La llega a Jordania, tras estar un par de horas en un autobús desde Israel, fue tranquila. El bus nos dejó en un lugar apartado de la ubicación a la cual debíamos llegar para encontrarnos con el primo de Jaime, así que tomamos un taxi. Le dimos la dirección y esperamos llegar en algún momento.
Atravesamos toda la ciudad, en un delicioso y clamoroso bochorno. Claro que el coche tenía aire acondicionado o algo así, porque no es que funcionara al 100%. El tema es que después de 40 minutos nos dejó en el centro comercial donde “supuestamente” nos íbamos a encontrar con nuestro hoster.

Caminando por el barrio en Ammán
Caminando por el barrio en Ammán

Cómo ya habíamos averiguado cuánto podría costar el trayecto, pagamos lo justo, sin discutir con el taxista, pues de hecho ya lo habíamos palabreado antes de subirnos. Algo que deben tener en cuenta en este lado del mundo, eso o que ponga a funcionar el taxímetro. Cuando nos bajamos nos encaminamos a buscar el restaurante donde quedamos de vernos.
Sin embargo, resulta que el taxista nos dejó en un centro comercial, con un nombre parecido, pero que no era el que necesitábamos. Nosotros estábamos sin móvil y sin conexión a Internet a la vista para llamar al primo, por lo cual, gracias al talento de Jaime con la ubicación nos dispusimos a buscar el lugar, porque él estaba seguro que debía estar cerca.
El problema era que preguntábamos y nadie conocía el local donde nos íbamos a encontrar con el primo de Jaime. Caminamos bajo el sol inclemente, en calles sin sombra y sin un alma a la vista, hasta que tras muchas vueltas dar, separarnos y todo, encontramos el famoso restaurante que estaba como a cuatro manzanas (grandes) de donde nos habían dejado el taxi.
Llegamos, entramos al local, pedimos comida e Internet. Jaime le avisó al primo y nos dispusimos a esperar que vinieran por nosotros. El local era agradable, con buen internet, aire acondicionado, comida costosa y poca, pero lo mejor era que ya estábamos libres del calor y relajadamente sentados así que nos dispusimos a esperar, sin ningún afán, observando a la gente local en un ambiente distendido.
El primo llegó al ratico, nos recogió y nos llevó a su casa, que no estaba muy lejos del local, pero que siempre había que andar por laberintos de calle inmensas y bastantes cuestas.
Al fin en casa nos encontramos con su esposa e hija y nos dispusimos a relajarnos un rato. No es que el viaje nos haya dejado agotados, yo creo que era más el bochorno del lugar el que agotaba que otra cosa.

Primeros días en Jordania

Los primeros días en Jordania los dedicamos a descansar y desatrasarnos de trabajo. La casa del primo es genial, cómoda, tranquila y bastante fresca.
Él trabaja todo el día, su hija estudia y su esposa se ocupa de algunas actividades, así que teníamos mucho tiempo para estar por nuestro aire. Sin embargo explorar Ammán no nos llamaba la atención, por lo cual descansamos y aunque salimos a comer fuera y a dar un par de vueltas por el sector, no vimos mayor cosa.

Ammán con la familia
Disfrutando de la familia en Ammán

Nuestra idea de ir a Jordania era visitar Petra y saludar al primo, no teníamos intensión de hacer más, de hecho por eso compramos tiquetes para una semana no más.
Dirás que es una pérdida de viaje, pero así somos nosotros, ya nos vas conociendo 🙂
El viaje a Petra resultó casi sin planearlo, de hecho el primo nos estaba diciendo que el fin de semana, que él estaba libre, podríamos irnos bien temprano y regresarnos por la noche. Ellos ya han ido varias veces, pero nosotros teníamos otra idea porque queríamos:

  1. ver el espectáculo nocturno, que solamente es tres veces en la semana y
  2. hacer el recorrido con calma por nuestra cuenta y a nuestro ritmo, que ya tenemos visto que no es el ritmo de los demás.

Así que sin más, un jueves miramos cuándo eran los próximos espectáculos y descubrimos que el último de esa semana era justo ese día. Por lo que si queríamos verlo teníamos que ir si o sí porque sino ya no podríamos disfrutar del show nocturno.
Sin pensarlo mucho alistamos un morral y nos hemos ido para Petra. Sin saber si conseguiríamos transporte, dónde íbamos a dormir y con el Ramadán en ciernes a mitad de tarde.

Desayuno en Amman
Desayuno en Ammán con buena compañía

Ir a Petra desde Ammán

Hay buses que te llevan de Ammán a Petra, pero ellos son algo complicados de encontrar. Nosotros tomamos un taxi desde la casa del primo y nos fuimos para el terminal de buses.
No sé cómo explicarles donde estábamos, pero resulta que era una ubicación súper alejada de todo donde las casas son enormes pero no ves un alma por allí, salvo que sean oficiales que cuidan las casas de los Cónsul o las oficinas consulares o Embajadas.
Por lo cual, por esta zona no pasan buses y para tomar un taxi hay que dar una buena caminada, subiendo una gran cuesta y llegando a uno de los pequeños centros comerciales donde, a veces, puedes encontrar un taxi.
Sin embargo, ese día nosotros salimos de la casa y nos encontramos un taxista perdido a media cuadra de camino. El señor paró a preguntarnos cómo salir de allí y nosotros aprovechamos para salir con él.
Eso sí, valga la pena aclarar que el taxista no hablaba ni pizca de ingles, pero le entendimos qué necesitaba y a punta de señas le dijimos que íbamos a tomar un bus para ir a Petra. Creo que al final nos entendió porque nos llevó al terminal.

Trabajando en Ammán
Estudiando en Ammán con compañía gatuna

Pero no solamente nos llevó, resulta que nos consiguió el lugar exacto de donde salía el bus. Porque eso sí, la terminal de buses de Amman no es que tenga muchas indicaciones o letreros en inglés. Es un caos total y ahí sobrevive el más fuerte o el más hábil.
El problema fue que al llegar ya no había buses y el próximo, si llegaba porque no lo aseguraban, se demoraba más de una hora. Pero el taxista todo diligente y muy formal nos consiguió un carro particular que iba para Petra y que nos llevaría por 10Dinares (25€ cada uno), de hecho más barato de lo que había averiguado el bus.
Pues bien, nos hemos montado en esta caminioneta con un beduino y un chico joven, confiando en que nos llevarían a nuestro destino.
Resulta que el conductor era un loco de la velocidad. No se imaginan lo que corría ese señor. Lo más aterrador de todo es que con una mano hablaba por teléfono, con la otra fumaba y con los pies llevaba el timón e iba a más de 140k/h. La locura!!!
Es verdad, el tipo era inmenso y nosotros atrás mirábamos cómo pasaba y pasaba desierto a nuestro paso sin decir una palabra.
El calor era llevadero, la caminoneta no tenía aire acondicionado, pero con esa velocidad el viento entraba rico.
El conductor hablaba un poquito de inglés y el beduino hablaba un poquito más, mientras que el joven no dijo una palabra en todo el trayecto.
Durante el recorrido hubo un momento en que tenía la garganta seca y yo no sabía si era conveniente sacar el tarro de agua que tenía en el bolso. Por aquello del Ramadán y pensando en respetar a las personas que iban con nosotros.
Sin embargo, media hora después de arrancar el conductor hizo una parada a tanguear y nos dijo que aprovecháramos para comprar algo de comer o tomar. Nosotros todos «decentes» dijimos que no, pero él llegó con café y rosquillas para él y el beduino.
De Ammán a Petra
De Ammán a Petra, paisaje desolado

Así que nosotros aprovechamos y sacamos el agua y tomamos también.
No sé si lo sepan pero resulta que con el Ramadán no se puede tomar (ni agua), ni comer, mucho menos fumar o tener sexo pues es pecado, al menos mientras el sol este alumbrando. Pero al ver que el dueño del carro no tenía problemas con el asunto, nos fresqueamos.
El beduino fue el primero en bajarse en un pueblito, compró frutas y nos regalo algunas, más querido. Se despidió y nos dijo que no nos perdiéramos, no sé qué lugar en Petra.
Lo mejor del viaje fue que el paisaje aunque desértico es precioso y el conductor nos hablaba y nos mencionaba algunas cosas que veíamos con su poco inglés y eso sí a toda velocidad porque no disminuyo en ningún momento.

Dónde alojarse en Petra

Después de dos horas de viaje, donde se supone que normalmente serian 3, llegamos a Wadi Mousa, la ciudad donde está Petra.
El conductor tras dejar al joven nos preguntó que que dónde nos íbamos a quedar, yo había visto un hotel, frente a la entrada a Petra que estaba bien de precio, así que le dijimos ese nombre y allí nos dejó.
Por casualidades de la vida justo tenía que llevar un documento allí, así que entró al hotel y mientras nosotros cuadrábamos la estancia él nos preguntó que cuándo volveríamos a Ammán. Nuestra idea era pasar dos noches allí, así que nuestra salida sería dos días después.
Él también regresaba ese día así que cuadramos con él para que nos llevara de regreso a Ammán. Así somos de arriesgados y aventureros 🙂
Con eso cuadrado y las noches de hotel contratadas, nos fuimos a la habitación a darnos un baño, descansar un poco y alistarnos para ir a conseguir las entradas para Petra by Night.
Cuando llegamos a comprar las entradas ya la taquilla estaba cerrada y la librería donde las venden tampoco estaba abierta. Nos dijeron que de pronto en el hotel las conseguíamos, así que nos fresqueamos, nos fuimos a comer muy relajados y luego llegamos al hotel y preguntamos por las entradas.

Ammán con las manos en la masa
Pillada con las manos en la masa

Era muy tarde y el chico nos dijo que lo mejor era ir que en la entrada podríamos comprar las entradas, ya que siempre estaba allí el chico de la librería vendiendo a todos los que no tenían, además como no era temporada seguro conseguiríamos sin problema.
Como la entrada era a eso de las 8:30pm nos apuramos y nos fuimos para el parque a esperar que llegara el muchacho y con mucha ilusión de poder disfrutar del espectáculo que tantas ganas teníamos de ver.
En el próximo post te cuento más sobre esta experiencia, de la cual hay muchas versiones, algunas personas dicen que no vale la pena, que es agotador, que no se ve nada y no sé cuántas cosas más, y otras dicen que es genial. Yo te diré, desde ya, que para mí fue lo mejor.
El espectáculo, el lugar, la experiencia, es magia pura y vale cada centavo que uno paga. Luego te daré más detalles sobre esto y ya tu decidirás si te animas o no a experimentarlo cuando estés en Petra.

¿Crees que pondrías a Jordania en tu foco cuando hagas un viaje por este lado del mundo? ¿Te llama la atención conocer Petra?

11 comentarios

  1. Eso del delicioso bochorno no lo termino de ver jajajaja aunque menuda aventura!! Eso si, me han contado maravillas de Petra pero no creo que vaya.

  2. La verdad es que nunca me he planteado ir a Jordania, y seguramente no iria tan a la aventura como has ido tu jeje, cuando viajo más cerca de España si me gusta ir a mi rollo, que realmente es lo que gusta, cada uno ver lo que quiere y cuando quiere.
    Vaya tela con el señor del autobus… menos mal que no paso nada.
    Por cierto, los gatitos son tuyos?
    Besitos de caramelo

    1. Guapa, eso de ir a la aventura es más sencillo de lo que parece, lo que pasa es que no es que sea lo que más me guste, aunque intento disfrutarlo, si te digo la verdad.
      En cuanto a los gatos, no son míos eran gatos de la calle que en la casa donde estamos les dan comida y ellos a la final se apropian de toda la casa jajaja 🙂
      Un abrazo guapa y gracias por tu comentario 🙂

    1. Miriam la verdad es que sí, se pasa algo de susto pero hay conductores que te generan mucha confianza y este a pesar de ser un loco se veía muy seguro y estable, así que te confías y bueno, nos fue bien al Universo gracias 🙂

  3. He de decir que me he sentido que estaba en Jordania por unos momentos de la manera que los has detallado, es una placer leer asi, estoy mas que encantada y Petra aixxx Petra con sus pros y contras pero aixxx Petra. Gracias por compartir. Saludos!!!

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