¿Alguna vez te has comprado algo que no necesitas por el simple placer de hacerlo? Puede que lo hagas porque te antojaste y no pudiste evitarlo o porque eres un comprador compulsivo y es lo que toca, o porque no puedes soportar que otros tengan algo que tu no necesitas, pero que igual deberías tener como los demás. Tal vez, te dejaste engatusar y no te diste cuenta hasta que llegaste a casa y tenías «eso» en tu bolso. En fin, razones hay una y un millón.
Pues bien, particularmente no soy de desperdiciar el dinero comprando cosas que no me van a ser de utilidad.
Sin embargo, debo confesar que a veces (una vez al año, más o menos) compro cosas que no necesito y que normalmente termino regalando o dejando relegado en el fondo del armario por meses, hasta que decido que es mejor regalarlo a seguir teniéndolo estorbando.
Gastos innecesariosPor ejemplo, en Compostela compré un «descansa pies». Sí lo utilicé al principio y esporádicamente lo miraba de vez en cuando.
Pero realmente no lo necesita, también está una vez que compré de más en un súper cosas que no necesitaba, de momento, para que me alcanzara para un osito (perrito) que salía «más barato».
¿Para qué necesitaba yo otro muñeco? No lo necesitaba pero igual lo compré y al tiempo lo doné a una Fundación de niños. Aunque lo cierto es que ese chandosito de peluche me gustaba.
Pero hasta ahora nada supera el gasto que hice en Camboya al comprarme un peluca….
Sí has leído bien, una peluca. Pero y ¿Por qué me dio por esas?
Pues bien, porque llevaba días con la idea de cambiar de look y por qué no: tinturarme el pelo.
Algo que en 33 años no he hecho, ni me ha llamado la atención. Soy demasiado perezosa para dedicar tanto tiempo a que mi pelo este bien, de solo pensarlo ya me da rasquiña.
Así es, lo confieso, soy una mujer atípica, de esas que prefieren gastar su tiempo viendo pasar las nubes, que en una peluquería escuchando la charla interminable de personas que no conozco y hacerlo en casa, ni hablar.
En Bogotá me compré un secador porque quería cepillare el pelo yo misma y así ahorrarme el dinero cada que iba a la peluquería. En 3 años que tuve ese aparato, solamente una vez intenté hacer el esfuerzo de arreglar mi pelo y desistí tras una hora y no haber logrado cepillar ni la mitad de mi cabello. Ese fue otro gasto innecesario en mi vida.
Diana con Peluca
Así que desisto de hacerme cosas yo misma, salvo cortarme las uñas. Pero cepillarme el pelo, depilarme o tinturarme se lo dejo a los que saben utilizar las herramientas que sirven para ello.
Así pues, como aquellos que reciben mi boletín mensual saben ya, esa foto que puse en el Facebook con el pelo rojizo, soy yo con una peluca.
Solamente una persona se la pilló de una, unas cuantas han dudado, pero en definitiva me he ganado más de un piropo.
Así que gracias por levantarme el ánimo y hacerme sentir hermosa. (Más hermosa de lo que soy, desde luego) 😀 La autoestima nunca debe fallar, por más terrible que este en las mañanas, ni más ojerosa que amanezca tras una mala noche. Siempre, siempre uno está hermosa 🙂
[su_box title=»Participa >.<» box_color=»#dec6f8″ radius=»5″]Tras toda esta reflexión, ahora te pregunto: ¿Qué gastos innecesarios has hecho en tu vida? ¿Te arrepientes? ¿Qué haces cuándo pasa? Eres de los que se lamenta o a lo hecho pecho y pa lante es pa allá :)[/su_box]
Lo olvidaba y aunque no tenga que ver con el tema, les cuento que hay muchas cosas que no cuestan dinero y aportan un montón en la vida.
Para mí, una de las cosas que más disfruto hacer es leer blogs, opinar, compartir y debatir. Y en uno de mis favoritos, que ya se los he recomendado antes, su autor ha realizado un juego muy divertido con sus bolas. Digo, con unas bolas 🙂
Así que si las coleccionas, decirte que yo tengo una. Si juegas al Blogon Hood, no olvides pedírmela en los comentarios y si no sabes lo que es y quieres participar, puedes hacerlo, así que si necesitas una explicación, escríbeme 🙂

16 comentarios

  1. Diana, ¡me pido la bola!
    Si no llega a poner hoy Víctor las pistas definitivas, se me escapa esta. Mira que ando unos días siguiéndote, pero este artículo se me pasó.
    Ya no me volverá a pasar más: me acabo de suscribir, así que prepárate, que te voy a seguir la pista 😀

  2. jijijijij
    Sé quien fue la que lo pilló al vuelo!! Deformación profesional, pero sé que te lo pasaste bomba, sobretodo tomándole el pelo a tu hermano, que bicho!!
    Yo soy una manirota de cuidado y compro estupideces varias, lo último que recuerdo es volver a comprarme una colonia que aun tengo a mitad porque está descatalogada y la encontré en el aeropuerto…Prrrr….XDDD
    Chu!!

    1. Que juiciosa que andas, veo que vas por tu premio, con toda 😉
      Ya te la estoy enviando al e-mail, aunque eso sí, quiero una foto de esa dedicatoria cuando te llegue el libro 😀
      Un abrazo pa ti 🙂

  3. Hola Diana!!!
    Bueno, primero decirte que molas mucho con tu nuevo Look, pa que nos vamos a engañar. 🙂
    Muchas gracias por ser mi «embajadora» en el concurso de las Bloggon Hood!!!
    Gastos innecesarios, madre mía, si yo te contara …
    Un fuerte abrazo! 🙂

  4. Soy poco derrochadora. debe ser porque no me sobra el dinero para eso y cada que voy a comprar algo es fijándome que si necesito lo que voy a adquirir, aunque no falta la metida de pata y se compre algo que a la larga no nos sirve, nunca falta.

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