Tras nuestro fracaso exitoso visitando Batu Caves, volvemos a intentarlo. Está vez, nuestro nuevo amigo Mani nos ha invitado a almorzar y el lugar de encuentro es el templo en el que lo conocimos hace un par de días. Éste se encuentra cerca a la estación de tren de Batu Caves. Así que la idea era llegar más temprano para poder disfrutar de las cuevas. El gran atractivo que tiene este lugar. Ese día «madrugamos», desayunamos nuestro primer nutritivo y picante «desayuno hindú» y nos fuimos para Batu Caves. Desde dónde estábamos ubicados esta vez, era más económico y más rápido pagar un taxi que irnos en metro. Ya que debíamos tomar dos rutas y el trayecto era de una hora y cuarenta minutos, más o menos. Además del taxi que debíamos tomar para llegar a la estación (calculamos que nos saldría todos los pasajes para los dos en unos 11RYM). Mientras que irnos en taxi, equivalía a 15 minutos y costaba 13 RYM (3,25€). Más rápido y más cómodo. Así llegamos por segunda vez a Batu Caves.
Batu Caves Murugan
Esta vez no nos fuimos por las ramas y nos quedamos en la entrada que nos lleva directamente a la famosa cueva. Como les había contado antes, las Cuevas de Batu (Batu Caves) se encuentran ubicadas a unos 13 kilómetros al norte del centro de KL, en el distrito de Gombak. Es uno de los lugares más populares para los hindúes fuera de India, ya que está dedicado al Dios de la guerra Murugan y como pueden ver en una de las fotos su estatua es la que preside el lugar. Ésta tiene 10 pisos de altura y parece bañada en oro. Pero solamente es dorada 😉
Efectivamente, para llegar a las cuevas, es necesario subir las escaleras que se ven en la imagen. Nada más y nada menos que 272 escalones que se encuentran numerados. No es necesario contarlos, aunque si quieres confirmarlo y tienes la energía para hacerlo mientras subes o bajas ¡A por ello! (como dicen los españoles) 😀
Batu Caves MuruganAntes de contarles sobre la subida, decirles que al rededor hay varios puestos de artesanías, curiosidades, así como diferentes lugares para comer. También hay otros templos y hasta una especie de parque al que puedes entrar pagando (nosotros no lo visitamos, pero quien quita que en un futuro lo hagamos), porque al parecer vale la pena.
Ahora sí, para subir las escaleras no hay recomendación que valga. Como era de mañana, nos tocó la parte fresca del día. Con esto, nos evitamos sufrir los males del calor sofocante que a veces hace en las tardes. Pero igual este tipo de «ejercicio» te hace sudar, así este lloviendo 😀 Sería bueno que vayas con ropa cómoda, la caminada es larga y el esfuerzo es arduo. Además es necesario llevar agua, es mejor hidratarse para no sobrecalentarse. En cuando a zapatos, los fieles suben a pie limpio. Dejan sus zapatos antes del primer escalón y arrancan la subida y no te preocupes, los zapatos te esperaran cuando vuelvas. Otros van con sus buenos tenis y muchos en sandalias. Eso a la final es a gusto del consumidor. Pero lo importante es sentirse cómodo, porque la subida es empinada y aunque no es tan terrible como parece, en algún momento puedes llegar a sentir vértigo. Sobre todo cuando miras al cielo o hacia abajo 😉

Durante el camino mucha gente hace pausas para tomar fotos, para tomar algo de líquido o simplemente para disfrutar de los macacos. En cuanto a estos animalitos varias cosas: no está permitido darles comida, pero a la gente eso como que le da lo mismo. Compran bananas o dulces (que venden en los puestos de abajo) y se las dan sin importarles nada. Los macacos felices de recibir cosas y de luego montársele encima a todo el que se deje. Luego por ahí ves comentarios de gente diciendo que el lugar es sucio. Pues no, el lugar no es que sea sucio, es que los turistas no cumplen las normas y le llevan comida a los lindos animalitos y luego no recogen. Estos obviamente, no tienen la culpa, no saben cómo botar la basura y ahí tienes, una cadena sin fin. Aunque también he leído casos de personas que dicen que un macaco le «robó» la comida. Los animalitos estos son rápidos, así que toca estar en la jugada. Es como estar en el Trasmilenio (transporte masivo de Bogotá) y que te roben el celular. Pues bueno, atiende las recomendaciones: cierra el bolso, deja de mirar al infinito. Si te vas a tomar una foto no dejes la comida a un lado, no comas mientras subes (además no entiendo cómo lo hacen, entre el calor, el ejercicio y la sed ¡comer!… En fin. Además ten cuidado de que nadie sospechoso se te acerque y así sobrevivirá tu comida (y el celular) 😀

Yo me divertí mucho con los macacos estos, lo confieso. Uno intentó pegarse de mi falta (no sé si para subirse o quitármela), pero con un fuerte y claro «no», fue suficiente para que saliera disparado en otra dirección. No sin antes hacer la pose que ves en la foto 😀 Pero como mi corazón y resolución es fuerte, a metros con él. Por lo que finalmente desistió y se fue a a molestar a otro. Jaime en cambio se puso a observarlos a su «nivel». Ellos hicieron fiesta a su alrededor, pero no intentaron subirse encima de él, quitarle el bolso o molestarlo. Conclusión: como se comporten estos animales, dependerá mucho de tu actitud hacia ellos, porque sí es cierto que con muchas personas los macacos hacen toda una fiesta.

Bueno sigamos. Antes de coronar la larga escalera, hay una desviación a la izquierda. Este lugar lleva a Dark Cave, otra cueva más profunda en la cual se debe pagar para poder disfrutarla. No recuerdo si eran 35 o 45 MYR pero nosotros al final no entramos. Las indicaciones dicen que hay que hacer la excursión con linternas ya que la luz natural no llega a este espacio, además que lo mejor es hacerlo con zapato cerrado, por aquello de la humedad. También te acompaña un guía, que te va hablando del lugar. Aunque nos gustan las cuevas, lo cierto es que no nos llamó la atención. Será leer, si vale la pena para otra ocasión.

Ahí nos quedamos un rato con los macacos y disfrutando de las vistas. Además de un merecido descanso. Luego continuamos el último tramo de las escaleras y pensamos que habíamos llegado a la meta. Pero no fue así, aún nos hacía falta mucho más por ver. Al entrar hay puestos donde venden recuerdos y hasta «mecato». También hay alguna escultura dedicada a algún Dios. Luego bajas unas escaleras y empiezas a adentrarte en la cueva. Un lugar espacioso, oscuro y húmedo. A mano izquierda, encuentras otro templo hindú. A la hora que llegamos ese día, estaban celebrando una misa. Mucha gente en el pequeño templo y también fuera, porque adentro no cabían. Nosotros observamos un momento y luego a subir otras escaleras, para llegar… ¿adivinen a dónde? a otro templo, desde luego 😀 En este también había gente, pero la mayoría eran hombres.

Lo cierto es que me causa curiosidad que hayan tantos pequeños templos en un mismo lugar, todos llenos de gente, todos haciendo alguna ceremonia (no sé si igual o diferente). Creo que será algo para preguntarle a nuestro nuevo amigo hindú, porque lo cierto es que es interesante.
Este último templo esta rodeado de rocas, como todo el lugar, pero con la diferencia de que hay un hueco arriba, donde puedes ver el cielo, árboles y los picos de la montaña. Lo que te indica que si llueve te mojas porque no hay roca que lo cubra. También hay algunos monumentos de otros dioses hindúes. Al rededor había muchos «feligreses», pero también turistas que disfrutaban del lugar como nosotros. Ahí estuvimos un buen rato, hasta que nos llamó Mani, que ya estaba esperándonos en el templo donde íbamos a encontrarnos. Así que nos dispusimos a recoger nuestros pasos y hacer el otro programa que teníamos programado para la tarde.

Eso será otra historia para contarles. Pero puedo decirles que la visita a Batu Caves es todo un paseo. No lo digo solamente por las escaleras y el ejercicio que hay que hacer, sino por lo interesante del lugar, por la energía que sientes en el sitio y por todo lo que llegas a ver allí. A nosotros nos ha encantado y la pasamos genial.
Cómo llegar a Batu Caves
Como has visto, nosotros la primera vez fuimos en tren, tuvimos que hacer transbordo, pero en 40 minutos estábamos en la estación que tiene el mismo nombre. El pasaje nos costó como 3RYM para cada uno. La segunda vez, estábamos más cerca y más lejos para hacer el recorrido en tren, así que lo hicimos en taxi. Nos costó 13RYM y nos demoramos 15 minutos en llegar.
Hay otras formas de llegar, y eso dependerá de dónde estés ubicado. Por ejemplo, puedes hacer una combinación con Monorail y tren o con ómnibus y tren. Pero lo dicho, depende de dónde estés. Porque la otra opción es tomar un autobús en el mercado central o averiguar otros lugares donde pare, que al parecer son varios en la ciudad. El taxi es otra buena opción, no son muy caros, pero si hay mucha congestión puede salirte mejor (en cuanto a dinero y tiempo) irte en tren. Además, ten en cuenta que debes negociar con el taxista antes de montarte, porque a veces abusan de los turistas sacándoles más de la cuenta.
Lo que es verdad es que en Kuala Lumpur el transporte público funciona bastante bien y llega sin problemas a Batu Caves.
PD. A solicitud de la tía he publicado muchas fotos de este lugar. Espero recojan un poquito lo hermoso del sitio y que le gusten 🙂

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