En el artículo anterior te comenté el medio de transporte que elegimos para viajar de Tel Aviv a Jerusalén, espero con él hayas descubierto que hay muchas maneras de llegar y que al final deberás elegir la que se acomode mejor a tus necesidades y preferencias.
En este post te voy a compartir lo que hicimos en Jerusalén en un día, aunque realmente estuvimos tres días en esta ciudad, pero lo que realmente te interesa es lo que hicimos como turistas no lo que hicimos en el trabajo ¿Cierto? Pues bien, aquí vamos.

Jerusalén Frase de viaje

Primeras horas en Jerusalén

Llegamos a Jerusalén a eso de las 7pm, en este país está anocheciendo a eso de las 8, 8:30pm en esta época del año (mayo). Así que llegamos con bastante luz. La primera impresión es que es una ciudad grande y moderna. Como llegamos a las afueras lo que vimos fue edificios y una gran autopista.
La estación de tren está bastante bien, es pequeña y hay una especie de mercado fuera. El bus se toma a unas tres cuadras de distancia y pasan bastantes rutas por allí.
El bus que tomamos se demoró unos 30 minutos en llegar a nuestro destino y el conductor muy amablemente nos indicó dónde debíamos bajarnos, tras preguntarle al principio (obviamente).

Jerusalén Caminando hacía la Ciudad vieja
Jerusalén Caminando hacía la Ciudad vieja

Luego caminamos unas cuatro cuadras hasta llegar al apartamento donde nos íbamos a quedar. Una habitación que alquilamos por medio de Airbnb. Como ya te he dicho nos ha ido muy bien con este sistema, así que siempre lo utilizamos y lo recomendamos.
Nuestra anfitriona nos recibió, nos entregó las llaves de su casa y nos dio todas las indicaciones necesarias. Nosotros nos refrescamos y salimos a buscar algo para comer. Muy cerca había un lugar donde hacían Kebab vegetariano, obviamente, al fin y al cabo era regentado por judíos.
Decir que nos fue re-bien con la comida, el kebab estaba delicioso y los chicos se portaron súper bien, aunque hablaban poco inglés. Luego nos fuimos para una tienda y compramos suministros para el desayuno y para cocinar algo en casa, si era necesario.
Volvimos al apartamento y nos dispusimos a descansar, pues pensábamos madrugar para recorrer la ciudad vieja de Jerusalén al día siguiente.
Vistas de Jerusalén
Vistas de Jerusalén la caminada desde el apartamento a la ciudad vieja

Primeras impresiones de Jerusalén

Las personas en Oriente medio son bastante atentas. En Tel Aviv y Jerusalén nos topamos con gente muy amable, nos sentimos bien recibidos, aunque como te dije antes por aquí los jóvenes son un poco mal educados o al menos nada atentos con mujeres, niños y personas mayores (no importa que sean palestinos). Algo que para mí es sumamente importante y que ayuda en el crecimiento y respeto de los nacionales de un país. Ya sabes lo que dicen por ahí:
[piopialo vcboxed=»1″]Una persona se puede definir por el cómo trata a los niños, viejos y animales.[/piopialo]
Obviando esa parte puedo decirte que Jerusalén me dio una buena primera impresión. Me pareció un lugar tranquilo, fácil de manejar y con mucho para hacer. Al fin y al cabo es la tierra prometida o parte de ella y aunque vive en una lucha constante desde hace siglos, el lugar es bastante tranquilo y uno por sus calles se llega a sentir seguro a cualquier hora del día o de la noche.

Caminando hacia la ciudad vieja

La ciudad vieja de Jerusalén es lo que todo viajero o creyente quiere recorrer durante un viaje a esta ciudad y es que cómo no va a ser así si este es el lugar donde conviven las religiones más importantes del mundo y además es el lugar donde se ubican los sitios religiosos más importantes para dichas religiones como por ejemplo:
El Muro de las Lamentaciones para la religión judía, el Santo Sepulcro para la religión cristiana, la Cúpula de la Roca y la Mezquita de Al-Aqsa para la religión musulmana.
Caminar la ciudad vieja de Jerusalén es toda una experiencia. Son callejuelas empedradas llenas de comercio o de viviendas. De un momento a otro estás caminando por una calle llena de gente y comercio y terminas en una barrio musulmán, judío o cristiano y lo mejor de todo es que llegaste sin darte cuenta.

Jerusalén callejeando
Callejeando por Jerusalén esto es lo que puedes encontrarte

Al menos nosotros no teníamos mapa así que siempre nos sorprendíamos cuando resultábamos en algún barrio.
La ciudad vieja de Jerusalén está dividida en cuatro barrios: Barrio Musulmán, Barrio Judío, Barrio Cristiano y el Barrio Armenio.
Esta parte de Jerusalén tiene mucha historia, desde siglos y siglos atrás, mucho antes de la época de Jesús y esto es genial irlo descubriendo cuando vas recorriendo sus calles.
Mi recomendación es perderse, no mirar mapas, no mirar guías, al menos no la primera vez. Dedícate a perderte y sorprenderte con lo que encontrarás, con las calles que visitarás, con la gente con la que te topas y con los niños que dicen llevarte a un sitio y luego quieren cobrarte propina porque ese es «su trabajo».
Lo bueno de esto es conocer y reconocerse en el camino. Disfrútalo porque Jerusalén es eso, un contraste un ir y venir de gente diferente que convive pacíficamente en un espacio de menos de un kilometro y no viven matándose unos a otros como vemos en las noticias.

Visita a Iglesias y campanarios

Cuando llegamos a la ciudad vieja de Jerusalén, después de caminar desde el apartamento donde alquilamos la habitación, unos 25 minutos a pie. Estábamos buscando una de las famosas puertas, que son varias: Puerta de Sión, Puerta de las Basuras Puerta Dorada, Puerta de los Leones, Puerta de Herodes, Puerta de Damasco, Puerta Nueva y Puerta de Jaffa

Jerusalén Rey David
Los lugares santos del Rey David

Sin embargo antes de encontrar una terminamos en el barrio de David, para los Judíos y el barrio de la última cena para los cristianos.
Para los primeros allí se encuentra el lugar donde está la tumba el Rey David y hay un lugar donde le rezan y donde se supone que fue enterrado. Justo al lado está el lugar donde se dice fue la última cena y además hay una iglesia preciosa, llamada: Abadía de Hagia María en este lugar se dice que María hizo el tránsito (lo que se llama dormición). De hecho hay un altar hermoso dedicado a ella.
Llegamos allí de pura casualidad, nos topamos con jóvenes haciendo bailes y tocando música, mientras que algunos creyentes estaban entrando a rezar y otros turistas estaban listos para ir a meterse de lleno en la ciudad vieja de Jerusalén.
Nosotros nos quedamos un rato recorriendo este lugar, visitando la tumba del Rey David, conociendo el sitio donde se dice fue la última cena y también disfrutando de la hermosa Abadía de la Dormición de la Virgen María o de la Hagia de María como se conoce actualmente.
Jerusalén Abadía de la Dormición
Jerusalén Abadía de la Dormición

Todo esto se encuentra exactamente en un lugar que en el mapa lo ubicarás con el nombre: El Monte de Sión (yo la verdad pensaba que era al otro lado, como se nota que de mapas no sé nada, por eso no me gustan), y la famosa puerta de Sión está bastante cerca del lugar, por ahí entramos un rato después.
Caminamos por los barrios Armenio y Judío sin saberlo, luego viendo el mapa fue que nos dimos cuenta que estábamos allí. Aunque otra pista era la pinta de la gente que vive en sus casitas.
Subimos por unas terrazas, caminos que eligen los residentes de estos barrios. Imagino yo para no toparse con tanto turista. Nosotros como de costumbre resultamos ahí de pura chiripa.
El tema es que tras perdernos, terminamos en el barrio cristiano y siendo «ayudados» por unos niños para llegar hasta la Basílica del Santo Sepulcro. Tras una discusión con los niños y tras no darles un centavo por abusivos, entramos a la Iglesia del Redentor. Una iglesia alemana donde pagamos para subir al campanario y ver desde arriba la hermosa ciudad vieja de Jerusalén.
Jerusalén Campanario o Iglesia
Jerusalén Iglesia del Redentor

La verdad es que vale cada centavo que cuesta le entrada, que no es caro: 15INS (3,60€ – $10,500) por persona, además de un recorrido por los bajos de la iglesia y por una hermosa exposición de fotos y el patio interno.
Subir al campanario es otro cuento, porque no hay ascensor y no es apto para flojos, pero las vistas bien valen la pena. Ahí estuvimos como 45 minutos hasta que llegó una alemana que resulta que habla español. Ella se convirtió en nuestra compañera de turismo y juntos recorrimos el resto de la ciudad vieja.
Jerusalén Vistas desde la Iglesia del Redentor
Jerusalén Vistas desde la Iglesia del Redentor

Bajamos y nos fuimos para la joya de la corona que es la Basílica del Santo Sepulcro, donde se dice que fue crucificado Jesús, Además está la lápida donde lo limpiaron y el lugar donde lo enterraron, que es además el lugar donde resucitó.
A eso de las 2 de la tarde, el lugar estaba a reventar de gente, así que nos fuimos a comer algo y decidimos dejar el recorrido de esta basílica para la tarde-noche.

Llegando al Monte de los Olivos

Tras una comida típica en la ciudad vieja de Jerusalén que consistía en humus, pan y una ensalada, decidimos irnos para el Monte de los Olivos y disfrutar de las vistas y de una buena caminada. Porque eso sí, hay que caminar de lo lindo para llegar allí y con el sol que ya estaba haciendo, ni para qué les cuento.
En el Monte de los Olivos puedes encontrar varias iglesias como la Iglesia de San Esteban, de María Magdalena, Dominus Flevit, la Basílica de la Agonía o Getsemaní y el jardín donde se supone estaba orando Jesús y pidiendo fuerzas cuando fue apresado.

Jerusalén Monte de los Olivos
Jerusalén Monte de los Olivos

En el jardín puedes ver olivos bastante antiguos y dicen que hay una roca donde se supone estuvo Jesús rezando y donde dijo esta famosa frase:

Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.»

Nosotros pasamos por allí y decidimos (muy mala elección), subir primero y luego bajar a visitar la Basílica. En la subida nos demoramos casi una hora, además porque decidimos entrar al Santurium Dominus Flevit lugar donde se encuentra una modesta capilla, donde según la tradición, Jesús lloró por Jerusalén y dijo:
Mateo 23:37-39

»¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los mensajeros que Dios te envía! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus pollitos bajo las alas, pero no quisiste! 38 Pues miren, el hogar de ustedes va a quedar abandonado; 39 y les digo que, a partir de este momento, no volverán a verme hasta que digan: “¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!”»

Luego seguimos caminando, viendo las tumbas blancas de piedra al lado derecho nuestro. La verdad es que es una vista impresionante, llena de paz y tranquilidad.
Al fin, después de un buen rato de caminata llegamos a la cima del Monte de los Olivos, desde donde tienes una excelente panorámica de la ciudad vieja de Jerusalén.
Este monte separa la ciudad Santa del desierto de Judá, que, desde aquí, comienza a descender hacia el Mar Muerto. Este lugar Santo es paso obligado de todo peregrino (de todas la religiones), pues son muchos los sucesos que allí han acontecido, no solamente para los cristianos.

Jerusalén Puertas y Getsemaní
Jerusalén tres de sus Puertas principales y la Iglesia de Getsemaní

Los vientos desde la cima son deliciosos, fríos y refrescantes, sobre todo para huir un poco del calor que hace en la ciudad.
Nosotros intentamos ir hacia el Edículo de la Ascensión, que también es una iglesia, pero creo que nos perdimos y resultamos en un barrio nada agradable, detrás del Monte de los Olivos. Así que deshicimos nuestros pasos y mejor bajamos para disfrutar de Getsemaní. Sin embargo al llegar ya estaba cerrado y nos tocó conformamos con ver la Basílica desde fuera.

Visita al Santo Sepulcro

Tras esta larga caminada y ya bastante cansados, decidimos irnos para el Santo Sepulcro y disfrutar de otro lugar Santo en Jerusalén. Como verás, por allí todo es Santo de alguna manera y para alguna religión.
Volvimos a entrar a la ciudad vieja por la puerta de los leones y tras una caminada por la vía dolorosa y la del víacrusis, llegamos nuevamente a la Basílica del Santo Sepulcro, eran ya las 7pm.
La Basílica la cierran a las 8pm o 9pm (dependiendo la época del año). Así que entramos y nos maravillamos del lugar, sobre todo porque no había gente. Bueno había, pero no la cantidad que vimos a las 2pm.

Jerusalén Santo Sepulcro
Jerusalén entrada al Santo Sepulcro, vistas por fuera y dentro

Hicimos una breve cola para ingresar al santuario principal de la iglesia, que es el lugar donde se supone enterraron a Jesús. Hay una lápida que es donde dicen estuvo él y la gente reza allí, aunque muy brevemente porque la cola de entrada no para nunca y el lugar es pequeño, solamente caben unas tres personas.
Después de esto, nos fuimos a ver la roca donde se supone que fue exactamente el lugar donde lo crucificaron. Hay un espacio para meter la mano y tocar dicha roca, esta está cubierta por un vidrio y va hasta el sótano de la Basílica (tres pisos más abajo), pero solamente se puede tocar en ese pequeño espacio que hay habilitado para ello.
Después nos fuimos a recorrer la Iglesia, que es bastante grande, tiene cuatro niveles y en cada uno de ellos hay algo para ver, para maravillarse y disfrutar. Desde cuadros, hasta piezas y estatuas preciosas y llenas de historia.
Tras caminar por allí y casi antes de que nos echaran nos fuimos a perdernos por las calles y a buscar el camino que nos llevaría al Muro de los Lamentos.
Nota: la Basílica del Santo Sepulcro tiene muchas curiosidades, se encuentra bajo la custodia de diversas confesiones cristianas, entre ellas, católicos, armenios ortodoxos, ortodoxos y lo más curioso de todo es que la custodia de la puerta y de la llave del Santo Sepulcro está a cargo de dos familias musulmanas (Nuseibeh y Judeh) desde 1244, según cuenta la historia.

Muro de los lamentos

Jerusalén en el Muro de los Lamentos
Jerusalén en el Muro de los Lamentos

Caminamos un par de calles hasta que nos topamos con la puerta de seguridad para ingresar al Muro de los Lamentos. Es necesario pasar un control, cual aeropuerto, donde te revisan el bolso y te hacen pasar por un detector de metales.
Luego vas saliendo y te encuentras con una plaza muy grande donde hay gente de todo tipo y de muchas religiones y al fondo lo ves, el famoso y maravilloso Muro de los lamentos lleno de personas rezando ante él.
Como ya habrás leído, el muro está dividido, una sección para hombres, que es bastante grande y una pequeña para las mujeres. Nosotros nos separamos y nos fuimos cada uno para su lado. A Jaime en el lado de los hombres, le tocó ponerse un sombrerito y a nosotras, nos piden que nos cubramos los hombros y listo.
Llegamos a un lugar lleno de mujeres rezando, no había por donde pasar, ni casi se puede llegar hasta el muro o bueno se puede llegar, el problema era tocarlo, que al fin y al cabo era el motivo por el cual estaba allí.
Tras esperar un momento observando a las mujeres, unas llorando, otras rezando, algunas cantando, pude acércame lo suficiente para poner mi mano en el muro y sentir la energía del lugar. Una energía limpia y cargada de magnetismo, es impresionante lo que estos lugares inspiran y te hacen sentir. Me encanta.
Estuvimos un ratito allí sentadas viendo, observando y contemplando una de las maravillas del mundo creyente.
Luego nos reunimos con Jaime y nos hemos ido en la búsqueda del lugar “de la foto” donde todo el que va termina allí para tomarse la foto típica y nosotros desde luego lo buscamos porque también la queríamos ☺
Después de esto, nos volvimos a perder por las calles de la ciudad vieja de Jerusalén, hasta encontrarnos con una amiga de nuestra compañera de ruta.

Noche de luces en Jerusalén

Durante todo el recorrido por la ciudad vieja de Jerusalén vimos unos anuncios que decían Night by Jerusalén un evento que hacen durante 11 días una vez al año y consiste en iluminar la ciudad vieja no solamente las callejuelas, sino también todo el enmurallado. Impresionante. Si la iluminación de la Catedral de Santiago de Compostela es mágica, esto es alucinante.
Así que con Tere (la chica alemana) y su amiga, nos hemos ido a recorrer las calles de la ciudad vieja observando el alumbrado, los efectos y las exposiciones que habían.

Noche De Luces en Jerusalén
Noche De Luces en Jerusalén

Antes comimos algo, mientras descansábamos en un bello lugar cerca a la Basílica del Santo Sepulcro y luego a caminar.
Al principio todo iba bien, normal, pero de un momento a otro se volvió imposible. Era tal la cantidad de gente que no había forma de caminar o de ver algo. Eso era peor que un víacrusis ¿Cómo aguanta la gente esto? Yo la verdad no lo sé, para mí es agobiante y casi salimos pitados.
Eso sí, encontrar una puerta nos costó como hora y media de agonía, pero al final estábamos en la salida y rumbo a casa.
Salimos del apartamento antes de las 10am y llegamos a casa después de las 11pm. Fue un largo día, donde disfrutamos al máximo de Jerusalén y aunque nos faltó mucho para ver y conocer, nos quedamos con la energía maravillosa del lugar y con lo que vimos y vivimos allí.
Jerusalén es de esos lugares que vale la pena visitar. No te va a defraudar, ni te vas a sentir «tumbado». Es un sitio maravilloso, no importa la religión que manejes, te sentirás identificado con alguna o sencillamente sentirás la energía que emana la ciudad.
Un lugar que tiene historia, una historia a veces no muy buena, pero que no deja de ser algo que ha marcado y sigue marcando hoy en día a cientos de personas de todas partes del mundo.

¿Conoces Jerusalén? ¿Sería un destino que considerarías visitar? ¿Me llevarías cuando vayas?

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