Yo no soy mucho de turistiar, pero hay lugares que definitivamente hay que conocer cuando estás en un lugar. Esos que ves en revistas, en blogs, que te comentan amigos, conocidos o que ves en algún reportaje. Son lugares que te motivan, que te inspiran y que definitivamente cuando estás en un sitio quieres conocer.
Para mí ese sitio en Beijing era la Muralla China. Sin embargo, antes de ir a la muralla nos dimos una vuelta por la Ciudad Prohibida, bueno al menos lo intentamos.
También estuvimos en el Lama Templo y caminamos por unos parques preciosos y callejuelas de la ciudad. Fuimos a mercadillos y al Templo del Cielo… Así que aquí (y en los próximos artículos) rápidamente te voy a contar lo que vivimos en cada lugar.

La Ciudad Prohibida

El segundo día en Beijing decidimos salir y conocer un poco como era el movimiento en tren, ya que una cosa es hacer el recorrido con compañía y otro hacerlo completamente solos. Así que alistamos fiambre, compramos frutas, refrescos y nos aventuramos a montar en tren para llegar a la Ciudad Prohibida. El trayecto desde donde estábamos era de 50 minutos más o menos con tres transbordos.

Algo de Wikipedia sobre la Ciudad Prohibida

Este lugar fue construido entre 1406 y 1420, ocupa la bobadita de 720.000 m² y alberga alrededor de 980 edificios, además de parques, plazas y muchos lugares para descubrir. Hay museos, tiendas de recuerdos y mucha seguridad en los alrededores y dentro de la ciudad.
Aunque eso se podría decir de todo lugar en Beijing 🙂 Esta hermosa construcción fue nombrada Patrimonio de la Humanidad en 1987. Lo cierto es que bien merecido se tiene este y todos los títulos que puedan darle, el lugar es impresionante, tanto por fuera, como imagino será por dentro.

Lo que vimos de la Ciudad Prohibida

Lamentablemente el lunes que fuimos estaba cerrado, no pudimos confirmar si era cosa de todos los lunes o fuimos de malas ese día. Lo que sí es que disfrutamos de la parte que se podía recorrer, que es bastante. Debes pasar mucha seguridad, aunque viéndolo bien no es que sea tanta, pero es bastante, hay muchas cámaras de seguridad, controles donde revisan los bolsos… En fin, no se confía en nadie por aquí 🙂
Cuando entramos, porque sí pudimos pasar las primeras puertas, vimos mucha gente por allí, sobre todo chinos, disfrutando del día, como nosotros. Así que nos sentamos un rato a ver la gente pasar. A mí eso me encanta, luego me pongo a leer mientras Jaime hace la siesta y me la paso genial. Después seguimos caminando recorriendo un hermoso parque, con lago y todo, viendo desde fuera lo grande y maravilloso del lugar.
Después nos perdimos por las callejuelas, encontramos otro parque para ver y seguimos observando a la gente que empezaba a salir de trabajar, así como los pocos turistas (occidentales) que encontrábamos en el camino. Nos metimos en una calle «cerrada» y los oficiales nos hacían señas desde la esquina para que nos devolviéramos, fue gracioso 😀
Después de recorrer un buen rato la ciudad exterior, era el momento de buscar un baño. Lo mejor es que por allí se encuentran baños públicos y gratuitos con mucha facilidad. Sí, son un hueco, pero descubrí que son mucho más limpios que los «normales» y eso se agradece, porque los baños públicos normalmente son una pesadilla. Allí no fue así y eso me encantó.

Plaza de Tian’anmen

Al final hemos llegado a la famosa Plaza de Tian’anmen que no tiene aún ni un siglo de construcción ya que su creación fue en 1949, convirtiéndose rápidamente en símbolo de la nueva China. Para que entiendas la importancia de este lugar, te copio lo siguiente:
«Con su construcción se pretendió crear una gran explanada en la que se pudieran desarrollar masivos actos de adhesión política, cuya tradición era inexistente en China, al estilo de los que se realizaban en la Plaza Roja de Moscú en la Unión Soviética. El cuadrilátero de la plaza está construido siguiendo el eje sur-norte de la Ciudad Prohibida. Está flanqueada por dos importantes edificios, de estilo soviético: al oriente el Museo Nacional de Historia y de la Revolución y al occidente el Gran Palacio del Pueblo, sede de la Asamblea Popular Nacional, y cerca de allí el nuevo Gran Teatro Nacional de China.»
Pues bien la plaza se encuentra frente a la entrada principal de la Ciudad Prohibida y el lugar es inmenso. Había mucha gente, pero no tanta como imagino que habrá cuando hay celebraciones o en temporada alta.
El lugar no tiene bancas, al menos no las vi, pero hay diferentes monumentos y de hecho estuvimos presenciando un acto, que no entendimos muy bien, pero que al parecer es importante, porque había mucha gente reunida. Eso sí, los únicos valientes extranjeros éramos nosotros, por lo cual no nos enteramos de nada 🙂
Tras estar media hora ahí esperando el acto principal y sobre todo deseando no toparnos con la congestión en el tren. Decidimos irnos y volver a casa, donde nos esperaba una deliciosa cena preparada por nuestras anfitrionas que durante 10 días nos trataron como unos reyes…
Y eso que Airbnb no incluye comida, si mucho desayuno, en algunos lugares 🙂 Así que tras nuestro duro, primer día de turismo, fue genial llegar a casa, encontrar comida hecha y sobre todo buena compañía para la cena.
De esta manera ha pasado nuestro primer día de turismo en Beijing y aunque pensaba hacer un artículo con todos los lugares, estoy llegando casi a las 1000 palabras y no quiero aburrirte, porque de los otros sitios también hay mucho que contar, así que mejor lo dejamos para la otra semana.
¿Te parece o prefieres que haga uno con todo y con dos párrafos por lugar? Lo podría intentar, pero me daría pesar no contarte cosas tan bonitas que se me pueden pasar 🙂

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