Llevamos casi tres meses viviendo lejos de nuestra amada Colombia y debo decirles que no ha sido tan difícil.
Es verdad que han cambiado algunas cosas. Por ejemplo lo hábitos y formas de pasar el día. Sin embargo, seguimos siendo los mismos y queriendo las mismas cosas. Así que a pesar de estar lejos de nuestra tierra y familia hemos podido estar más con nosotros mismos, al menos así lo he sentido yo.

Vivir en Galicia: Caminando por Compostela
Caminando por Compostela mientras nos adaptamos a vivir lejos de casa

¿Qué ha cambiado en estos tres meses?

Primero Jaime madruga cada día. Creo que llevaba sin hacerlo por lo menos 5 años o más.

Él se levanta primero, se baña, alista y sale a trabajar. Trata de despertarme, lo cual puede llegar a ser muy difícil, pues a veces el frío de la mañana hace que no quiera pararme de la cama. Pero bueno, intento levantarme a eso de las 9 a.m. Jaime trabaja de 9 a.m. a 4 p.m. así que toda la mañana estoy sola en casa. Mi trabajo empieza después. Soy una afortunada, lo sé.

Adaptándonos a vivir lejos de nuestro país

Se preguntarán ¿Qué hago para no aburrirme? mientras empieza mi trabajo. Pues bueno, eso depende del día.

Si el día es bonito, salgo un rato a comprar cosas de mercado, camino un poco, recibo sol o voy al centro comercial que queda un poco lejos. Así que tomo el bus y conozco un poco.
Otras veces voy caminando al mercado que queda en el centro histórico (20 minutos caminando) y compro algunas cosas y disfruto de la ciudad antigua.
Hace unos días descubrí la biblioteca, que es un lugar genial, así que también se puede incluir en los sitios donde voy.
Cabe anotar que esto no es de todos los días. Pues aquí no hay días bonitos siempre. Hay semanas que pasan llenas de nubes y mucho frío, así que no salgo a no ser que sea de suma necesidad.
Si el día está muy frío me quedo en casa estudiando, leyendo un poco y viendo televisión. Aprovecho para adelantar cosas de la universidad y algunas veces me pongo a trabajar. Esto intento no hacerlo siempre, pues después de las 2 de la tarde inicio mi horario de trabajo y ahí las cosas ya cambian.
A eso de la 1 de la tarde hago el almuerzo. Sí estás leyendo bien, yo cocino para Jaime y para mí. No es nada espectacular, pero en estos meses debo decirles que he aprendido algunas cosas básicas y pues ahí nos hemos estado defendiendo con eso.
Jaime regularmente se acuesta un rato después del almuerzo. Como yo trabajo solo medio tiempo y el día es largo, a veces cuando el día es bonito salimos a caminar un poco a los parques, para así disfrutar juntos del sol y de lo bonito que se ve la ciudad cuando esta el cielo azul. Cuando está haciendo frío o Jaime está muy cansado no salimos.
Aunque los últimos días salgo sola en las mañanas y en las tardes Jaime descansa, así que le he quitado la responsabilidad de sacarme de casa todos los días.
Yo trabajo hasta las 12 o 1 de la noche/mañana y Jaime se acuesta a esa hora más o menos. Claro que cuando no hace siesta se acuesta más temprano, pero eso es casi nunca…
Me gusta trabajar así, pues el día aquí se acaba después de las 10 de la noche, entonces no es tan difícil trabajar hasta tan tarde y a esa hora soy más productiva y puedo hacer algo que siempre había querido, estudiar en las mañanas que puedo estar más concentrada para esos temas.
Igual llevamos poco tiempo y las cosas son una novedad todavía. Así que toca esperar un poco más a ver como se nos sigue dando la adaptación y el cambio que estamos teniendo.

Un comentario

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