No te preocupes, en Beijing solamente estuvimos 10 días y aunque bien te podría contar muchas cosas de cada uno de ellos, tampoco quiero abusar de tu tiempo, así que saltaré algunas cosas.
Sin embargo, quiero contarte lo que hicimos estos dos días en particular porque hay cosas bastante curiosas y sobre todo un choque con la realidad que nos demuestra que aún no estamos preparados para afrontar muchas cosas que allí se viven como normal.

Tercer día

El tercer día decidimos pasarlo en casa e ir de compras.
Resulta que por el barrio donde estábamos hay un par de tiendas y hasta una gran frutería. Todo muy bien surtido, o al menos eso creíamos, pues resulta que aunque habían muchos productos, no habían productos que nosotros queríamos como cereal, yogourt, salsas para pasta…
En fin que hay mucho, pero cosas bastante raras o que nosotros no consumimos realmente. Así que teníamos que ir a un supermercado más grande.
Nuestra anfitriona (Zimo), muy querida, se ofreció a llevarnos a una gran tienda que quedaba a 30 minutos caminando.
Así que antes del medio día emprendimos el camino y nos fuimos a mercar. Debo decir que fue toda una experiencia. Ella no conocía lo que nosotros queríamos y pedirlo a las dependientas que no hablaban inglés no fue cosa sencilla, pero a la final lo logramos.
Encontramos nuestro cereal y otras cosas más. Además compramos allí el almuerzo y Zimo nos dijo que para la noche nos iba a hacer un pescado delicioso, así que fuimos a comprarlo y aquí viene la anécdota del día.
Resulta que allí la sección de pescados y carnes, es como en todas partes.
Sin embargo, adicional a esto hay una gran pecera con peces de todos los tamaños.
Allí la gente «pesca» lo que quiere y luego lo pasa para pagar y se lleva su pez vivo a casa para cocinarlo.
No sé cómo explicar esto, pero fue horrible. Ver el pececito vivo ahí en la pecera y luego en una bolsa tratando de respirar y ver como se iba muriendo lentamente, saltando en esa bolsa… Terrible, no hay otra manera de describirlo…

Aquí más o menos ves lo que vivimos… No te pierdas el minuto 14 el salto del pez… Es gracioso 😀
Cuando llegamos a casa, ella metió los pececitos en la nevera, ya muertos y comimos nuestros nuddles.
En la tarde cuando fue a preparar el pez Jaime me decía que fuera a ayudarle, pero lo siento, no pude, aún recordaba el pececito saltando tratando de sobrevivir y me dio mucha impresión.
Cuando lo comimos lo hice y le pedí perdón. Estuvo delicioso, pero fue doloroso, no te miento. Una dura prueba 🙂

Cuarto día en Beijing

Asientos del bus en BeijingPara nuestro cuarto día en Beijing decidimos irnos a la Muralla China
Qué ganas tenía de estar en este lugar. El día no era el más bonito de todos y no salimos a primera hora.
Qué va, nosotros somos todo, menos madrugadores, así que a eso de las 12:30pm a penas estábamos saliendo de casa rumbo a tomar el bus que nos llevaría a un pueblito cercano a la Muralla.
Este trayecto sería de una hora y 15 minutos más o menos, luego debíamos tomar un taxi que nos llevaría hasta la entrada, un recorrido de 25 minutos más o menos.
Debo decir que desde donde nos encontrábamos fue bastante sencillo. El bus lo tomamos a unas cuatro cuadras y el costo del trayecto fue de 4,50 yuanes cada uno.
Fue gracioso porque los asientos del bus eran en un lado amarillo y en el otro azul, en cada uno se veía hombres y mujeres de todas las edades, por lo que no supimos cuáles eran los preferentes, así que a la final nos sentamos en uno y esperamos que nos dijeran algo, cosa que no pasó.

¿Cómo sabíamos en dónde bajarnos?

La foto del recuerdo en la Muralla ChinaPues bien, teníamos la idea de que era una hora y algo, así que nos fuimos tranquilos durante una hora. Luego ubicamos el punto que Zimo nos había marcado en google maps y estuvimos pendiente para bajarnos.
Al llegar al punto, le preguntamos al conductor si era allí (sí en inglés. y el tipo no hablaba nada de inglés), pero nos dijo que si y nos hemos bajado.
Ahí mismo llegó un taxista para ofrecernos llevarnos. ¿Turistas en medio de la nada, a dónde más íbamos a ir?
Ahí empezamos a negociar. Zimo nos había dicho que lo justo son 15 yuanes por persona, pero que teniendo en cuenta que solamente íbamos los dos y si íbamos muy tarde, tal vez no lo conseguiríamos en eso, por lo cual, lo más seguro era que nos cobraran más.
Así que aquí, nosotros teníamos que ver cuánto estábamos dispuestos a pagar. Yo le dije a Jaime que máximo 25 por cada uno.
Definitivamente un lugar que enamoraEl conductor empezó pidiéndonos 100 yuanes, le dijimos que no, 50 por los dos.
Dijo que no, que era muy poco y mucho tiempo de trayecto que no había más gente para subir, que 80…
Y así nos la pasamos pero el tipo no quería bajar de 70, así que cuando llegaron otros taxistas, le dije a Jaime que lo dejáramos y buscáramos otro.
El tipo puyaba a Jaime diciéndole que si se dejaba mandar de la mujer, qué como era posible que el hombre era quien mandaba y él le decía: «así son las cosas, ella manda» y el pobre se quedó mirando un chispero.
Empezó a decirme «70 guapa» y yo, «lo siento serán 50 o buscamos otro» y empecé a caminar jalando a Jaime que estaba que le pagaba los 100 que había dicho al principio 😀
Ya le estaba haciendo caras a otro conductor, cuando llegó y nos dijo: «listo, será 50 entonces por los dos» y nos llevó.
Aunque debo decir que pasé un momento angustioso, pues avanzábamos y avanzábamos y no veía ninguna muralla, ni carros, ni personas y parecía que no llegábamos a ninguna parte.
Mirando el mapa en Google tampoco se veía nada y nosotros no sabíamos si nos llevaba para donde era o para otro sitio 🙁
Al final llegamos y muy querido nos llevó hasta la taquilla y le hablaba a la chica de lo que necesitábamos. Finalmente se fue contento con sus 50 yuanes y nosotros pagamos nuestra entrada a la muralla.

Formas de subir a la Muralla China

Telesilla y la muralla cada vez más cercaHay muchas maneras de subir y bajar la Muralla China

  1. Teleférico
  2. Telesilla
  3. Tobogán (solamente para bajar)
  4. Caminando.

Para los tres primeros debes pagar y el último solamente con la entrada ya pasas.
La entrada a la Muralla cuesta 45 Yuanes. Si subes y bajas caminando solamente te sale en eso. Como nosotros llegamos tan tarde, – Dejan subir hasta las 4:30pm y debes desalojar a eso de las 6pm o antes, si quieres tomar el bus que te lleve a Beijing 😀 – decidimos pagar la telesilla con bajada en tobogán. Nos costó 80 yuanes por persona.
La subida es genial, parece que te fueras a meter en la selva y luego empiezas a divisar la muralla a lo lejos y cada vez más cerca, es una pasada.
La muralla desde dónde subimos tiene dos caminos, nosotros tomamos el de la derecha y empezamos a descubrir está parte.
Muchas escaleras, unas bajas y otras muy altas. Mucho para caminar y descubrir. Lo bueno es que había poca gente, por lo que fue una aventura «casi» solitaria, y sobre todo ha sido una experiencia maravillosa.
Subir a la Muralla China caminando es una buena opción, lo único es que es para personas que tengan mucho tiempo y buen estado físico, ya que la subida, según nos decía la hermana de Zimo se puede tardar entre dos horas y media y tres horas perfectamente. Aunque el paisaje bien merece la pena 🙂

La experiencia de conocer la Muralla China

¿No has visto escalones? Yo tampoco he visto y subido y bajado tantosEstar caminando la muralla fue como volver atrás en el tiempo, fue un viaje al pasado, pero no un pasado «reciente» sino más bien un pasado muy muy lejano. Fue revivir recuerdos, fue disfrutar de cada tramo, cada parada, cada mirada, cada aliento y desaliento…
Estar allí fue un sueño hecho realidad. Sientes una magia increíble y unas vistas para no olvidar jamas. No hay mejor manera de terminar nuestro Periplo que haber estado allí.
Para mí lo mejor de lo mejor.
Fue genial sentirla, vivirla, respirarla y caminarla. Ver la gente que trabaja allí, la gente que va a verla y sale corriendo sin notar la magia, sin notar que ya no serán los mismos, que estar allí genera un cambio, genera una experiencia única.
Estar allí, es como formar parte de la historia, ser parte de un gran momento en nuestra propia historia. No sé cómo describirlo, pero para mí fue genial.
Este viaje lo he disfrutado un montón, cada cueva, cada parque, cada árbol, cada persona que hemos visto ha sido única, cada monumento, cada templo, cada playa, cada bosque me ha marcado de alguna manera, pero este lugar me ha dejado la sensación más grata de todas.
Si Camboya fue especial, la muralla fue algo más, fue conexión y desconexión, fue un momento completamente mágico, no tengo palabras para describirlo, salvo dejar que veas las imágenes y esperar que ellas te trasmitan un poco lo que fue para mi este recorrido.

Al final te dejo un vídeo que grabó Jaime de la bajada en el tobogán.
Se supone que no puedes tomar fotos, ni mucho menos grabar, pero el chico se las apañó y ahí grabó algo, no quería quedarse con las ganas, pues es un momento único y la verdad es que es genial 🙂 (Sí, el silbido que se escucha al final es él tratando de que yo mire para atrás) 😀

Te dejo para que ahora tú me cuentes sobre ese lugar mágico que tanto te gusta y disfrutas cuando lo ves, lo sueñas o lo imaginas…

34 comentarios

  1. Hola guapa. ¡Alucinante! Muchísimas gracias por compartir con nosotros todos los detalles de tu viaje, y todas las recomendaciones. Me encantaría algún día visitar la muralla china porque debe de ser una auténtica pasada. Saludos.

  2. Que maravilla de fotografías, Diana. Algún día tomaré las mías de este impresionante lugar. A mi me pasó una anécdota parecida con el pescado. Fué en una piscifactoría de truchas. Y mira que los cocino de mil maneras pero una cosa es comprarlos frescos y otra vivos. No me gustó nada la experiencia.
    Besos!!

  3. Qué recuerdos me acabas de traer Diana! Qué lugar tan increíble, cuánta energía en la Muralla, en serio. Yo me fui a la parte más alejada de Pekín y no había telesillas ni nada, o subías a pie o nada, pero tenía el tiempo y la energía, y fue maravilloso.
    Te entiendo perfectamente en cómo lo viviste porque para mi también fue un sueño hecho realidad. Y hablando de sueños, Pekín fue el final del tren Transmongoliano que hice, que en realidad era mi gran sueño viajero. Y terminé viendo la Muralla, después de haber estado en Rusia y Mongolia. La verdad, no pude pedir más a ese sueño viajero 😉
    Mil gracias por compartir con nosotros y por traerme tantos recuerdos.
    Un abrazo

  4. Que preciosa experiencia en la Muralla China Diana!! Y que ganas de vivir una experiencia parecida, si no necesitáramos visa también para visitar China ya estaría en nuestra ruta de 2 Bolivianos x el Mundo jaja, pero por el momento tendrá que esperar.
    Que ganas de ese tobogán!!!
    Un abrazo Diana

  5. ¿Te cuento lo que más me ha impresionado, Diana? Lo mucho que has avanzado como escritora desde tus artículos más antiguos a los últimos que he leído (deformación profesional, no lo puedo evitar). Nunca me ha atraído mucho China (a diferencia de Camboya, Tailandia, Bali…), a excepción, quizá, de la Ciudad Prohibida que me enamoró viendo «La linterna roja» y a veces me he preguntado si la muralla no estaría destinada a retener a la población dentro de las fronteras, bajo el dominio del emperador y los nobles. ¿Crees que tendría que darle una oportunidad?
    Gracias por compartir tus experiencias y mostrarnos otras formas de conocer el mundo.

    1. María, eso solamente lo podría notar alguien como tú. Desde luego yo lo veo en mis escritos. Este del 2014 no se parece en nada a lo que escribo hoy en día y creo que eso es lo bonito de este camino como blogueras, vamos cambiando y aprendiendo con el tiempo a ser mejores escritoras, que no perfectas porque creo que eso no existe 😀
      Oye, claro que hay que darle la oportunidad a la Muralla China, ya te digo, sea para retener aquí o allá, eso a la final es historia, pero el lugar es una pasada. A verlo mujer. Un abrazo preciosa 🙂

  6. Ay, yo no hubiera podido comer al pobre pez. En verdad me da con ansia ver toda la situación de que luchen por su vida, prefiero comprarlos ya muertitos 🙁
    ¡Que emocionante! La verdad es que La muralla China es uno de los sitios que me gustaría visitar antes de morir, creo que es fantástico. Y eso del tobogan al final se ve divertido.

    1. Noir yo tampoco pensé que podía comerlo, pero a la final pudo más la gratitud que otra cosa, o quizás es tema de buenos modales jajaja 😀 La muralla hay que verla, la verdad es que es impresionante, cuando puedas, date la vueltica por allí 🙂

  7. No te imaginas la envidia que me das, no sabes las ganas que tengo de verme allí, de visitar su gente, sus lugares… gracias por regalarnos un trocito! Unas fotos preciosas.

  8. Wow Diana no puedo creer que hayas estado en la muralla china, la verdad es que las fotos están espectaculares y me ha encantado el video final, pero como yo soy muy mala para el vértigo, de seguro no bajaría de esa forma. Tu anécdota con el pescado me hace recordar una vez que mi mamá contó cuando le preguntaron que cuál de todos los conejos que estaban en una jaula cuál era el que más le gustaba, y ella indicó uno muy bonito y ese fue el que agarraron y mataron para comerselo, luego mi mamá no pudo ni comer del remordimiento que tenía jajajaja. Ir a la muralla es un sueño que tengo y que bien que tú lo tengas dentro de tus sueños cumplidos. Un abrazo.

    1. Eliana la anécdota de tu mami es un poco cruel y triste, vaya experiencia pobre :/
      Y la muralla mujer es una pasada, cuando puedas te traes a toda tu tribu y te das un buen paseo por estos lados, la experiencia es fabulosa, ya te digo 🙂 Un abrazo 🙂

  9. No había visto el tobogán que genial se ve la bajada, definitivamente este es otro sitio que me encantaría poder visitar algún día, mas por que es algo que solo he visto en fotos y cuando leíamos las 100 maravillas del mundo, ese libro que nos ha dejado tan buenos recuerdos y ganas de viajar y conocer y en cada sitio que llegas es como si fuera yo también de pegadilla.

    1. Es verdad, ese libro es una maravilla y mejor que cualquier cuento infantil. Así es que la imaginación vuela hacia lugares fabulosos. Seguro podrás ir, ya estás cumpliendo sueños, pasito a pasito se llega. Un beso madre 🙂

  10. Ayyy, algún día visitaré la Gran muralla. Me encanta, yo tengo claro que bajaría en tobogán jajajaa. Qué angustia lo de negociar con el taxista. No soporto regatear, a mí me timarían segurísimo.

  11. ¡Hola!
    A mi sinceramente, cualquier lugar en medio de la naturaleza ya me parece mágico. Soy bastante conformista, jeje.
    China es uno de los lugares en donde nunca he pensado ir, no sé porqué. Pero después de ver las fotografías me llama bastante la atención. ^_^
    Me ha dejado un poco en shock, el tema de los peces…yo creo que no podría comermelo, que penita!!
    Lo de bajar por la muralla china en tobogán que pasada!! no sabía que se pudiese hacer. Tiene que haber sido una experiencia muy chula!
    Gracias por compartir.
    ¡Un abrazo!

    1. Siii parece que lo del tobogán es una novedad y es curioso, yo tampoco me lo esperaba, pero ya estando allí, es de esas cosas que toca vivir. Bueno, lo del pez fue terrible, pero sobre esas experiencias ya puedo hacer hasta un top 5 o 10 quizás 🙂

  12. ¡Impresionante! De todos modos la anécdota de los peces que «pescan» para comer y el vídeo con saltito incluido…ufff… Yo creo que no hubiera podido estar ahí, te entiendo perfectamente.
    Muy buenos consejos, se nota que tienes experiencia viajando y sabes qué es lo importante en cada caso, y cómo comportarte (por ejemplo cuándo regatear, yo también hubiera pagado 100 o 200 jaja).
    Preciosas las fotos.
    Un abrazo,

  13. Qué pasada Diana, me encanta sobretodo lo de bajar en tobogán!!
    Mi viaje en el tiempo más parecido al que comentas, esa sensación de estar como sumergida en otra época, creo que fue en Pompeya, pensar que esas piedras y esos mosaicos en el que yo ahora andaba mirando y respirando, habían quedado escondidos durante casi dosmil años, me hizo sentir algo imposible de describir. Cuántas historias por contar, cuánta fragilidad y al mismo tiempo dejar una huella tan duradera para los humanos del futuro. Una cápsula del tiempo, inefable.

    1. ¿Estuviste en Pompeya? pues tendrás que contarme secretos porque pronto estaré por allí, y espero darme una escapadita. Seguro, si pasas por la muralla te encantará, porque en definitiva es una pasada, ya te digo 🙂

  14. Fantástica experiencia Diana. Qué envidia la que me das y ese tobogán se ve de lo más divertido. ¿Por qué está prohibido grabar?
    Y es que definitivamente China es otro mundo. ¿Cómo te fue con la comida?
    Yo creo que también es enriquecedor y emocionante conocer la historia de construcción en particular mientras se recorre. Saber qué ocurrió, por qué…
    Yo sueño con ir a Tokyo. Espero que algún día tenga la oportunidad.
    Saludos 🙂

    1. Thania, pues la comida la verdad que genial, mucho mejor de lo que espera, porque sí comer en China no es como ir a un restaurante chino por aquí, ya te digo que nada que ver. Lo del tobogán es para disfrutarlo y no se puede grabar porque tú llevas el control del carrito, es como hablar por móvil y conducir, hay gente delante o atrás y dependiendo la velocidad que lleves, puede ser peligroso. y bueno la historia la verdad la recuerdo poco, me bajé de Internet algo de información para leer cuando estuviera allí (algo que me gusta hacer) pero a la final había tanto para ver y disfrutar que me olvidé de leer 🙁

  15. ¡Qué fuerte, Diana! Yo también fui a esa parte de la muralla y será una de las experiencias que recordaré siempre. El tobogán fue una pasada. A mitad de camino, se me cayó una lagrima de felicidad, no te digo más. Yo viajaba sola y estaba cansada de andar regateando y viendo cómo me estafaban cada vez, así que ésta fue la única excursión que pagué. Vinieron a buscarme hasta la misma puerta de mi habitación y me asusté cuando vi que el chino en cuestión me metía en un Mercedes. Luego me llevó a otro hotel donde me reunieron con otros turistas y entramos en un minibus. Sea como fuere ir a China no dejará de recordarme siempre de que estuve en un planeta diferente, del cual salí cansada, pero viva. Y siempre la recomendaré, porque China hay que verla por tus propios ojos. Un saludo.

    1. Totalmente guapa, podemos contar muchas historias pero a la final lo que se vive cada persona lo vive de una manera diferente. Es genial y asusta un poco también, pero la experiencia merece 100% la pena. Un abrazo preciosa y gracias por compartirnos tu experiencia, me encanta, es original y diferente 🙂

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