Como ya les he contado Kuta no es que sea el mejor lugar para estar una larga temporada y menos aún si tienes que Traviajar, por ello hemos decidido cambiar de ubicación a un lugar mucho más tranquilo y es así como hemos resultado en Villa Surya Abadi,   una pequeña villa a una hora del centro de Kuta, para llegar allí fue que alquilamos la moto. El lugar se veía genial, cómodo, con piscina y con buen Internet, ¿Qué más le pide uno a la vida?
La piscina en  Villa Surya AbadiPues bien, la villa tenía todo, menos restaurante, por lo cual solamente ofrecían desayuno, pero no comidas. Sin embargo tenían conexión con un restaurante y servicio a domicilio, por lo cual no había pierde. Además «cerca» y lo digo entre comillas porque cerca realmente no era, había un restaurante mexicano de verdad. Carísimo para la isla pero delicioso. Así mismo, también teníamos comida local, muy barata y sabrosa, eso sí las personas que atendían no hablaban mucho ingles, pero nada que las señas y una buena sonrisa no pudieran hacer.

Los primeros días de enfermedad de Jaime

Tras cuatro días en el paraíso, donde íbamos a la piscina todos los días, salíamos en moto a comprar los desayunos, a comer y a recorrer esta parte de la isla Jaime empezó a sentirse mal. Un día estuvo en cama, no era capaz de pararse para nada y me tocó a mí salir a buscar la comida y llevar la ropa a la lavandería. Siii con mi falta de inglés, pero para que vean, soy capaz de buscar comida, llevar la ropa a la lavandería y sobre todo regatear y pedir descuento. Me sentí genial, aunque el pobre Jaime se seguía sintiendo muy mal.
Jaime en el médico
Lo cuidé lo mejor que pude, le lleve comida, le hice Reiki, Masajes y estaba pendiente de que tomara los medicamentos que teníamos en nuestro botiquín. Sin embargo, nada parecía hacerlo mejorar, por ratos se sentía bien, pero luego volvía a recaer.

Primera visita al médico en Bali

La ida al médico fue todo un paseo, como Jaime se sentía mal y no quería que yo manejara la moto (llevo años sin hacerlo, razón tenía), no había otra opción que llamar un taxi para que nos llevara al centro médico. Con tan mala suerte que el señor no hablaba nada de ingles. El chico de la recepción no estaba cuando llegó el taxi y los otros muchachos no hablaban inglés, así que ni modo,  a punta de seña le dijimos lo que necesitábamos y entendió que íbamos para el hospital, no para un pequeño centro médico. El hospital quedaba en el centro de Kuta, a 40 minutos de camino en coche, mientras que el centro médico estaba a unos 10 minutos. Gracias a Dios existe el GPS y nos fuimos guiando por él, así pudimos decirle a tiempo que estábamos yendo por el mal camino. Llamamos de nuevo a la villa, el chico de la recepción ya había llegado y nos ayudó indicándole al taxista para dónde íbamos. De esta manera pudimos llegar al centro médico al que inicialmente íbamos a ir.
Jaime con el casco nuevo
Allí atendieron a Jaime bastante pronto. La médica era una mujer tan joven que parecía que aún estaba estudiando. Le dieron medicamentos y gracias a eso se puso bien durante dos días, a penas para viajar a Ubud, como teníamos planeado.

Perdida de un casco

Sin embargo, antes del viaje resulta que «embolatamos» uno de los cascos de la moto. El chico de la villa nos dijo que no dejáramos los cascos, en la entradilla, ya que durante el día, había mucha gente que entraba y salía. Pero como Jaime  es así de terco no quiso cargar el casco hasta el cuarto y un día cuando salimos, ¡buala! había desaparecido. No había forma de reclamar, pues el chico muy claro nos dijo que no lo dejáramos ahí, lo más chistoso es que los cascos que dejaban donde se parqueaban las motos ahí seguían, pero este desapareció, así sin más.
Atardecer en Villa Surya Abadi
No es que fuera nuevo, no es que fuera bonito. Era un casco más trajinado, pero en mejor estado que otros que andaban por ahí. Así y todo se lo llevaron. El chiste nos costó 80.000 IDR (5€), lo más gracioso es que cuando fuimos a comprar el casco, la chica, que no hablaba inglés obviamente, nos mostró uno de los cascos más finos y bonitos 250.000 costaba, yo le dije «no, tengo 100.000» mostrándole el billete. Pues ella agarro un casco y me dijo que este me lo vendía por 85.000 y le dije «listo». No parece colombiana. Le di el billete de 100.000 y me devolvió 20, así y todo me hizo descuento. Pa que vean 😀
Con el casco nuevo y con Jaime de mejor ánimo emprendimos el viaje de Kuta Norte a Ubud. Más o menos dos horas de trayecto, yéndonos despacio y con toda la calma del mundo. Pero eso se los contaré luego, porque hasta aquí me ha llegado la inspiración hoy. Pero eso sí te dejo con imágenes de nuestra estadía por allí y de los bellos y maravillosos atardeceres. Ahhh!!! Olvide decirte que encontramos un señor que hacía mazorcas, 2 por 5.000 IDR (0,30€) con mantequilla y ají si querías… Deliciosas!!!!

Alguna e vez te has sentido así: Que la inspiración llega a un punto y como que no quiere dar más… ¿Qué haces? yo simplemente paro y cuando vuelva sigo, pero ¿Tú tienes alguna técnica al respecto?

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