La pregunta que tengo para ti es ¿A qué le tienes miedo? Tienes miedo a perder tu trabajo, a que mueran tus padres, tu pareja, tus hijos. Tienes miedo a las culebras, a las cucarachas o cualquier bicho. Tienes miedo a perseguir tus sueños, a no tener sueños, a que no valgan nada tus ideas, tus proyectos, tus locuras.
Tienes miedo a que esa persona que te trasnocha un día te diga que ya no te quiere o que nunca de el paso para declararse, que no sienta lo mismo por ti, que te rechace cuando se lo digas. El miedo al rechazo, es bastante común, a no ser aceptado, a ser criticado a ser menospreciado por nuestras convicciones, por nuestros anhelos, por mostrarnos tal como somos. ¿Tienes miedo a equivocarte?
A qué le tienes MiedoTodos estos temores, son parte de nuestro día a día, el que diga que no ha sentido, en un momento determinado, uno de estos temores es porque miente o porque sencillamente las cosas le parecen poco, nada le sorprende, o no tiene temor a perder algo.
No significa que nada le importe, significa que la vida tiene para esa persona otro significado, que no es algo malo. Cada quien es libre de sentirse como quiere.
Sin embargo, el miedo es un sentimiento bueno, yo nunca lo he visto como un sentimiento malo, lo que veo como malo es acobardarnos por él, dejar que nos frene, permitir que gobierne nuestra vida, permitir que no nos deje avanzar por tener la idea de que de pronto fracasemos, o ese temor a equivocarnos. Ahí creo que es cuando el miedo gana y deja de ser algo «inofensivo»
Y es que el miedo es un motor que nos impulsa a hacer cosas, nos hace superar obstáculos, nos lleva al límite, nos pone en movimiento.
El miedo, debería ser como el enemigo que debemos ver con respeto, no con temor, si no más bien con aprecio.
Del miedo podemos aprender, podemos crear, podemos crecer. Superar los miedos no es algo que se logre de la noche a la mañana, es un paso que se lleva poco a poco, escalón a escalón.
No olvidemos que los miedos al fin y al cabo son una emoción que relacionamos con el peligro. Sin embargo, a veces el peligro es bueno y sentir miedo siempre será algo bueno.
A qué le tienes miedo
Hoy que me ha venido a la cabeza este tema, he pensado en mis miedos o en la falta de ellos y también en los que escucho en las personas que conozco y que tanto quiero. Por eso he decidido dedicar varios apartados al tema (iba a ser solamente un post, pero me extiendo mucho, en resumen, se me ha ido la olla un poco).
Pero no te preocupes, te hablaré de mi experiencia con los miedos y si por ahí derecho te sientes identificada y algo te puede ser de ayuda para afrontar tus propios miedos, genial.
Si por el contrario al leerme puedes tú ayudarme con tu propia experiencia, sería aún mejor. Así que aunque hubiese querido empezar con el miedo a perder el trabajo, voy a hacerlo con el miedo a los bichos, porque hay una historia que quiero compartir contigo hoy. Así que aquí vamos:

Miedo a las culebras, cucarachas o cualquier bicho

Tener miedo a ciertos animales es uno de los temores más normales que existen. Muchas personas no saben que tienen miedo a ciertos bichos hasta que los ven y saltan, gritan o chillan.
Es normal, no hemos visto todos los animalillos que existen y los miedos no es que sean algo muy racional o que podamos entender muchas veces.
Miedo a las arañas
Mi madre y mi suegra comparten el mismo miedo: ofidiofobia: miedo a las culebras. De eso que no las pueden ver ni en la televisión.
Es muy gracioso, pero es un temor real y que puede llegar a paralizarlas o a ponerlas en movimientos frenéticos. Eso dependerá de la situación, imagino yo.
Lo cierto es que con mi madre, las pocas veces que ha pasado simplemente cierra los ojos y espera que la escena en el televisor cambie. Eso es todo. Nunca hemos visto juntas una culebra por lo que no sé su reacción, por lo cual será preguntarle qué hace cuando la ve en carne y hueso 😀
Yo por ejemplo, le tengo miedo a las cucarachas. Este temor entra en la entomofobia. Puedo ver ratones, culebras, lagartijas, arañas y cualquier otro bicho y no me da tanto fastidio o miedo como cuando veo una cucaracha.
Conozco el motivo por el cual le tengo miedo, sé porque me dan fastidio, sé lo que imagino cuando veo una. Pero sé también que si estoy rodeada de ellas no me superaría el miedo, podría movilizarme, podría hacer algo para salir corriendo, para pasar la noche, para dejar mi miedo a un lado y vivir lo que tengo que vivir. Sin embargo, no siempre ha sido así.

Una experiencia reciente con el miedo a las cucarachas

El mes pasado en Bali, estábamos en un HomeStay y la primera noche había una cucaracha en el techo, quedaba justo en la mitad de la cama.
Jaime no quiso hacer nada para sacarla, me decía que si quería sacarla lo hiciera yo misma. Pues a ver, yo no puedo matarlas, no porque el miedo no me deje acercarme, es que me da fastidio el sonido y ver sus tripas regadas. Seguro tengo un trauma y no me gusta hacerlo, nunca lo he hecho y me chocaba cuando mis primitos lo hacían solamente para verme retorcer por lo que acaban de hacer.
Pues bien, la cucaracha de mi historia reciente estaba muy quieta ahí en el techo y me dije: Tengo dos opciones:

  • A qué le tienes miedoYo misma la bajo y la saco de la habitación, corriendo el riesgo de que se vuele o me caiga encima.
  • O la dejo ahí tranquila y le pido que me deje pasar la noche en paz. Porque mi temor es que me caiga encima, desde luego 🙂

Pues bien, como no me sentí capaz de sacarla y por más que le rogué a Jaime no lo quiso hacer. No quedó otra que dejarla allí, así que me relaje y le pedí amablemente a la cucaracha que me dejara dormir, que no se cayera del techo y que por favor si lo hacía que no fuera a dar encima mío.
Después de eso, sin dar vueltas me dormí… Síii como si no estuviera mi peor temor pegado al techo a escasos centímetros míos. Al otro día, muy pasada la hora en que me levanté, me acordé de la cucaracha, la cual obviamente ya no estaba en el techo, pero tampoco en la cama 🙂
No volvió las noches siguientes y yo aprendí que podían convivir con mi miedo, que a pesar de que sentía un nudo en el estomago, no me paralicé, decidí relajarme y afrontar mi miedo.
Esto no quiere decir que lo he superado, claro que no, pero aprendí que puedo vivir con él. No sé si la cucaracha escucho mi suplica, pero lo cierto es que pasé una grandiosa noche y las noches siguientes la buscaba y llegue a extrañarla 😀

Mis consejos para superar el miedo a los bichos

Miedo a los animales
¿Así que cuál es mi consejo para superar el miedo a los bichos? No te preocupes, no te diré que vayas a participar en Fear Factor  o en Total Blackoutalgo que bien podría servirte para superar dichos miedos (que retorcida soy jajaja). Mejor te diré lo que yo he hecho:
1. Identificar desde cuándo tienes dicho miedo. ¿Qué lo ocasionó?
2. Pedir disculpas. Puede que no sea tu culpa, puede que alguien te haya hecho una broma y desde entonces le tienes miedo a las cucarachas (como es mi caso). Pues bien, pide disculpas por ese momento.
Dirás que quien tiene que pedir disculpas es el que hizo la broma, pero no siempre es así, si tu te disculpas, si tu aceptas el momento, es un gran paso.
3. Cuando identifiques qué pasó, cuándo, dónde, cómo y con quien y además logres pedir disculpas, empieza a visualizar una situación en la que estés con dicho animal.
Empieza con algo sencillo como por ejemplo que está a 5 metros de distancia y a medida que vas a trabajando el tema, la vas acercando más y más. Hasta que puedas tenerla enfrente. Hasta que puedas tocarla.
Estas visualizaciones deberán ir acompañadas de palabras, de pensamientos positivos, nada de miedos, nada de ganas de querer llorar o salir corriendo.
Crea un mantra, unas palabras que digas y repitas y que te ayuden a quedarte allí, en ese momento en esa visualización. Yo por ejemplo a veces digo: «Te acepto y me acepto». Al principio no será fácil, trabaja 10 minutos al día y poco a poco lo irás logrando.
A qué le tienes miedo
Cuando menos pienses, te toparás con el animal y ya no saltarás, ya no correrás y aprenderás a convivir con tu miedo.
No te digo que yo ya lo haya superado, aún veo una cucaracha y quiero irme para el otro lado, pero lo estoy trabajando y con el tiempo estoy segura que lo voy a superar.
El próximo lunes te hablaré del miedo a perder el trabajo, ya lo tengo listo, pero como los lunes me encantan (así como todos los días) voy a dejar estos artículos del miedo para este día y se los dedicaré a mi gato favorito: Garfield que tanto quiere los lunes 😀

Un feliz inicio de semana y hasta la otra. Si quieres compartir algo, si quieres contarme ¿A qué le tienes miedo? estaré encantada de leerte como siempre.

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15 comentarios

  1. Siempre he pensado que los miedos están ahí para poder superarnos a nosotros mismos, y cuando siento que tengo miedo a perder algo, a no conseguir, a que no salga bien, siempre pienso en que si sale mal ya tendré tiempo para recupearme y pensar en ello, pero si no.. lo mantengo alejado!
    Buena lectura!! 🙂
    Un beso!

    1. Gracias guapa, la verdad es que los miedos a la final nos ayudan a movernos, a no dejar que otros decidan por nosotros, nos impulsan a actuar. Claro alguinos se quedan pasmados, pero la mayoría nos movemos para vencerlos o no dejar que nos ganen la partida. Genial reflexión guapa, muchas gracias por tu aporte 🙂

  2. Yo sería capaz de clasificar el miedo en dos categorias hay miedos a cosas que nosotros debemos superar y ser capaces de hacer ( exceptuando a cosas extremas) y el miedo negativo que es el miedo que nos infunden el medio exterior, sobretodo cuando hay prejuicios injustos y no muy agradables. Por ejemplo, cuando dicen «yo no voy para allá porque asaltan y roban, y la sensación es que es una selva, pero al ir allá y ver que en realidad no es nada del otro mundo» te das cuenta que la mayor arma del ser humano es infundir miedo y eso me parece lamentable.

    1. Estoy de acuerdo contigo, esos miedos infundados son los peores y el problema es que estamos rodeados de ellos. No solamente hablando de la familia, amigos o conocidos, los medios de comunicación son buenísimos con eso y lo malo es que muchas personas se dejan afectar por ellos en vez de seguir sus propios instintos y sobre todo aprender a diferenciar entre miedos propios y miedos impuestos 🙁
      Es un proceso, pero lentamente iremos aprendiendo. Gracias por comentar 🙂

  3. Y así quiere que yo me ponga a hablarle a una serpiente, tampoco les tenía miedo, pues donde vivía de niña, era normal verlas por los barrancos, no era que me simpatizaran, pero las veía normal, hasta una vez que estando enferma, un vecino me quiso gastar una broma con una serpiente de caucho y me la metió debajo de las cobijas, aún me escaramuzo de la impresión de ver ese bicho bajo las cobijas tan real parecía, si hubiera sufrido del corazón ahí hubiera quedado como un pollo.
    Pues desde ese momento no las puedo ver ni en pintura.

  4. Lo mio con las cucarachas también es de aupa, pero tiene que ver con un trauma infantil, en la zona donde veraneaba hay de las rojas, esas que vuelan y son enormes! Entraban por la ventana y te correteaban por encima, una delicia vamos. Pero lo peor fue una noche que fuí al baño a oscuras y pisé una descalza…aun puedo notar el crujido y la textura en mi pie!!aaaarrrggggg!! Se me eriza todo el cuerpo cuando veo una, yo no hubiera dormido en esa habitación! Eres mi idoloXDDD
    Chu!!

    1. Ahhhh calla cómo me cuentas esto (ya no te quiero)… joooooo qué imagen la que tengo ahora en mi cabeza… Pisarla descalza????…. jooooo
      MI trauma no es tan terrible y te lo contaré porque también soy así de mala. En mi casa el patio es grande y los fines de semana lo lavábamos, mientras nos bañábamos y nos tirábamos agua, más chévere. Mi media hermana que a veces estaba allí los fines de semana y quien me lleva como 8 años, (en ese entonces yo tenía como 7), un día, que estábamos en esa recocha, cogió una cucaracha y me la puso en la espalda… Aún la siento caminar por allí… Desde entonces les tengo pavor y antes recuerdo que no me producían nada. En mi casa eran parte del decorado… Crecí viéndolas y nunca me produjeron ni fastidio, ni miedo. Pero ahora, por más que lo intento, no puedo llegar a ese momento «antes de…» Siempre recuerdo cuando me la puso y la impresión que sentí 🙁
      Diosss y ahora tengo en mi cabeza un pie descalzo y unas tripas… ;(

  5. Pues yo si le tengo pánico a los bichos rastreros, ni los nombro porque me da cosa, ni en dibujo los puedo ver y prefiero no hacer nada para superar esa fobia, pues es incompatible.

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