No sabría decirte cuándo dejé de usar reloj. Recuerdo que siempre tuve uno. De hecho soñaba con el día en que mi tía me regalara uno muy bonito que tenía: pequeño y cuadrito, de oro. Una reliquia que parecía de anticuario, pero que para mí era la cosa más bonita en relojes que había visto.

Esclavo de la hora
Foto en el Big Ben en Londres. Uno de los relojes más famosos del mundo.

Ese día no llegó, o no ha llegado, y la verdad ya no lo espero. Hace mucho que no uso reloj, lo dejé de usar hace muchos años cuando el que tenía vivía más parado que funcionando.
Pensé en comprarme uno, pero luego dije ¿Y para qué necesito reloj? ¿Por qué voy a gastar dinero en eso cuando puedo invertido en algo que realmente me haga feliz?
[piopialo vcboxed=»1″]Ahí fue cuando me di cuenta que el reloj no era necesario en mi vida.[/piopialo]
Eso sí, no te diré que fue fácil. Al principio vivía tocándome la muñeca. Mirando y desesperada por saber qué hora era y me sentía extraña. Algo me hacía falta y me costó horrores acostumbrarme a no tener nada en la muñeca.
Como todo, los cambios generan incertidumbre y malestar. Tanto así que a veces me ponía el reloj parado (Sí, sin funcionar) para sentir algo en la muñeca.
Sin embargo, con el pasar del tiempo y al ver que lo que tenía ahí ni de adorno servía, lo fui dejando y hoy, años después, no extraño el reloj.
No me ha hecho falta y cuando alguien pregunta la hora, vacilo con el tema de mirar la hora en mi muñeca, sabiendo que no hay nada, que no tengo siquiera algo de adorno y predigo la hora, porque me gusta ensayar a ver si atino.
Me da risa, porque realmente no me importa qué hora es. A no ser que tenga un compromiso. No me gusta llegar tarde a ninguna parte, pero tampoco ahí vivo pendiente de la hora.
Trato de salir con tiempo, si llego tarde no es por impuntual, son cosas de la vida y es lo que tenía que ser.
He aprendido a relajarme y a no permitir que el tiempo controle mi vida, mi estado de ánimo y sobre todo lo que quiero hacer en el día. Valoro el tiempo, pero en su justa medida.
Es verdad que a veces toca «estar pendiente», ya que no se puede llamar a las 11 de la mañana de España a Colombia, por eso mirar la hora es necesario, no diré que no. ¿Pero ser esclavos de la hora? ese es otro tema y yo me siento feliz de decir que he dejado de ser esclava y ahora.
[piopialo vcboxed=»1″]Soy libre y dueña de mi vida sin ser o estar controlada por un reloj[/piopialo]

Una anécdota: comprando el reloj más caro

Recuerdo hace unos años acompañando a mi cuñado a comprar un reloj, yo no podía creer que le iba a meter $900.000, algo así como 450€ por un reloj (Te estoy hablando de hace unos 10 años por lo menos).
Según él porque la marca era lo mejor, además porque era a prueba de agua y no sé que más cuentos tenía.
Para mí era demasiado dinero y no podía asimilar que iba a gastar tanta plata en un aparato para ver la hora.
¿Con que finalidad gasta uno el sueldo de un mes de muchas personas en algo que solamente sirve para decirte la hora y poca cosa más?
Hombre, es que ni porque te hiciera la cena o te diera más información relevante, como un celular u otro aparato que puede ser más «indispensable»
No sé, han pasado años de eso y yo aún sigo sin entenderlo. Tal vez será porque nunca he gastado tanto dinero comprando un reloj o tal vez será porque pienso que antes de invertir todo ese platal en uno haría mil cosas mucho más interesantes.
No sé si es que tengo un sentido del valor del dinero diferente, pero no sería capaz de gastar tanta plata en algo.
Soy muy práctica en ese sentido y aunque sí, gasto mucho dinero en tecnología, trabajo y vivo de esto, así que ¿cómo no voy a invertir en cosas buenas? ¿Pero un reloj? No sé, sigo sin entenderlo.
Tendrás que contarme como es el tema, porque lo cierto es que por muy bonito que sea el reloj, por muchos juguetes que tenga, ¿no sería mejor invertir ese dinero en otra cosa mucho más productiva?
En fin, cada quien gasta su dinero en lo que quiera. Eso es una decisión personal, yo no te diré en qué debes invertir tus ganancias, así como espero que tú no me digas en qué debo gastar mi plata.
Sin embargo, el cuento va en que deberías ser más consciente de las cosas y darle el justo valor a los caprichos que te das en la vida.

Ser esclavo de la hora

Ahora bien, volviendo al tema de ser esclavo de un reloj y por ende de la hora es una cosa que me causa mucha gracia.
Ahora estamos trabajando cinco horas al día y algunas de las personas que están allí miran el reloj constantemente. Como si al mirarlo el fuera a avanzar más rápido.
En cambio, yo soy más de calcular, dependiendo de lo que haga calculo y sé cuánto he invertido y según eso sé qué hora es o al menos cuántas horas he gastado.
No te diré que se me da muy bien, a veces atino, otras veces me pego unas descachadas tremendas, pero a la final es divertido, porque no soy esclava de la hora y disfruto de cada momento sin importar si tardo dos minutos o dos horas.
Entiendo muy bien la importancia de la hora, no creas que soy una completa irresponsable con el tiempo de los demás, para nada.
Trato, en la medida de lo posible, ser puntual, respetar los espacios de la gente y sobre todo disfrutar cuando tienen tiempo para mí. Sin embargo, también soy consciente que a veces vivimos tan pendientes de la hora, que olvidamos cosas más importantes como disfrutar el aquí y el ahora sin importar si va a durar un minuto o mil.
Así que sí, yo me he ido más al tema de disfrutar y preocuparme menos. Para eso están los compromisos y cuando lleguen me preocupo. Mientras pueda seguiré disfrutando de no ser una esclava y de poder hacer con mi tiempo lo que yo estimo es lo mejor para mí 🙂
Así que para finalizar te pregunto.

¿Qué tan amante eres del reloj? ¿Qué tan pendiente vives de la hora? y sobre todo ¿la hora dicta tu vida o eres más de vivir el momento y solamente estar pendiente de la hora cuando tienes un compromiso?

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