Existen muchas maneras de llegar a los templos de Angkor. Yo lo hice de tres formas. Hoy te contaré una anécdota, una reflexión y te explicaré la primera manera en que yo llegué a Angkor Wat. Debo decirte que Siem Reap, que es la ciudad donde uno se queda para ir a visitar los templos, nos ha tratado bastante bien. Eso sí, durante 10 días que estuvimos allí no llovió, por lo cual la sequedad de la ciudad y el calor eran bastante fuertes (no tanto como debe ser la época cálida, que no me puedo imaginar). Aunque debo agradecer que el sol nunca pego con todo su esplendor 😀

Aquí empieza la anécdota

Resulta que cuando llegamos a Siem Reap, estuvimos durante dos días trabajando. Ya sabes, eso de traviajar tiene sus cosas. La idea era que el tercer día lo íbamos a dedicar a los templos. Sin embargo a Jaime le surgió algo y a la final dijo que no íbamos a poder ir ese día, ya que al ir solamente en la tarde nos perdemos mucho. Yo ya estaba programada, era el plan que quería hacer desde que decidimos ir a Camboya. El problema es que ir sola me daba mucha mamera, pero tampoco me quería quedar en el hotel. En ese momento me dio rabia, más que por dañar mis planes, me dio rabia con él por no cumplir lo que habíamos planeado, así que para no entrar en una pelea, que sabía era algo estúpida, me fui sola a caminar.
Caminando hacia Angkor
Tras más de 14 años juntos, no es la primera vez que pasan cosas como esta, muchas veces yo le sacó la piedra, o es él quien me la saca a mí. Cada uno tiene su manera de pasar el momento. Casi nunca discutimos en el acto, si no más bien lo hacemos horas después, lo cual es lo mejor, porque ya sabes lo que pasa cuando dices cosas en un momento así. Yo he descubierto que caminar me ayuda. Me relaja, me hace reflexionar, pero sobre todo me trae al aquí y al ahora y me hace vivir la rabia, pero no contra él, por eso me gusta tanto y por eso siempre que estoy así es lo que hago.
Así pues me alisté y me fui a caminar. Me lleve agua, dinero y unos buenos tenis. Era casi la 1 de la tarde, desde luego el calor a esa hora es brutal, pero con la rabia que tenía no sentía nada. Así que empecé a meterme por las calles y tomé una avenida. No tenía intención de entrar a los templos, pero quería verlos a lo lejos, así que me fui por donde pensé que era el camino. No tengo celular (móvil) por lo cual, desde luego no tengo GPS. Así y todo me baje un mapa que se supone funciona sin Internet (pero que va, mentiras, no funcionó), así que a punta de mi brújula interna camine y camine.
Ya había leído que para entrar a los templos hay que comprar un pase. Sin embargo, yo ese día no quería entrar, eso quería disfrutarlo con Jaime. Lo que quería era ver si podía llegar allí y verlo a lo lejos. Me gusta ver las cosas desde lejos. Aunque como muchos viajes, el camino es lo mejor. Este fue realmente largo. Según google maps (ver imagen) son 6 kilómetros. Me demoré dos horas y media en recorrerlos. Entre el calor que hacía, la parada a tomar fotos y observar la gente y lo que pasaba, antes no me demoré más 😀

Mapa Seam Rep a Templos Angkor

Cómo es el camino

Pues bien, el camino es largo. Nadie más había caminando, pasaba mucha gente en bicicleta, en moto y en Tuk Tuk, pero caminando nadie. De hecho, la gente me miraba mucho cuando pasaba, imagino que para ellos debía ser bastante raro ver a alguien caminar 1) porque ese calor no es amigo de nadie para caminar y 2) no soy la típica europea, pero sigo siendo rara por aquí, así que llamaba la atención.
Caminando hacia AngkorLo bueno es que había andén. En la mayoría del trayecto. Sombra, mucha, gracias a Dios y árboles hermosos y grandes para ver y disfrutar, lo mejor del paseo y la mejor compañía. Además de algunos templos y el gran descubrimiento fue «la pequeña Europa» que me he topado de la nada.
Resulta que venía caminando, escuchando música, hablando sola (porque es mi forma de sacar la rabia), aunque ya en ese momento ella se había ido, pero igual seguía hablando sola, así soy yo 🙂 La cosa es que estaba en lo mío cuando de un momento a otro me encontré en una calle de Europa. Fue como: «mierda, ¿he pasado un túnel del tiempo o algo así?, ¿estaré soñando?». Mire para todos lados y sí, comprobé que de alguna manera seguía viendo el camino que había recorrido y que estaba en Camboya, pero al lado derecho, estaba viendo las típicas casas de Europa… Fue alucinante, no sabría describirlo, pero me sentí estando en una película o en uno de mis sueños jajaja
Otra cosa que se ve en el camino es mucho turista ir y venir. En Tuk Tuk sobre todo, en moto más bien pocos y en bicicletas escasos, pero se veían. Muchas motos y Tuk Tuk me hacían luces para llevarme. Claro, me veían como la propaganda de Davivienda «en el lugar equivocado». Pero yo seguía caminando con seguridad y derechito, porque por ese camino debía de llegar a alguna parte.

El choque con la realidad

Cuando ya llevaba dos horas caminando, me dije: «será devolverme, pues a este paso llegaré a Tailandia sin pasar por los templos» jajaja, pero cada que decía eso pensaba también: «5 minutos más o hasta que se acabe este podcast» y así cuando menos pensé en una curva me paró una especie de vigilante, mujer, y me pide el tiquete de entrada. Yo me quede así:
Miley Cyrus lengua afuera
«¿Qué tiquete?» «Para entrar a los templos», me dice y yo le digo: «no voy para los templos, solamente estoy de paseo» (con mi mal inglés, valga aclarar) y ella me dice: «pues su paseo llega hasta aquí porque de aquí para allá ya debe mostrar el tiquete» Me quedé alucinada, pues aún faltaba bastante para llegar al templo, a duras penas lo veía desde donde me paró la «oficial» pero no me dejó pasar. Así y todo al ver que venía caminando (lo cual les sorprendió a todos) me ofreció que me sentará y hablara con ellos. Dos chicas y dos chicos oficiales.
Fue así como pase otras dos horas de mi estadía en Camboya hablando, o al menos tratando de hablar en ingles, jemer y español, jajaja que risa. Pero nos entendimos. Al final me dijo que podía entrar si compraba el tiquete y que esa entrada no me la «contaban» (luego les explicaré eso) pero debía dar una gran vuelta para comprar el tiquete. Le dije que mejor otro día, que ya tenía hambre y mejor me devolvía al hotel. 2 horas caminando tienen su pelo. Así que me ofreció que su hermano me llevaba en la moto por 5USD le dije «no gracias, prefiero caminar» y me decía «pero es lejos» y yo «sí, pero ya ha bajado el sol y solamente tengo 3USD» No pensaba pagar todo eso, qué tal. A la final me iba a ir caminando y a dedo de ser necesario 😀 Sin embargo, a la final, tras hablar con su hermano (que era policía), me llevaron al hotel en moto por 3USD 😀

La reconciliación

Reflexión del día
Caminando hacia Angkor
Cuando llegué al hotel Jaime estaba muy juicioso trabajando, a mi ya se me había pasado la rabia, así que simplemente hablamos. Sin discusiones, peleas, ni nada raro. Le conté mi aventura, nos reímos y quedamos de ir a los templos otro día.
Lo cierto es que la aventura me sirvió para muchas cosas, pero sobre todo para descubrir que cada vez estoy menos apegada, que aunque me da algo de rabia que Jaime no cumpla alguna de las cosas que me promete, entiendo que no siempre es culpa de él y que cuando lo es no es que lo haga de mala fe o porque es mala gente y quiere verme molesta. Esto hace 12 años era mucho más complicado para mí, ahora es parte de lo que lo hace especial y es un «defecto» con el que he aprendido a vivir y lo mejor me ha enseñado mucho de mi misma.
Así que sí, de las peleas también se aprenden y yo este día aprendí mucho y la pasé genial. Fue un día mágico, diferente, pero sobre todo maravilloso.
Luego les cuento qué tal es Angkor Wat, que la verdad es un lugar alucinante, para mí de los más bonitos y maravillosos que hemos conocido en este viaje y eso que hemos visto lugares hermosos.
[su_box title=»Participa >.<» style=»noise» box_color=»#f6bec1″ radius=»10″]Ahora qué tal si me cuenta cómo superas tú una pelea ¿Qué haces? ¿Cuál es tu secreto para vivir en armonía con tu pareja?[/su_box]
 

3 comentarios

  1. Hace mucho rato que no me hacen enojar, pero antes cuando me enojaba, me dejaban alegando sola, asi que no habìa con quien pelear, pero salir o contar hasta diez antes de decir cosas que despuès nos podamos arrepentir es buena opciòn.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.