Seguramente te has caído más de una vez y en caso de que nunca hayas saboreado lo que es una caída, por favor cuéntame cómo lo has hecho plisss.
Yo recuerdo muchas caídas en mi adolescencia y en mi edad adulta también, y es que como dice mi madre uno se puede ir de jeta contra el planeta en cualquier momento, y estoy segura de que es así, porque las caídas normalmente ocurren cuando menos las esperas.
Sin embargo, para mí lo importante es todo aquello que puede enseñarnos.

¿A qué viene que hoy me de por hablar de caídas?

Anoche Jaime se ha caído. En la casa en la que estamos actualmente hay un desnivel al que cuesta acostumbrarse.
Resulta que él lo ha olvidado, ha dado un paso en falso y se ha caído y no sólo eso, se ha dado un golpe en su dedo gordo que lo tiene incapacitado.
Así es, el golpe fue tan fuerte que le duele hacer presión en el pie y éste se ha puesto moradito y gordito.
Por lo que ahora, le tocará reposo obligado y estamos esperando que el dolor merme y que a la final no sea algo grave.

Caídas absurdas nos dicen más que las palabras

Y es que normalmente uno se pega unas caídas tan absurdas que casi ni las puede entender.
La familia de mi madre es especialista en ellas, y no lo voy a negar yo también he protagonizado unas cuantas. Sin embargo, soy del pensar que una caída nos está dando un mensaje.
Por ejemplo, cuando mi tía se cayó y rodó cuesta abajo yendo a su casa, creo que el mensaje era:

Ve más despacio, no es necesario correr para llegar al destino».

Cuando mi madre se cayó escondiéndose del vendedor, creo que el mensaje era:

«Da la cara y dile lo que piensas. No te escondas»

La caída de Jaime, para mí es un mensaje para que tenga los pies en la tierra y deje de pensar y de elevarse tanto. Porque a veces se pega unas subidas que lo hacen ir demasiado rápido y olvida cosas que requieren atención en este momento presente.
Mi caída más reciente fue en Kuala Lumpur, donde puse mal el pie bajando un andén y me fui de rodillas al piso. Me hice una peladura linda y quedé sin poder doblar bien las rodillas varios días.
Esto me enseñó a poner más cuidado en lugares nuevos, porque normalmente tendemos a distraernos con cualquier cosa que pasa o nos empezamos a sentir muy seguros, cuando la verdad es que no conocemos el sitio y
[piopialo vcboxed=»1″]Es necesario tener la atención puesta en el presente para evitar caernos[/piopialo]

Qué me han enseñado las caídas

Tanto propias como ajenas, me han enseñado varias cosas:
Lamentarnos por lo ocurrido no soluciona nada.
Es verdad, pero todos olvidamos esa parte y nos quejamos y lamentamos todo el tiempo, preguntándonos ¿Qué paso? ¿Por qué pasó? ¿En qué momento me distraje?
Cuando resulta que pueden ser muchas las variables y situaciones que influyen en esa caída.
Aunque no niego que el identificar qué pasó y cómo pasó puede ayudarte a que no vuelva a ocurrir, sigo pensando que no te ganas nada lamentándolo.
Estar más atenta de las cosas que haces en el momento presente.
Porque si caminamos y andamos demasiado distraídos, olvidando mirar al frente y el lugar que pisamos. Todos sabemos lo que puede pasar.
Por eso es importante tener foco, como decía mi amiga Lucía. Funciona hasta para caminar.
Poner mucho cuidado cuando se camina llevando cosas delicadas en las manos. 
Es muy importante que cuando llevas cosas en las manos y vas caminando al tiempo, pongas especial atención en lo que haces y los pasos que das, sobre todo si el lugar por el que caminas es nuevo y no lo conoces muy bien.
Sí ya sé, caminar es tan natural para nosotros que normalmente olvidamos poner especial atención a esto, pero es importante ser conscientes para evitar una caída grave y más llevando cosas en la mano.
No hacer maromas cuando camines.
O bueno, hacerlas si eres consciente de ellas y de tener la seguridad de que pones bien los pies en la tierra, para así evitar una caída.
Porque caídas absurdas hay un montón y muchas de ellas se dan hoy en día por el hecho de andar mirando el móvil o iPod y andar caminando.
He visto personas que se montan en la escalera eléctrica de bajada cuando van de subida y la caída es preciosa.
Así que mucho cuidado, seguro lo que haces con tu dispositivo móvil lo podrás hacer 1) en otro momento o 2) parando en ese instante y luego sigues caminando.
Las dos cosas al tiempo no es muy recomendable, sobre todo cuando requiere concentración extrema 🙂 Y si no me crees mira estos ejemplos y dime:

¿Alguna vez has visto a alguien caerse por estar distraído? ¿Te has burlado?

Yo confieso que lo he hecho, porque si me burlo de mis propias caídas, cómo no hacerlo cuando el que se cae es otro…
Eso sí, esto no aplica para personas mayores, es muy triste verlas en el suelo 🙁

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