En Kuala Lumpur conocimos personas muy interesantes. Aquellos que nos dieron posada en CouchSurfing, Airbnb o House Sitter donde todos fueron amables, agradables y nos dieron información muy importante para hacer de nuestra estadía algo más entretenida.
Además de ellos encontramos personas en el camino que nos permitieron disfrutar momentos únicos y memorables, algunos de los cuales ya les he contado 🙂
Sin embargo, en este resumen de las personas que conocimos en nuestro paso por KL, empezaré contándoles que conocimos a un español trabajando en un restaurante llamado El Mesón. < Recomendado, costoso pero la comida como en casa 🙂 > Es el único español que trabaja allí, según le entendí. Lo que no es raro, he entrado a restaurantes mexicanos donde no hay uno solo.
Parece que es lo común 🙁 Oscar (es su nombre) con una gran sonrisa, buena actitud y mucho carisma, lleva a penas un par de meses en KL y no hablaba inglés cuando llegó,  ahora a marchas forzadas lo está aprendiendo. Un soñador y sobre todo un emprendedor. En definitiva, un tipo genial.
Mani siempre sonriendoDurante nuestra estadía en el apartamento donde estaban Snuggles, Muimui y Sponky contacte con una chica española que conocí en el grupo de Vivir al Máximo.
Ella, junto con su novio estaban empezando un viaje por el mundo y  harían una parada por KL. Así que le dije que si estaba por allí me avisara para tomar algo.
Así fue como me escribió un día preguntando que dónde podía encontrar una posada económica en KL para pasar una noche, mientras iba rumbo a Australia. Nosotros estábamos en un apartamento grande, pero no era nuestro para ofrecerlo.
Así y todo le escribimos a la dueña y le preguntamos si era posible ofrecerles el sofá a unos amigos que iban a estar de paso. Ya llevábamos allí 15 días y otros 15 en la casa de su pareja, así que algo nos conocía y seguramente por eso dijo que sí.
Hubiésemos podido ofrecerles el espacio a los chicos sin decirle a la dueña, pero creo que el mejor paso es siempre la sinceridad. Uno nunca sabe qué puede pasar y nada más incomodo que tener que dar explicaciones cuando uno no ha dicho la verdad de las cosas.
Sobre todo en un lugar que no es tuyo. Así que para evitar malos ratos y sobre todo quedar como indelicados, avisamos y creo que fue la mejor decisión.
Si hubiese dicho que no, pues los chicos no se hubiesen podido quedar en casa, pero no habría sido problema. Hoteles económicos hay muchos y para pasar un par de horas, cualquier lugar está bien. Sin embargo, no fue el caso y pudimos darles posada dos noches.
Con Oscar en Batu CavesDe esta manera como conocimos a Cristina y Oscar, una pareja my divertida con la que nos fuimos de turismo por KL. A los lugares de siempre. Los que ya conocemos y hemos visitado más de una vez, pero que son geniales y no nos importar repetir.
Así que volvimos a Batu Caves, estuvimos en las Torres Petronas y disfrutamos del juego de luces y música que hacen en la noche en el parque detrás de las torres, que es genial.
Disfrutamos de la compañía, buenas charlas y de buenas comidas. Fue un par de días diferentes y nos dejaron con dos amigos que seguro volveremos a ver en algún momento.
Cesare Pavese decía: «No se recuerdan los días, se recuerdan los momentos»
En KL también conocimos a Andrea, una chica mexicana que se encuentra cumpliendo uno de sus muchos sueños y trabaja para Mid Valley.
Además tiene un proyecto genial para emprendedores digitales llamado: Viajero Emprendedor. Con ella compartimos un almuerzo y un té en uno de los barrios más populares de KL y dejamos el contacto abierto con la esperanza de encontrarnos nuevamente en algún momento del camino.
Con Oscar y Crisitina en Batu CavesUn día en la estación de metro conocimos a Ingrid, una colombiana que está viviendo en KL desde hace 5 años. Casada con un malayo y convertida al islamismo. Pues sí, no les parezca extraño. Aunque confieso que a mí sí que me lo pareció.
Pero bueno, el amor es una cosa que no mide religión, ni color de piel, ni género, ni nada. Amas y no importa nada más.
Por lo cual celebro que hagas lo que tengas que hacer siempre y cuando seas feliz y estés contenta con tus decisiones.
Podría hablarles del Indonesio que nos dio posada al principio, un chico genial, siempre con una sonrisa y con ganas de ayudar. De los senegaleses donde nos quedamos, unos chicos divertidos que les encanta el fútbol, la cerveza, la comida picante y la fiesta.
También podría hablares de la pareja china, tan organizada y bien asentada, que tienen un negocio en su propio hogar y que llevan con toda la alegría y buena energía en cada momento.
También te podría hablar de los franceses donde nos quedamos. Dos chicos fabulosos, siempre alegres y con ganas de ayudarte y ni que decir de Mani, el hindú que conocimos y su hijo Krishna que nos acogieron en su mundo y nos hicieron vivir un fin de semana Hindú maravilloso que siempre llevaremos en nuestros corazones.
O de la chica de los masajes, una hindú revolucionaria con ideas avanzadas y con una mentalidad bastante abierta. O de las personas que conocimos en un albergue de perros: un mexicano, un chino, un japonés, unos malayos, indonesios, una alemana y una australiana.
Todos ellos comprometidos, trabajaron durante varias horas al sol para darles un mejor espacio a los indefensos, aquellos que no pueden hablar, pero tienen tanto para dar.
Un día de trabajo en el albergueY por último la pareja que nos facilitó estar un mes y medio en KL sin pagar arriendo, viviendo con todas las comodidades que tendríamos en casa.
Que nos presentaron un delicioso restaurante japonés y uno vegetariano para chuparse los dedos de lo rico que eran y además que nos permitieron estar con sus adoradas mascotas, de las cuales ya he hablado bastante, pero no dejan de ser lo mejor, de lo mejor que vivimos en KL.
Podría mencionar a muchas más personas, de los restaurantes que fuimos, de las tiendas, de los almacenes, los taxistas y hasta los porteros.
Nos sentimos bien en un país tan diferente al nuestro, pero tan parecido en muchos aspectos. Kuala Lumpur ha sido la gran sorpresa del viaje y nos deja con una gran sonrisa en el alma.
Perrito del albergueAsí pues, nos despedimos de Kuala Lumpur, al menos eso creo. Si recuerdo algo que haya olvidado contarte te lo comentaré más adelante.
Siempre se puede volver en el tiempo y es que tras 74 días en Kuala Lumpur son muchas cosas las que nos pasaron, las que vivimos y sobre todo las que se quedarán para siempre en nuestra mente y en nuestros corazones.
Nota: Si hay algo que quieras que te cuente sobre la ciudad o sobre nuestra experiencia, no te de pena y pregunta. Tal vez, pueda ayudarte, tal vez no tenga idea de la respuesta, pero igual podemos hablar y encontrar una solución juntos 🙂
Chicos Hindues

6 comentarios

  1. Que envidia me dais! Conocer a toda esa gente, con esas historias tan geniales que tienen que llevar a cuestas! Me alegro que en tu camino solo haya amor y buenos momentos, te los mereces!
    Chu!

    1. jajaja me has dado una idea: hablar de los malos momentos. Veo con lo que dices que soy demasiado positiva y parece que todo fuera bueno, pero que va, en la vida nada es tan bonito y menos en un viaje como estos… Reflexionaré sobre el tema y algo escribiré sobre las cosas malas que nos han pasado.
      Aunque te diré una cosa, por más mal que hemos estado, yo siempre soy de ver el lado bueno de las cosas. Debe ser por eso que siempre hablo o escribo como si todo fuera maravilloso… Mala cosa ¿no?
      Y yo creyendo que me estaba quedando sin ideas y llegas tú y mira…. Gracias, Gracias Gracias 🙂

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