El 7 de marzo de 2009 iniciamos nuestro viaje hacia España, después de varios días de preparativos, el paseo por México y la incertidumbre por lo que iba a pasar. Llegaba el momento de irnos y darle frente a lo que iba a ser nuestra nueva vida.
La verdad es que teníamos algo de susto, al menos yo lo sentía. No un susto malo, sino lleno de expectativas, de temor por lo que iba a venir y por lo que podría pasar. Una cosa es cambiar de apartamento en la misma ciudad o en el mismo país, pero irte a otro sitio y esperar que todo vaya bien, es algo difícil y más aún cuando llevas tanto tiempo trabajando en lo que yo trabajo.

Viajando a España

Salimos de México a las 7 de la noche el avión era muy cómodo, mi primera vez en uno tan grande, con tantas comodidades, me imagino que en primera clase tenían más cosas, pero donde nos encontrábamos estábamos bien.
Teníamos pantallas personales y habían buenas películas para ver, al menos habían varias que no había visto. Podías escuchar música y la comida estuvo muy rica. Había licor, jugos y merienda, así que para 11 horas de viaje estuvo bastante bien.
Conocimos una pareja de mexicanos que iba para Madrid y hablamos un rato con ellos. De hecho hicimos un grupo y nos fuimos para la cola del avión a tomar refrescos, tragos y a hablar.
Estuvo interesante ese momento, además porque estábamos próximos a encontrarnos con el amanecer, lo cual, por lo menos para mi, era algo nuevo y tenía muchas expectativas.
Debo decir que el cambio y la experiencia fue espectacular. Eran las 2 de la mañana (hora de México) y en el avión empezó a amanecer. Hubo un momento en que eran las 4 de la mañana y afuera el sol estaba hermoso y el cielo azul… fue genial.
Claro que la trasnochada es otra historia, pues es poco lo que logras dormir ya que la gente empieza a despertarse, caminar por el avión y el descanso se vuelve más difícil. Claro que no imposible.

Nuestra primera llegada a España

Llegamos a Madrid a las 11 de la mañana. El aeropuerto de Barajas es grande, demasiado. Lo primero que haces al bajar del avión es buscar inmigración hacer una cola bien grande y esperar que todo esté bien y te dejen pasar.
No vi cosas raras en la fila, ni personas que devolvieran.
A nosotros nos fue bien, pasamos juntos y lo único que nos preguntó el oficial era hacia dónde íbamos. Luego buscamos la salida hacia el muelle nacional, pues nos encontrábamos en la terminal internacional y para coger el vuelo a Santiago de Compostela teníamos que ir al otro extremo del aeropuerto. Tanto así que montamos en un tren y nos demoramos como 8 minutos para llegar, sin contar lo que nos demoramos en llegar a la estación.
No tuvimos que recoger las maletas aquí, pues de México iban directamente a Santiago. Una gran ventaja porque no me imagino cómo sería recorrer el aeropuerto de Barajas cargados como íbamos.
Estábamos algo agotados por el viaje, así que tratamos de comer algo, descansar y comunicarnos con nuestra familia para que supieran que habíamos llegado bien.

Llega a Santiago de Compostela

Esperamos el vuelo a Santiago que salió a las 5 p.m. y llegamos a las 6:15. Allí nos estaban esperando los jefes de Jaime quienes nos acompañaron al apartamento y nos dejaron instalados. Después de hacernos un tour por la empresa y tomar algo caliente en su compañía.
Llegamos un domingo y la verdad hacía mucho frío. Estábamos muy cansados, así que después de que los jefes de Jaime se fueron nos instalamos, organizamos la cama y nos acostamos.
Eran como las 10 de la noche, todavía se veía de día, pero estábamos mamados. A eso de las 4 de la mañana ya estábamos despiertos, tratamos de acostarnos de nuevo y descansar para iniciar el nuevo día lo mejor posible.

Primer día en Santiago de Compostela

Nuestro primer, o mejor segundo, día en Santiago  fue interesante. Dormimos hasta las 9 de la mañana, desayunamos, luego llegaron a instalar el Internet (que emoción).
Después apareció Fabio (el encargado del personal de la empresa donde Jaime trabajará) nos ayudo a hacer algunas vueltas en el banco y nos explicó un poco los trámites que debíamos empezar a realizar.
Firmamos contrato, luego el jefe de Jaime nos invitó a almorzar y dar una vuelta por el Centro Histórico. Probamos la comida típica de la región: pulpo a la gallega y mariscos. Delicioso y luego dimos nuestras primeras vueltas por los alrededores de la Catedral.
Para finalizar el día fuimos a comprar algunas cosas básicas en el mercado. Donde me di cuenta que aunque es muy parecido hay cosas diferentes, sobre todo en marcas, lo cual será toda una experiencia descubrir.
Así pues, terminan nuestros dos primeros días en Santiago de Compostela, España. Lo que viene luego es la adaptación al clima, la gente, el lugar, la alimentación y la separación de la familia.
No sabremos cómo va todo sino después de un par de días o meses, pero de momento es importante que sepan que todo cambio lleva un proceso y depende de cada uno que este cambio sea el mejor.
Diana – Jaime primera foto en España

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