Hoy voy a hacer un salto en el tiempo en mis relatos para contarles cómo estamos viviendo la actividad volcánica del Monte Kelud. Como algunos saben, estamos en Indonesia, exactamente en Yogyakarta, desde el domingo pasado. Esta mañana leyendo las noticias, antes de salir a desayunar, nos enteramos de la erupción del volcán.
El lugar se encuentra a unos 282 kilómetros. Más o menos 6 horas de distancia de donde estamos. Así que supuestamente estamos a salvo. No hay razón para preocuparse familia.
Yogya y Kelut según GoogleMapsAsí que muy tranquilos, porque por aquí estamos bien, nos alistamos y salimos a buscar el desayuno. Sin embargo, a no más pusimos un pie fuera nos dimos cuenta que las cosas no eran así de simples. El polvo cubre la calle y del cielo aún cae ceniza, por lo que el aire es pesado, polvoroso y poco se ve a la distancia.
Nos arriesgamos a salir de todas maneras, a pesar de que no se veía nada, pues teníamos que comer.
El restaurante está a una cuadra y en el camino vimos que los locales estaban cerrados y que los señores de las becaks no estaban, así que no nos sorprendió descubrir que, al llegar al restaurante, estaba como todo lo demás: cerrado.
Volvimos al hostal y el recepcionista nos dijo que a esa hora difícilmente encontraríamos algo abierto, pues debido a la ceniza mucha gente no se puede movilizar y prefieren quedarse en casa.
Muchas personas viven a varios kilómetros de distancia de su lugar de trabajo (Como Pony, el señor de la Becak que conocimos esta semana y del que les hablaré luego). Así que para comer nos hemos ido a un súper que queda a la vuelta del hostal (24 horas gracias a Dios) y pudimos abastecernos y desayunar algo.
Sin embargo, no dicen que en un par de horas las cosas se normalizarán y que los restaurantes empezarán a abrir. Tal vez después de las dos de la tarde. Ya veremos.
Así se veía la calle cuando salimosDe momento, parece que hay dos víctimas mortales y muchas personas han tenido que ser evacuadas pues la lluvia de ceniza, arena y roca afecta a más de 36 poblaciones que se encuentran en la ladera del monte.
La ciudad de Yogya que, como le dije arriba, está a más de 280 kilómetros de distancia está en una niebla total, por lo que el día de San Valentín, que por aquí se celebra hoy, no tendrá una buena noche. Aunque esperemos las cosas mejoren con el pasar de las horas.
Por lo menos hicimos el paseo a los templos antes, porque de seguro para este fin de semana la ida por allá no va ser muy agradable. Y como de todo se aprende, nosotros hemos aprendido que no podemos dejar acabar las provisiones.
Como encontramos un súper restaurante para comer durante esta semana, hemos estado despreocupados con las provisiones (galletas, cereal, jugos y esas cosas).
Normalmente tenemos en la habitación, pero está vez lo gastamos todo en el paseo a los templos y no volvimos a abastecernos, por lo que hoy nos tocó salir y conseguir algo. Así que como conclusión nos quedan dos cosas:
Jaime tratando de protegerse del polvo– Seguir yendo a los lugares turísticos que queremos ver con tiempo. Aunque este tipo de cosas difícilmente se pueden prever
Nunca dejar acabar las provisiones. Porque no sabes lo que puede pasar.
No tengo mucho más para contarles, salvo que el cabello lo tengo vuelto nada y tendré que lavarlo otra vez. La ropa está llena de ceniza y el ambiente esta mejor en la habitación que fuera 🙂
Sin embargo, en las mezquitas se siguen escuchando los cantos a las horas que son y poco a poco todo está volviendo a la normalidad (escucho a los trabajadores de una construcción cercana que ya están trabajando). Espero en unas horas podamos salir a comer y que las cenizas se dispersen de aquí al lunes que viajamos rumbo a Camboya con escala en Singapur.
Así cuando volvimos del restaurante cerradoY sí como dicen todos los medios de comunicación: Indonesia se asienta sobre el llamado Anillo de Fuego del Pacífico, un área de gran actividad sísmica y volcánica, y alberga más de 400 volcanes, de los que al menos 129 continúan activos y 65 están calificados como peligrosos. 
Pero no por ello hay que dejar de venir, ni de disfrutar de sus templos, de su comida, de sus paisajes, de su cultura y de su gente. Los volcanes, al igual que el clima y la vida son imprevisibles. Nunca se sabe qué puede pasar, pero no por ello se puede dejar de vivir y disfrutar.
Feliz viernes de San Valentín para los enamorados y para aquellos que, como yo, andan en la búsqueda constante del amor 🙂
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RTVE: «Al menos 200.000 personas evacuadas en Indonesia por la erupción del volcán Kelud»
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8 comentarios

  1. Pues la ceniza volcánica es lo mas chungo que hay para los aviones, recuerdo una semana que estuvimos sin volar por lo mismo, para mi no eran malas noticias sino vacaciones!!XDDDD
    Me alegro de que disfrutes aunque sea en circunstancias no muy agradables!
    Chu!!

    1. Siiii ya lo estamos sintiendo en nuestra salud. No quiero ni pensar como de mal la están pasando los que están más cerca. Lo cierto es que es una lástima. Nosotros teníamos vuelo el lunes y lo cambiaron para el martes así que por el momento a seguir chupando polvo…
      Ve, mientras te escribía empezó a llover… Que bien!!!!!

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