Estamos próximos a cumplir un año en otro continente y lo que he visto aquí y lo que he vivido ha sido una gran experiencia.
Pero de eso ya he escrito mucho, hoy les voy a contar lo que ha sido para mí experimentar el crecimiento de los días, disfrutar de los días largos, noches cortas.
Cuando llegamos el pasado marzo, el día se acababa a eso de las 7:15 p.m. y a medida que pasaron los meses, los días fueron oscureciendo más entrada la noche.
En junio (si recuerdo bien) llegó a anochecer a eso de las 11:30 p.m. ¿se pueden imaginar lo que es eso?
Bueno, más que todo la gente que vive en el nuevo continente donde a más tardar a las 7 de la tarde ya está oscura la noche y donde vemos el amanecer después de las 5 de la mañana. Esto es toda una novedad.
Y es que aquí la cosa es muy diferente.
Cuando hay días largos también amanece más temprano, pero es algo progresivo, pues hay días que amanece a las 10 de la mañana (sobre todo en invierno) y a medida que van pasando los meses va amaneciendo a las 7 u 8 de la mañana.
Todavía no me ha tocado un amanecer a las 5 o 6 de la mañana. No sé si los abra, pero este verano estaré pendiente a ver si pasa.

Las oscuridad más temprana

Como les dije, también pasa lo contrario. En invierno anochece a eso de las 6 p.m. y es donde amanece un poco más tarde.
Hay momentos que uno no ve la claridad del día sino hasta las 10 de la mañana (esos sí que son días duros), pues la cama es una delicia, pero como hay tan poca luz toca levantarse y tratar de aprovechar lo que hay. También es cierto que a veces no se ha terminado de aclarar el día, cuando ya llega la noche 🙁
He notado que aquí en Santiago de Compostela la gente se deja afectar mucho por el clima y tienden a estar muy deprimidos si llevan varios días de lluvia o de cielo oscuro.
Mientras que los días claros son tan diferentes, la gente está feliz, el ambiente es otro y se nota en las miradas de las personas, en su forma de saludarte.
Es algo tan curioso, yo espero no dejarme afectar por esto, pues me parece muy triste que la gente no disfrute las bondades que tiene cada estación, simplemente por el hecho de amargarse el rato lamentándose por no poder salir a la calle o por que llueve mucho. Cuando la lluvia y el frío tienen su encanto al igual que el sol.
Aunque puede ser que cuando uno lleva mucho tiempo viviendo siempre lo mismo se cansa, pero es algo que aún no logro entender, pues aquí se tienen las estaciones, lo que significa que cada tres meses cambia el clima, por no decir que cada día dependiendo la estación mejora o empeora.
Mientras que en nuestro país el clima es constante, solo cambia según la región que estemos y no se sienten los cambios tan bruscos que se ven aquí.
Así que me sorprende que la gente no disfrute esto, yo extraño que el clima no sea constante, pero disfruto enormemente poniéndome gorros, guantes y chaquetas abrigadas, así como ropa un poco más ligera.
Creo que es de las cosas maravillosas de la naturaleza y espero seguir gozándomelo sin dejarme afectar tanto por las personas que tengo a mi alrededor.

Santiago de Compostela vista desde la montaña temprano en la mañana

3 comentarios

  1. Seguramente por que apenas está experimentado estos cambios, los disfruta, la gente que ya los ha vivido, no le parece tanta gracia, que pesar, seguramente viven saturados, toca entenderlos y disfrutar solita sus estaciones.

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