Sobre los días en Miri ya les conté cómo los pasamos. No hay mucho más que decir sobre está ciudad de 300.000 habitantes. El día que decidimos salir de allí lo que hicimos fue alquilar un taxi privado para que nos llevara hasta Brunei, que son dos horas y 15 minutos. Con paso fronterizo, obviamente. Pues bien, averiguamos los costos, porque el viaje lo íbamos a hacer por tierra. El bus costaba 40 Ringgit (8€) y se demoraba de 3 a 4 horas, además había que pagar el taxi hasta la terminal de bus desde el hotel, porque como ya les dije, el bus no es muy fiable en la ciudad, lo que encarecía el pasaje 15 Ringgit (3€) más o menos, dependía del taxista, porque podía cobrar hasta 25 Ringgit, para un total de 11€.
En taxi rumbo a BruneiEl taxi (mini-bus) nos costó de Miri a Brunei 98 Ringgit (30€). En un taxi que nos recogió en el hotel y nos dejaba dónde queríamos en Brunei. El viaje fue bastante cómodo, solamente iba un chico alemán que está viviendo en Singapur y nosotros dos. Durante el viaje escuchamos y vimos vídeos de Michael Jackson y al pasar la frontera lo que hay que hacer es entregar el pasaporte para que te pongan un sello con la salida de Malasia y unos pasos después, se entrega de nuevo para que pongan el sello de entrada a Brunei. No hay que bajarse del taxi, ni nada por el estilo.
Llegamos a Brunei a eso de las 12 del medio día e íbamos a buscar un sitio dónde comer algo, pero realmente no vimos nada llamativo y como teníamos para picar en la maleta, decidimos sentarnos a ver las barcas y comer, antes de explorar la ciudad. Sin embargo, se agarró un aguacero impresionante de un momento a otro. Donde estábamos habían varias familias en el mismo plan nuestro: «comiendo y viendo las barcas», pero a todos nos tocó buscar refugio tras la lluvia.
Lluvia en BruneiEl aguacero duró como una hora, así que viendo que la cosa estaba tan mal, buscamos la estación de bus y la salida para llegar a nuestro siguiente destino, que era Labuan. En Brunei no nos apetecía mucho quedarnos, no sé, no nos dio la energía suficiente como para quedarnos y como solamente disponemos de tres días antes del vuelo a Bali, mejor seguimos 😀
El Reino de Brunei, tiene unos 420.000 habitantes, es un país bastante rico, aunque la verdad de esa riqueza vimos más bien poco. También hay muchas cosas para hacer, pero, lo dicho, el país como tal no nos vibró, así que tampoco investigamos mucho. Además las lluvia nos espanto demasiado rápido. La ciudad es bastante  costosa y lo dicho no se veía como apetecible para buscar dónde que darse, así que mejor regresamos a Malasia, exactamente a Labuan, donde buscaríamos un lugar para pasar la noche.
Tomamos el bus que nos llevaría a la estación de ferry que queda en Muara, más o menos a una hora y media, con descanso de 40 minutos para comer, para luego tomar el otro bus que te deja en la estación. Todo esto por 1,15€ para dos personas en un bus bastante básico, pero cómodo, donde la gente nos miraba como si fuéramos de otro planeta… Debe ser que es así 🙂
Ferry a KKHicimos una pequeña parada para comer, una comida sencilla, pero rica y luego tomamos el siguiente bus que nos dejaría en la estación de ferry, donde compramos el tiquete a Labuan que nos costó 19.55€ para los dos. El trayecto es realmente corto, como 2 o 3 horas (ya no recuerdo). La salida de migración de Brunei se pasa sin problemas y luego al entrar nuevamente a territorio malayo, no se paga nada y te dan de nuevo 90 días para estar, sin preguntas, sin problema. Como debería ser siempre cuando se pasa una oficina de migración 🙂
Llegamos y ya iba siendo de noche, así que buscamos en FourSquare recomendaciones de hotel cerca a la estación de ferry. Hay muchas opciones, pero no había habitaciones disponibles en la mayoría, así que tras mucho buscar encontramos una. Debo decir que por primera vez visitamos muchos hostales antes de decidirnos, todos muy costosos en esta ciudad y algunos, como ya dije, no tenían habitaciones. Tomamos una, que resultó bastante bien, por un valor de 32€ la noche. Carísimo. Pero bueno, es lo que hay.
Salimos a comer a un sitio vegetariano que encontramos mientras buscábamos hotel. Habían muchas familias con niños pequeños y en la entrada un oso gigante que te daba la bienvenida… Me pareció gracioso 😀
Reloj en KK justo detrás del hotelPasamos la noche en el hotel, al día siguiente nos levantamos «temprano», nos fuimos a desayunar en un restaurante hindú. Y aquí hago un paréntesis para decirles que me encantan los restaurantes hindúes, no sabría decirles cuándo, pero en unos días me daré cuenta de que será mucho, mucho. 😀 Luego nos fuimos a comprar los tiquetes para el viaje en ferry de Labuan a Kota Kinabalu.
Ese trayecto, que son como 3 o 4 horas nos costó 19,50€ y miren esto, resultó casi el mismo precio que el de Muara y en «primera clase». Regresamos al hotel, recogimos las maletas y emprendimos el viaje hacia KK, ya que el ferry salía a las 2pm. El viaje fue mucho más cómodo que la llegada, aunque el aire acondicionado es un crimen completo. Hacia tanto frío que tocó desempacar los sacos, medias, chaquetas y así y todo se sentía mucho frío. Impresionante :O
Llegamos y estaba lloviendo en KK, paramos a tomar un jugo natural, delicioso. En un lugar que queda de camino de donde te deja el ferry a donde puedes tomar un transporte al hotel. Hay muchos locales para comer, tomar algo o comparar cosas. Sin embargo, nosotros queríamos refrescarnos un poco y seguir el camino.
Saliendo un taxista nos iba a cobrar mucho más de lo que costaba el viaje, simplemente porque estaba lloviendo y, según él, porque el lugar quedaba muy lejos. Nosotros ya habíamos visto en Google Maps que estaba como a 20 minutos caminando, lo que quiere decir que era cerca. Así que nos pusimos los chubasqueros de Mulu y lo dejamos mamando, porque nos fuimos caminando y sin problema llegamos al hostal.
Caminata larga en KKUn lugar tranquilo, sencillo y económico que conseguimos. Una habitación cómoda, con Internet que iba y venía y con el baño compartido. Allí pasamos 2 noches y nos costó 27,50€. El hostal se encuentra en una calle muy transitada, en la noche había mercadillo y era una fiesta completa, lo que hacía que fuera genial para caminar y ver el transcurrir de la vida en la ciudad.
Al segundo día tomamos un bus que nos llevara al aeropuerto de KK donde tomamos el vuelo con destino a Bali y de esta manera llegaría a su fin nuestro paso por Brunei, Labuan y Kota Kinabaulu. Ciudades pequeñas, con mucho turismo y con bastantes actividades para hacer, pero de las cuales no disfrutamos nada porque a la final la aventura para nosotros es una muy distinta que la normal. Así y todo la pasamos genial en el viaje y disfrutamos a nuestra manera.

Ahora cuéntame ¿Qué haces para disfrutar tus viajes? ¿Cómo te gusta más viajar por cielo, tierra o agua?

7 comentarios

    1. jajaja mira que normalmente en los viajes nos va relativamente bien. Pero no te imaginas el frío que hacia en ese ferry era para morirse, esos malayos abusan del aire acondicionado, creo que debíamos estar -10 o algo así jajaja
      Espera que te cuente la entrada a Bali, ahí sí que nos pasó cosas, ya verás que no eres la única que tiene historias chungas o raras 😀 😀 (Aunque si te guntas con mi madre, estoy seguro que ella te gana (en cosas raras que le pasan) jajaja) 😀

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.