Guía Venecia: perderse es obligatorio, aunque no siempre voluntario
Esta guía de Venecia no pretende decirte todo lo que tienes que ver, sino contarte cómo vivimos dos días en una ciudad donde perderse es casi obligatorio.
Hay ciudades que uno visita. Y hay ciudades que te visitan a ti. Venecia para mí es de las segundas.
Esta era mi sexta vez en Italia y la tercera en Venecia, y cada vez que llego a este país siento lo mismo: que estoy en casa. No sé cómo describirlo pero siento que todo es correcto, todo es agradable, todo es único y maravilloso. La comida, la gente, el ambiente, las calles, las iglesias, los helados, incluso los turistas.
Italia me gusta entera y Venecia es uno de sus capítulos más mágicos.



Cómo llegar a Venecia desde Mestre
Desde Budapest no hay bus directo a Venecia. Así que nos tocó primero subirnos a un bus rumbo a Viena, esperar un par de horas y coger el bus nocturno hacia Italia.
Un dato útil para quien planee esta ruta: si vas directo a Roma sin parar en Venecia, desde Viena hay un tren nocturno con cápsulas para dormir que es barato y cómodo. Lo estuve investigando y se ve genial. Sin embargo, en esta ocasión nosotras queríamos parar en Venecia, así que nos tocó tomar la ruta en bus que era la mejor opción (para el tipo de viaje que estábamos haciendo).
El bus nos dejó en Mestre, que es la parte continental de Venecia, no la isla.
En su momento no vi la opción de que me dejara directamente en Venecia isla, pero en realidad Mestre tampoco está mal: desde allí cogimos el tren, que pasa cada 5 minutos y nos dejó muy cerca del hotel (mucho más cerca que si hubiésemos ido en bus directamente). Eso a las seis y media de la mañana, con el cansancio del viaje encima, se agradece enormemente.





Dónde dormir en Venecia: nuestra experiencia en Casa Burchielle
Llegamos al Casa Burchielle temprano, mucho antes del check-in, pero nos recibieron las maletas sin problema y sin cargo adicional nos las cuidaban hasta que en la tarde volviéramos a hacer el Check-in.
Eso fue clave porque nos permitió salir a recorrer Venecia desde primera hora sin arrastrar el equipaje.
El hotel está a unos 30 minutos caminando del centro, lo que en Venecia no es ningún inconveniente porque caminar es precisamente la gracia. Cerca de la estación de tren, de los parqueaderos de bus y de los taxis acuáticos estaba el hotel.
La habitación cómoda, el baño de buen tamaño, el personal atento y dispuesto a hacerse entender aunque hablaran poco español. Y el precio, para ser Venecia, bastante razonable para una noche. Un 10 sin dudarlo.
Por la tarde, después de comer algo, volvimos al hotel porque las chicas querían descansar, yo por mi parte quería disfrutar más de Venecia, así que me duché, me alisté y mientras ellas dormían un poco, yo me fui a recorrer la ciudad y ver el atardecer fuera.
Cuando volví al anochecer, el hotel me tenía un aperitivo de bienvenida. Detalle bonito que en teoría sonaba perfecto. El problema es que yo no estoy acostumbrada a beber vino y ese vaso me subió a la cabeza antes de que me diera cuenta.
Acabé en la habitación, cómodamente tumbada, a punto de dormirme, mientras mi madre y mi prima decidían salir a dar una vuelta por los alrededores a comprar algo.
Hasta aquí todo bien. El problema vino después.

Perderse en Venecia de noche: lo que aprendimos
Estaba yo en la habitación, ya casi dormida, cuando llegó un mensaje. Mi madre y mi prima estaban perdidas. En Venecia. De noche.
Les pedí la ubicación y estaban a media hora del hotel. Media hora. Habían salido a dar una vuelta por la zona y de alguna manera habían acabado al otro lado de la ciudad.
Venecia tiene ese efecto: sus callejuelas todas parecen iguales, los puentes se repiten, los canales confunden y de repente no sabes si llevas diez minutos dando vueltas o llevas una hora.
Me lavé la cara, me vestí y salí a buscarlas, porque pedir un taxi era imposible. Así que era yo la que podía ir a rescatarlas al otro lado de donde estábamos. Eran más de las diez de la noche cuando volvimos las tres al hotel.
La moraleja: en Venecia, nunca te alejes demasiado sin saber exactamente cómo volver.
Y si te pierdes, no entres en pánico porque todo tiene solución, pero sí ten el mapa descargado y la ubicación del hotel muy clara antes de salir. Eso te puede ayudar en caso de que te pierdas y no tengas a alguien como yo que te rescate 🙂






Atardecer en Venecia: mi momento favorito del viaje
Antes del rescate nocturno, mientras ellas descansaban en el hotel, yo salí nuevamente a la plaza para ver el atardecer.
Hay momentos de viaje que uno guarda para siempre y ese fue uno de ellos.
El reflejo de la tarde cayendo sobre los canales de Venecia, las góndolas pasando despacio, la gente sentada en los bordes disfrutando de la última luz del día. La música sonando en alguna plaza cercana. Y algo que nadie te dice en las guías: al atardecer los turistas empiezan a irse. La ciudad va quedando más sola, más tranquila, más suya.
Me perdí por las callejuelas sin rumbo fijo y fue una de las mejores decisiones del viaje.



Venecia a las 7 de la mañana: el secreto mejor guardado
El segundo día me levanté muy temprano. Había descubierto la noche anterior que si entras a la misa de las ocho en la Basílica de San Marcos, la entrada es gratuita y puedes ver una Capilla que no está permitida visitar cuando haces la visita turística. Así que me propuse madrugar.
Caminar por Venecia a las siete de la mañana es una experiencia completamente diferente a hacerlo de día con el turismo a pleno rendimiento.
No hay aglomeraciones, no hay colas, no hay el murmullo constante de cientos de idiomas mezclados. Hay niños yendo al colegio, jóvenes camino a la universidad, gente empezando su jornada laboral.
Venecia siendo una ciudad real, no un decorado para turistas.






Basílica de San Marcos gratis: misa de las 8 de la mañana
Y llegar a la Plaza de San Marcos casi sola fue una de esas imágenes que se me han quedado grabadas en la memoria. Esa plaza que durante el día es un hervidero de gente, a esa hora tenía una calma que parecía irreal.
Y la misa en la Basílica fue mágica. El espacio, la luz que entra por los mosaicos dorados, el sonido de las voces en ese interior tan cargado de historia. No importa si eres creyente o no: hay lugares que te hablan de una manera diferente, y la Basílica de San Marcos a las ocho de la mañana es uno de ellos.
Lo recomiendo sin dudarlo. Si estás en Venecia, madruга un día vale mucho la pena.






Comer junto a un canal en Venecia
Ese día íbamos a estar hasta media noche en Venecia, así que tras la misa caminé un poco más y me fui al hotel para desayunar con las chicas y entregar la habitación.
En el hotel dejamos las maletas guardadas todo el día, lo cual fue genial. Desayunamos cerca y luego nos fuimos a caminar un buen rato. A perdernos como digo yo por callejuelas que aún no conocíamos.
Al medio día compramos la comida para llevar y buscamos un sitio donde sentarnos con vistas al canal y a la gente pasando. Comer así, sin mesa ni restaurante, viendo las góndolas y los turistas y los locales mezclados, con el sonido del agua de fondo, tiene algo que ningún restaurante por caro que sea puede replicar.
Venecia para comer también es Italia, y eso significa que hasta lo más sencillo sabe bien.






El bus nocturno bajo la lluvia
Al final del día, con las maletas recogidas y el estómago lleno, tocaba buscar la parada del bus nocturno hacia Roma.
Como en otras ciudades del viaje, la parada de Flixbus no estaba precisamente a la vuelta de la esquina. Había que caminar, seguir el mapa y confiar en que te llevaba por buen camino.
Para añadir emoción, empezó a lloviznar.
Llegamos, claro. Siempre se llega. Pero esos últimos minutos buscando la parada bajo la lluvia, con las maletas y el cansancio de dos días intensos en Venecia encima, son exactamente el tipo de momento que en el viaje parece eterno y que luego, con perspectiva, forma parte de la aventura.
Dos días enteros en Venecia. Valieron cada paso, cada callejuela, cada pérdida y hasta cada gota de lluvia del final.
Consejos para viajar a Venecia sin perder la paciencia
- Llega en bus hasta Mestre si no encuentras opción directa a la isla. El tren desde Mestre a Venecia es rápido y te deja muy bien ubicada.
- Casa Burchielle es una opción estupenda: bien ubicado, buen precio para Venecia y guardan las maletas sin cargo tanto a la llegada como a la salida.
- Deja las maletas en el hotel aunque no hayas hecho check-in. Muchos hoteles las guardan y te permite aprovechar la mañana desde el principio. Si tu alojamiento no tiene esta opción, muchos hoteles se lo ofrecen a personas que no se hospedan allí, por un precio. Investiga.
- Madruга un día. Venecia a las siete de la mañana es otra ciudad. Vale la pena el esfuerzo si pasas la noche allí quédate hasta tarde y al otro día madruga. De mis tres viajes a Venecia es la primera vez que lo hice y lo volveré a hacer cuando vuelva.
- La misa de las 8 en la Basílica de San Marcos es gratuita. Si pagas entrada en otro momento, también vale la pena para ver la Basílica que es bellísima, pero la misa da acceso libre a una pequeña capilla que no puedes ver en ese recorrido, y la experiencia es única.
- Baja el mapa sin conexión antes de salir. Las callejuelas de Venecia confunden incluso a los más experimentados. Lo bueno, es que el Google Maps funciona muy bien hoy en día en Venecia, aunque mucha gente dice que no es así.
- El atardecer desde los canales es de los más bonitos que he visto. Y si te quedas hasta que los turistas empiezan a irse, mejor todavía.

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