La semana pasada les contaba que habíamos estado un viernes en un ritual hindúen la casa de una familia en Malacca. La experiencia fue increíble, por todo el proceso que se lleva y por lo bien que nos sentimos atendidos.
Además, debo confesarles que a mi me ha encantado el ritual que realizan que poco se parece a las misas católicas, donde siempre te dan un sermón y a veces terminas más apaleado por el regaño que te dan.
Aunque no diré que aquí no hay una especie de sermón, parece que lo hay, pero como igual no entendía mucho, pues no se me hizo tan terrible. Además, como va a acompañado de música y cantos, tal vez eso ayuda a que sea más ameno el momento.
Pero bueno, la cosa es que tras nuestra experiencia en ese ritual y nuestra visita al templo en Malacca. Mani nos ha invitado el domingo siguiente a la misa que se lleva a cabo en uno de los templos de barrio más grandes en Kuala Lumpur, y no, no es el turístico y famoso templo Sri Mahamariamman, ni alguno de los templos de Batu Caves.
Para nada. Es un templo que queda en un barrio, no sé dónde y que solamente van feligreses o aquellos que quieren convertirse al hinduismo, ya que dan clases y hacen otras actividades allí. Lo que lo hace aún más autentico y genial ¿no les parece?
Pues bien, nos quedamos de ver con Mani a las 8 de la mañana. Esta vez, pudimos llegar un poquito más temprano, pero lo cierto es que conseguir un taxi en KL un domingo a esa hora es una tarea casi imposible, y no porque el domingo nadie trabaje, aquí no es igual que en Colombia o España, la cosa es que como cualquier otro día, a esa hora y en cualquier país, parece ser una tarea maratónica.
Pero bueno, hemos llegado, recogimos al hijo y salimos rumbo al templo. Sin embargo, en el camino, a 10 minutos de nuestro destino, nos hemos varado  Así es, el carro ha sacado la mano y no fue posible hacerlo arrancar.
Mani se puso a llamar para que lo recogieran y en esas estaba cuando paró un carro con un hindú a echarle una mano. No pudo hacer mayor cosa, así que se fue. Luego paró otro y otro, y así como 4 coches pararon, todos con hindúes, ninguno con personas de otra cultura. Lo que me pareció curioso.
Sin embargo, lo mejor de todo fue que uno de ellos empezó realmente a buscar una solución, proponer, sacar herramientas de su coche y demás. Al parecer el problema era la batería. Así que se pusieron a darle «energía» (no sé cómo se dice eso), pero es conectar la batería del carro bueno, con la del parado y esperar que funcione.
Pues bien, el carro trató de arrancar. ¡Lo hizo! pero nada, parece que la batería estaba muerta. Así que el señor ofreció llevarnos a un lugar a retirar dinero, dejarnos en el Templo y encargarse del arreglo mientras estábamos allí. Un tipo que nadie conocía, venido de ninguna parte.
¿Tú qué harías? le soltarías las llaves, dinero y arréglelo mientras yo rezo. No tengo carro, pero les diré lo que la mayoría contestaría. «Ni de coña» como dicen los españoles, o como dicen en Colombia: «Ni por el putas«.
Pues bien, Mani con toda la confianza del mundo le dejó su carro, le dio dinero y se fue muy fresco para misa con nosotros. Yo me quedé, más o menos como en la imagen 😀
Fin de semana hindú (2da parte)Llegamos a la iglesia. Un lugar muy bonito, sencillo, sin mucho adorno, pero es todo un centro cultural, donde se reza, se estudia y se aprende.
Como éramos nuevos, nos pidieron registrarnos. Claro, si queríamos. Nosotros lo hicimos y pasamos a una clase magistral, donde en inglés, te hablan sobre Krishna (no el hijo de Mani) y sus milagros. Además de los preceptos del hinduismo «Sacrificio», Dioses  y otras cosas más.
Todo enfocado en un trabajo que se podría hacer en tu propia vida, como por ejemplo: manejar la ira, el engaño y otras cosas. Estuvo muy interesante. Luego se pasa a unos cantos y mientras a los «nuevos» como Jaime y yo, nos llaman al frente y nos dan un detalle.
Ese detalle era una bolsita y dentro tenía un librito pequeño con la explicación sobre la religión, unos separadores de libros y un dulce casero.
Me pareció algo muy bonito y curioso, como diciendo: «Gracias por venir, estar aquí y compartir. Ahora nosotros te damos algo para que nos recuerdes y estudies por tu cuenta». Qué les puedo decir, me parece genial 🙂
Así se pasa toda la mañana. Hay mucha gente que va a esas clases, desde jóvenes a personas mayores. A mi me pareció como estar en clases de religión. Olvidé decirles, en el salón que funciona como Iglesia, y aunque es un gran salón, hay que sentarse de acuerdo a tu sexo.
A un lado se sientan los hombres y al otro lado las mujeres. Me causó gracia, porque no sabía que en el hinduismo también había esa separación. Así que fue todo un descubrimiento.
Tras el estudio y los cantos, vienen la hora de la misa. Muy parecida a la que presenciamos el viernes en la noche. Como en ese momento no les comenté mucho sobre el tema, ahora les voy a hablar sobre la ceremonia, o al menos lo que yo he entendido de ella.
Nada de lo que leerás a continuación ha sido sacado de Internet, ni de un libro. Es una interpretación personal de lo que vi. Puede que a la final no sea así, pero hablando con Mani, me decía que estaba bien encaminada. Ten en cuenta que es un punto de vista (así que no seas muy duro conmigo):

  • Lo primero que se hace cuando se empieza la misa es abrir el altar, ya que este se encuentra cerrado con unas cortinas. En esos momento la gente se arrodilla, inclinando el tronco al frente, estira los brazos y dice cosas (que realmente no entendí). Dicha posición es como la Balasana en yoga.
  • Luego «el monje» hace unos rezos enfocado en el altar. Los fieles mientras tanto se han parado y empiezan a cantar. Hay un sonido de tambor y/o platillos. Así como palmas de las manos, todo al unísono mientras se escuchan las voces de todos cantando.
  • El monje empieza a bendecir el fuego. Que le pasa luego a alguien, quien a su vez va pasando y lo ofrece a cada uno de los participantes. Ellos pasan sus manos sobre él y luego ponen dichas manos en una parte de su cuerpo. Normalmente la cabeza, pero algunos las ponen en su corazón o elevan las manos al cielo. Eso depende de cada quien.
  • Después se bendice la tierra con flores y luego pasa una persona ofreciendo dichas flores para que todos la huelan o toquen. Al final esas flores van a alguien de los presentes o al altar. Debo decir que fui la afortunada de recibirlas. No entendí muy bien por qué. Imagino, porque era «nueva» y se notaba.
    Aunque Mani me decía que era todo un honor y que ellas (porque fueron mujeres o niñas quienes me dieron las flores), me ven con mucha luz. Por eso tanto en la misa del viernes, en la del sábado y ahora en la del domingo personas diferentes me daban las flores. Él es todo espiritual y lindo y yo la verdad me sentí bastante halagada y contenta por ese detalle 🙂
  • Luego se bendice el agua y el padre pasa rociando agua en la cabeza de cada uno de los asistentes.
  • Posteriormente se bendice el aire y hace algo con sus manos y con un «plumero» (así lo llamo yo). Por ahí hay una foto donde se ve en movimiento. Con él envía viento a los asistentes y al altar.
  • Por último se bendice el cielo y con un «cuenco» se hace ruido para llamar a los dioses a que estén presenten en la ceremonia.

Todo esto se hace y dura un buen rato y la gente sigue cantando todo el tiempo.
En cuanto a los cantos, después de las bendiciones se sigue un rato más con ellos y tras varios y varios minutos cantando se pasa a lo que yo llamaría «El sermón» donde se habla del Dios que están adorando.
Imagino que en esta ocasión hablaron obviamente de: Krishna porque lo nombraban mucho, aunque bien podría ser otro tema 🙂
Fin de semana hindú (2da parte)

Notas sobre los rituales

Cada altar es diferente. Colorido, con iconos festivos, con flores, ofrendas de comida que hace la gente o frutas que llevan al Templo. También, la mayoría cuenta con al lado, con una imagen del Gurú. Aquel personaje que no es Dios, pero es un iluminado y al que ellos le tienen mucho respeto.
A estos templos se entra sin zapatos, de hecho a la última que fuimos se está a pata pelada todo el tiempo, sea que estés en una zona común como en el lugar donde se hace la misa o se come.
Hay lavados para los pies que se debe utilizar antes de entrar y se puede utilizar al salir. También se lavan o mojan la cabeza antes de entrar al Templo y se ponen algo de «tiza especial» en la frente para activar así ese Chakra.
Una cosa que me pareció interesante y bonita, es que tras la misa se hace una fila (hombres a un lado, mujeres a otro) y se pasa donde unas personas que te dan una vela, que luego tu la pones en el altar.
En este caso una imagen de Krishna de pequeño con su madre (que puedes ver en las fotos abajo). Después, pasas a adorar al Gurú poniéndole flores y haciendo unas inclinaciones de cabeza, algunas personas se arrodillan. Por último, tomas un cucharita de un cuenco que tiene una especie de leche «bendita» que esta en una vasijita al lado de la imagen, pones en tu mano unas gotas y la bebes.
Estos rituales son bien interesantes y muy alegres, se canta, algunos hablan y las mujeres hasta bailan. Con sus hermosos trajes, porque eso sí todos van con unas pintas muy bonitas. Esto hace que toda la ceremonia en sí sea muy animada.

Después de la misa

Al final, cuando todo ha terminado, se pasa a comer. Hay una fila para hombres y otro para mujeres, luego se pueden sentar juntos. Si así lo desean. Si no, los hombres se sientan en un lado y las mujeres en otro. La comida está bastante rica y hay buena variedad.
Se come con la mano, como es su costumbre y todo es vegetariano. Cuando terminas tu lavas el plato que has usado y lo dejas en un espacio destinado para ello. Luego puedes hacer varias cosas.
Te pones a hablar con otras personas, entras a una biblioteca que tienen o te sientas en el salón (donde se hace la misa) para meditar, pensar, escribir o hablar con las personas que se te acercan. Lo que quieras.
Nosotros estuvimos como dos horas después de que todo acabó. Como siempre, me hice amiga de una señora, que me preguntaba de dónde era, por qué estaba allí y más cosas. Sí, no hablo inglés y ella obviamente no habla español, pero entre mi mal ingles y su paciencia nos pudimos entender.
Además practiqué mi poco ingles con Krishna quien se burlaba de mi a toda hora porque las niñas se me acercaban a hablar conmigo y preguntarme cosas. Eso es lo que pasa cuando eres tan diferente y cuando no te da pena acercarte y preguntar. Me pareció genial la espontaneidad de las niñas y su inocencia para preguntar y hablar conmigo. Divinas.
En ese tiempo que estuvimos allí, mientras esperábamos que «el señor misterioso» apareciera con el carro de Mani, este se veía muy tranquilo y confiado en que iba a aparecer, yo la verdad decía muy en el fondo de mi: «ese señor debe de estar llegando a Singapur» jajaja sí tengo un lado muy malo.
Aunque confieso que a la final yo también hubiese confiado. El señor se veía muy buena gente y noble y a veces hay que confiar en los instintos. Efectivamente, a la final el señor apareció en el carro de Mani, con su pequeña hija. El carro ya estaba funcionando perfectamente. Qué maravilla, ¿no les parece? Lo dejamos en su casa y nosotros seguimos nuestro camino, pues Jaime y yo teníamos un compromiso esa tarde.
De esta manera, terminó nuestro fin de semana hindú. Con mucho aprendizaje, con grandes momentos en mi memoria y sobre todo con una experiencia genial para compartir. No creo que aquí haya hecho mayor cosa, pero bueno, créanme que lo he intentado.
Así pues, si te ha quedado alguna duda, si no has entendido algo, si las cosas son diferentes y yo las he malinterpretado, me encantaría conocer lo que tienes para decirme. Todo lo que acabas de leer es producto de lo que he vivido y de lo poco que he entendido con las personas que he hablado.
Así que obviamente puedo estar equivocada en muchas cosas, porque lo cierto es que no he investigado nada para esta nota. Les he compartido tal cual lo que vi y experimente. Aunque no crean que no me ha dado curiosidad averiguar más sobre esta religión. Tal vez en un futuro lo haga y tenga muchas más cosas para contarles.
PD. Estoy siguiendo la recomendación que me ha dado de poner las fotos al final con una «historia» de lo acontecido. Me gustaría saber qué te parece la idea o si mejor sigo poniendo las imágenes a medida que voy contando la historia ¿Cómo te gustaría a ti?

5 comentarios

  1. Mientras leía tus chocoaventuras me imaginaba en las mismas cuando estuve en KL, pero no me extraña lo del carro, su gente me pareció la más noble y desinteresada comparada con otros países asiáticos. Pero efectivamente ni por el putas hacer eso en Bogotá ja!
    Me gustó mucho el ritual, sobretodo la parte de las velas. Cuando será el día que en la iglesia católica hagan ese tipo de rituales?? Apague y vámonos!

    1. Hace tiempo no leía (escuchaba) la palabra Chocoaventuras jajaja genial 😀
      Sí, es verdad por allí la gente es realmente atenta, pero qué raro que otras personas no hayan parado a ayudar, todos eran hindúes. Aunque bueno en KL hay una buena cantidad de ellos 😀
      Sobre el ritual, la verdad es que es bien bonito, a mi me gustó un montón y las velitas no las compras, ni las traes de fuera, ni tienes que dar una ofrenda para prenderlas 🙂 (sí muy diferente) 😀
      Un abrazo guapa 🙂

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