No sé si les he contado (o ya lo saben) pero desde hace varios meses he dejado mi amado trabajo y soy una desempleada más.
Sí, ese trabajo que me encantaba por la libertad que me daba al poder trabajar desde casa o desde cualquier lugar. En él aprendí muchísimo sobre Internet, herramientas digitales, trabajar en equipo, migración, pero sobre todo de mi misma.
No fue fácil dejarlo, pero después de 9 años era más que necesario. Llegó un momento donde me estanqué, ya no me motivaba levantarme o empezar la jornada laboral, ya no sentía que aprendía o que era valorada en lo que hacía. Por el contrario empecé a ver mi trabajo como una obligación (tal vez, así es que debe ser), pero para mí siempre había sido como ir a la escuela.
Era mi momento de aprender, de disfrutar, de reír, de enseñar y conocer… Era muy feliz trabajando, pero de un momento a otro se convirtió en un malestar y me estaba absorbiendo la buena energía.
Trabajando
Así que sin más, un día dije: “no puedo seguir. No soy feliz”.
Tenía dolores de cabeza a menudo y ya mi amado trabajo no me complacía de la manera que lo hacía antes. Desde luego, el gran temor que se genera es “¿y qué hacer ahora?”, “¿dónde voy a conseguir dinero o trabajo?” “¿qué haré con mi vida si no sé hacer nada?”.
Pensé cosas como: “Esa Fundación es mi vida”, “¿qué van a hacer ellos sin mi, qué voy a hacer yo sin ellos?”…
La cabeza se vuelve un ocho y las dudas pueden ser muchas, pero lo cierto es que a la final, lo tenía decidido y no fue complicado redactar un mensaje y decir que no continuaba más.
La cosa es que así como en mi anterior trabajo, hay jefes que creen que cuando dices que te vas, seguirás allí un par de días, o meses, entregando tu puesto y haciendo “voluntariado”.
Pues ese no es mi caso, cuando yo digo me voy, es porque ya lo tengo todo listo para entregar y estoy fuera.
El mundo sigue girando y nadie es indispensable, mucho menos en un trabajo. Sin embargo, siempre hay personas que creen que sin ellas las cosas no funcionan como debe ser y les cuesta soltarse de un lugar, por ese motivo los jefes creen que eso le pasa a todo el mundo.
TrabajandoY adivinen qué, yo no hago parte de ese selecto grupo.
Nunca me he considerado indispensable y siempre he tratado de no serlo, porque eso lo único que genera es opresión. Por ello nunca me he apegado a ningún trabajo, aunque este último lo adoraba.
Así que cuando decidí irme, di un tiempo de transición razonable y muy ordenadamente envíe todo lo que creí importante para que el trabajo continuará sin traumatismo y me desprendí como si no hubiese estado allí por 9 años.
Esto quiere decir que seguí adelante con la conciencia tranquila y el alma en paz 🙂
Seguro que la pregunta que tienes ahora es ¿Qué estas haciendo? te cuento que después de dejar mi trabajo, terminé mi tesis, donde saqué un 4,6. Una nota que me hubiese costado más trabajando si estuviera trabajando.
Tuve mucho tiempo para investigar y dedicarle tiempo a ello, lo que hizo que lo disfrutara un montón. Actualmente me encuentro terminando mi último semestre con toda la energía del mundo y con ganas de no perder ninguna de las 5 materias que me faltan.
No veo la hora de dejar de estudiar (al menos eso). Además, dedico mi tiempo a escribir más en mis blogs, investigo y pronto empezaré a trabajar en mis propios proyectos e ideas. Aún no tengo claro muchas cosas, pero sí sé lo que no quiero hacer y lo cierto es que me siento feliz, viva y completamente satisfecha.
TrabajandoFueron 9 maravillosos años donde aprendí mucho, conocí gente increíble y disfruté un montón del trabajo que realizaba.
Hice muchas cosas y disfrute cada día de mi trabajo. Me siento satisfecha con lo que se hizo. Ahora vienen cosas mejores, de eso no me cabe duda, y me siento muy contenta con la decisión que he tomado 🙂
Si por alguna razón te encuentras pensando si dejar tu trabajo es o no una opción te recomiendo estos artículos:
Cómo saber si es una buena idea dejar tu trabajo para hacer algo diferente
Haz lo que mejor sabes hacer…
Yo te diré que vale la pena si estás abrumada, si no amas ya tu trabajo y crees que es el momento de un cambio, no tengas miedo, la vida a la final te mostrará el mejor camino a seguir, pero arriésgate, es un buen momento para hacerlo 🙂

7 comentarios

  1. Qué difícil dejar un trabajo que te ha gustado tanto, aunque haya dejado de hacerlo. Yo dejé el mío hace dos semanas porque llevaba 2 años escribiendo sobre tecnología y sentía que tenía que dedicarle tiempo a aprender lo que realmente me gusta.
    ¿No te pasó que fue como "uy, y si de repente me vuelve a gustar"?
    Es como cuando vas a dejar a una pareja porque ya no aprendes nada de ella y te aburres a su lado, es esa inseguridad de "¿y si me equivoco?".
    De todas formas, aunque no te conozca, yo creo que tomar decisiones siempre es para bien y si tenías la sensación de necesitarlo, es porque la etapa estaba acabada. Estoy segura de que te irá bien. Por mi parte, de momento, creo que es lo mejor que he hecho este año 🙂

    1. Judith gracias por tu comentario y tu visita a mi blog.
      Cuestionarse sobre si te vas a equivocar o no, creo que es lo más normal. Al fin y al cabo (al menos en mi caso), el trabajo era "seguro" y me gustaba un montón, pero soy de las que piensa que cuando no aprendes, cuando no hay forma de crecer, de escalar (ya sea un mejor puesto o más conocimiento) como que se pierde el encanto.
      El ejemplo que pones del novio está muy bien. A veces la chispa se apaga y seguir por seguir no es sano para nadie, yo prefería dejarlo antes de hacer las cosas mal, sin amor.
      También estoy segura que fue una buena decisión, no te digo, siento que se me ha quitado un peso grandísimo de encima y eso ya lo dice todo.
      Gracias señorita, nos seguimos leyendo 🙂

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.