Nuestros cuatro días en Ecuador han llegado a su fin. El domingo (17 de mayo) llegamos por tierra a las 2:00pm y el miércoles (20 de mayo) salimos en avión a las 6:30pm, por lo cual estos dos días prácticamente no se cuentan.
Sin embargo, hoy te voy a hablar de nuestro último día en Ecuador, el cual lo pasamos durmiendo y descansando el malestar, pues Jaime sigue con bastante congestión y eso hizo que no saliéramos en la mañana ya que era mejor reponer fuerzas, porque el viaje era largo hasta nuestro próximo destino.

Último día en Quito, Ecuador

Ultimo Dia en Quito
Es así como pasamos la última mañana en Ecuador. A eso de las 2pm salimos a almorzar con nuestro anfitrión y a las 3:30pm estaba el taxi recogiéndonos para llevarnos al aeropuerto.
Un taxi normalmente, desde el norte de Quito al aeropuerto, tiene un costo de 30USD – $73,000 – 26€ Sin embargo, al ser “amiga”, la taxista nos cobró 20USD – $48,000 – 17€ Nada mal, porque al fin y al cabo son 50 minutos de viaje.
En Ecuador no existe el servicio de taxis que es tan popular ahora en Cali llamado Uber, una lástima porque la chica que nos llevó bien podría disfrutar un montón de esta alternativa. Aunque al parecer ya tiene sus clientes fijos, así y todo creo que es una buena opción la aplicación de Uber, de la cual te hablaré más adelante.
Siguiendo con mi historia, llegamos al aeropuerto de Quito con tiempo. Hicimos cheking sin problema, pasamos control y luego migración sin inconvenientes. Aunque el chico de la entrada a seguridad estaba algo quisquilloso porque llevaba un frasco de bálsamo de 400ml que no tenía ni 100ml, pero según él seguridad no lo dejaría pasar.
Lo dejamos, pero con otro me enranché y le dije que asumía que en el control me lo botaran, porque ya habíamos viajado con ese frasco sin problema. Así que me dejó pasar y como no tenía más de 100ml desde luego lo dejaron pasar, al fin y al cabo íbamos para Europa no para China que son un poco más complicados.
Lo dicho dicho, a veces la gente se complica y no queda otra que o aceptarlo o enfrentarse y defender tus ideas, porque a veces solamente quieren joder en vez de ayudar, pero es lo que hay. Paciencia, es lo único que podemos tener en estos casos.

La espera en el aeropuerto de Quito

Siempre que emprendes un viaje, además de los planes que debes adelantar para llevarlo a cabo de manera satisfactoria, una de las actividades que más se hace y que inevitablemente debes tener en cuenta y llevar en el equipaje es la paciencia. Porque lamentablemente cuando se viaja en avión, es cuando más tiempo se «pierde» esperando poder arrancar tu viaje de verdad.
No es igual (muchas veces) a viajar en tren, bus y hasta ferry. Allí los controles de maletas y los tiempos de espera son menos largos. Sin embargo, en los aeropuertos el tema es completamente diferente, porque pasar los diferentes controles: de maletas y de migración, es todo un paseo y tiende a ser bien demorado. Aunque eso depende de cada país y sus normas.
Dejar tus maletas en el mostrador o hacer simplemente cheking también es otro tiempo y luego esperar a embarcar, ni que te digo, esa espera puede ser de mínimo (si estás de buenas) unos 30 minutos, pero sino, puedes esperar hasta 2 horas.
No pasa lo mismo cuando viajas en tren o en autobús. Aquí es llegar, pagar, entregar el equipaje (sobre todo en bus, porque en tren no pasa) y móntese que nos vamos. Dependiendo del país, puede que pases un control migratorio o de equipaje, pero me parece que son mucho más rápidos.
Además, cuando dicen una hora de salida es porque a esa hora salen, no como con los aviones que a veces se retrasan las salidas por papeles, porque la pista está llena, porque el clima es difícil para el despegue. En fin, que viajar en avión es genial, pero es toda una aventura.
[su_heading size=»17″]Como dato curioso te cuento que nuestras maletas de este viaje pesan: Negra: 9,4 kilos y la Naranja: 7,4 kilos. En este viaje la roja se ha quedado y cómo la estoy echando de menos 🙂 [/su_heading]
En el aeropuerto de Quito hay Internet gratis. Funciona a una lentitud que no veía desde la época de la conexión por módem. Tanto así que a la final decidí ir a caminar mientras esperaba. Además tuve tiempo de cambiarme de ropa para el viaje, escribir, leer y luego me dispuse a esperar el llamado. El cual llegó rápidamente (después de que hice todo eso y un poquito más).

Último Día en Ecuador
Y con estas hermosas vistas de fondo nos despide Quito

Algo con lo que no contábamos en este viaje era una parada en Guayaquil. Esa parada no solamente era para dejar y recoger pasajeros, nos hicieron bajar del avión, pasar (nuevamente) un control de equipaje y esperar una hora para salir de nuevo. Después de esto, emprendimos rumbo a Madrid.
La espera en Guayaquil tampoco fue tan traumática, en un momento ya estábamos abordando y en el otro en el aire recibiendo la comida. Esos sí, todos coincidimos en lo ridículo de tener que pasar nuevamente un control de equipaje de mano cuando, menos de una hora antes, habíamos pasado uno en Quito. Cosas que solamente pasan en Ecuador, de momento 🙂
Luego llegó la hora de películas (me volví a ver el destino de Jupiter) que me gusta, porque me entretiene y la historia me divierte. Después de ello, ya era casi la 1am hora ideal para descansar. Dormí hasta las 6:30am (hora de Ecuador) 1:30pm hora de España, justo para el desayuno.
Después de desayunar y dejarnos con una película sin terminar: McFarland (no me cuentes el final que me lo tendré que ver en algún momento), llegamos a Madrid.
Antes de continuar, debo decirte que este avión era de los viejos, viejos. Es la primera vez que viajo en un vuelo tras-atlántico en un avión de estos. Los asientos individuales no tenían pantalla de entretenimiento, la pantalla estaba al inicio o para los del centro habían pequeñas pantallas en el medio.
Además, las sillas no eran muy amplias, tampoco para estar mal, pero teniendo en cuenta la comodidad de otros aviones de Iberia, si se notó la viajera.
Lo resalto porque me parece curioso que tras tantos vuelos no hubiese visto aún uno de estos. No me parecieron tan terribles, la película la vi bien, sin problemas y las tres que dieron eran buenas, aunque solamente vi una y media 😉
No sé si es que me estoy volviendo experta en estos viajes tan largos o qué pasa, pero no se me hizo pesado. Aunque obviamente llegamos mamados, pues uno no duerme igual a estar en una cama, pero al menos el tema del jet lag no se me hace duro y puedo decir que se me hace hasta corto el viaje.

Llegada al aeropuerto de Madrid

Tras llegar a Madrid, pasamos migración de manera electrónica, sin pasar delante de un oficial. Es genial y muy rápido. Ya lo habíamos probado en Inglaterra y es una maravilla. No hay cola y es sumamente cómodo. No entiendo porque no es utilizado por más personas, cuando no hay colas y hay cantidad de máquinas esperando por uno. Imagino que esto cambiará con el tiempo.
Luego esperamos 3 horas a que saliera nuestro vuelo a Bergamo, Italia. Dimos una vuelta, nos sentamos a comer y descansar. Encontramos un lugar nuevo en la terminal 1 del Aeropuerto Barajas de Madrid.
En el restaurante elegido había comida oriental, deliciosa y una cajita de estas era ideal para dos personas. Te dejo las coordenadas en caso de que un día quieras comer rico y económico en este aeropuerto:
Restaurante: Udonya
Promedio de la comida para dos personas: caja de noodles con vegetales 7,95€ – $22,000 – 8,70USD para dos personas es perfecto. Aunque la caja se vea pequeña, la verdad es que es mucha comida.
Ubicación: Aeropuerto Barajas terminal 1, entre las puertas 42 y 43.
Especialidad: Restaurante de noodles

Aeropto de Madrid comida en terminal 1
Imagen del restaurante de comida orienta. Ojo que ahora se paga es a las máquinas, no a las personas en estos establecimientos

Tras el descanso, nos fuimos a buscar la sala de embarque para abordar el vuelo. Ahora en Ryanair hay sillas asignadas, lo cual me parece bastante bien. El vuelo salió puntual de Madrid.
Nuestro destino ahora era un país que me encanta, al fin y al cabo alberga mi ciudad favorita, aunque esta vez íbamos a un territorio sin explorar. Vamos a estar por el norte de Italia los próximos 14 días, disfrutando de pasta, pizza y de los italianos (al menos yo, Jaime de las italianas).

Llegada a Bergamo, Italia

Llegamos a Bergamo a eso de las 8:45pm todavía de día y pudimos disfrutar de un bello atardecer. Me encantan los días largos.
Buscamos el lugar donde nos íbamos a quedar en esta ciudad, una habitación que alquilamos gracias a Airbnb y de hecho la única noche que tenemos segura en este nuevo viaje que estamos empezando. El resto de noches no sabemos dónde las vamos a pasar, pero todo llegará y seguro encontraremos dónde dormir. Cómo dicen los gallegos: «malo será».
Nuestro anfitrión resulto ser peruano, así que nos la pasamos hablando hasta pasada la media noche. Dimos un pequeño recorrido por el barrio, nos dimos una idea de la ciudad, comimos un delicioso Keban vegetariano en una de las plazas de la ciudad nueva y quedamos listos para descansar, pues la idea es hacer turismo al día siguiente en la ciudad antigua y descubrir la belleza que se ve en las fotos, para poder continuar nuestro recorrido por el Norte de Italia.

Datos de nuestro primer anfitrión Airbnb en Bergamo

– Ciudad: Bergamo
– Costo por noche: 23€ – $67,000 – 26USD
– Lo bueno: El anfitrión es sumamente atento, habla perfecto español (es peruano), lleva 15 años viviendo en Italia y también habla muy bien italiano 🙂 Es muy agradable para hablar y su perro Chicho es muy tierno, aunque bastante territorial, no es para nada agresivo.
La cama estuvo cómoda y el apartamento es bastante abrigado. Al ser en un tercer piso conserva más calor del que yo pensaba, porque la verdad es que no contábamos con sentir tanto frío en Bergamo.
El apartamento se encuentra ubicado en un barrio residencial y bastante comercial de la ciudad nueva de Bergamo, está en un tercer piso y no hay ascensor. Es de esas casas con patio interno, tan bonitas y típicas de Italia. El lugar es bastante bueno e ideal para conocer la parte nueva de la ciudad. La llega a la parte vieja se puede hacer perfectamente en bus o caminando. La caminada no es que sea muy larga o imposible, pero perfectamente pueden ser unos 40 minutos.
El único inconveniente de este apartamento es que no tenía agua caliente y la ducha al día siguiente me recordó mi época de juventud en mi querido Sevilla, cuando me levantaba para estudiar y tenía que meterme a la ducha a las 6:30am con esa agua congelada 🙁
Otra cosa, tampoco tiene buena alternativa de mantas, lo cual teniendo en cuenta el frío que hace en esta época hubiese sido genial, aunque lo dicho, el apartamento es abrigado, por lo cual se pasa. Otra cosa, en la casa solamente hay un baño y para acceder a él se debe pasar por la habitación que alquilas. Si no tienes problema con ello, este lugar puede ser ideal, porque son muchas las ventajas que tiene, además que por ese precio se perdonan esos detalles.

Imagen de Bergamo de Noche
Imagen de Bergamo de Noche, mientras llegábamos donde nuestro anfitrión.

Segundo día en Bergamo…

Al día siguiente Jaime seguía sin sentirse bien, así que decidimos quedarnos dos días más en Bergamo, pero nuestro anfitrión ya tenía el lugar alquilado, así que buscamos otro sitio por Airbnb para quedarnos. Te cuento sobre él en el próximo relato.
Sobre Airbnb ya te he hablado antes, es genial y una excelente alternativa y herramienta cuando viajas, no dejes de utilizarlo y si tienes dudas, pregúntame que con gusto te ayudo.
A partir de ahora, te empezaré a contar sobre nuestro viaje en el norte de Italia: dónde estuvimos, qué hicimos, dónde nos quedamos y las personas que encontramos en el camino. Espero disfrutes de estos artículos y si te animas me cuentes:

¿Conoces Italia, te gustó? ¿Qué te gustaría conocer de este país? ¿Qué imaginas cuando piensas en Italia?

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