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Viena: opulencia, cementerios y un parque de atracciones que no estaba en el plan

Tenía un poco de miedo de Viena, si te soy honesta. Veníamos de ciudades con historia a flor de piel como Dresde o Praga, ciudades que muestran sus cicatrices sin pudor, y Viena es otra cosa: es una ciudad imperial, opulenta, perfecta en sus formas y demasiado ostentosa, pensaba yo que tanta grandeza podría resultar fría o distante. Lo bueno es que me equivoqué.

Viena nos sorprendió como todas las ciudades anteriores. Y lo hizo, en parte, porque no nos quedamos solo en lo que mandan las guías.


El alojamiento: apartamento de Julia

Para Viena encontré mejor precio en Airbnb que en Booking, así que nos quedamos en el apartamento de Julia, una anfitriona que se ganó un diez sin esfuerzo.

Éramos tres personas y la cama y el sofá cama cubrieron perfectamente nuestras necesidades. El baño era grande, supermercado justo enfrente, metro a pocos pasos y varias opciones para comer en los alrededores. Sin cocinita (eso sí), pero con todo lo demás funcionando a la perfección, no hizo falta.

La verdad es que estuvimos muy a gusto las tres en casa de Julia.

Lo del metro fue clave porque el apartamento estaba algo alejado del centro histórico. En Viena compramos bonos de transporte para movernos, que resultaron ser la mejor decisión: el metro es puntual, limpio y cubre toda la ciudad sin complicaciones.


Palacios y jardines en invierno

Viena tiene una cantidad abrumadora de palacios, jardines y museos. El Palacio de Schönbrunn, asociado a la emperatriz Sissi donde se pueden disfrutar los jardines imperiales, las grandes avenidas flanqueadas de edificios que parecen diseñados para intimidar con su belleza. Todo eso está ahí y todo eso lo vimos, pero desde fuera.

Nuestra versión de Viena fue gratuita y a pie en la medida de lo posible: recorrer las fachadas, los patios, los jardines.

En invierno los jardines están sin flores y los árboles sin hojas, lo que les da una atmósfera completamente diferente a la de las fotos de primavera que uno suele ver.

No es peor, es distinta. Hay algo muy elegante en un jardín imperial en invierno, con esa austeridad que deja ver la estructura sin el disfraz de los colores.


Los huevos de Pascua y el mercadillo

Viena en marzo tiene una cosa preciosa que no esperábamos encontrar: los mercadillos de Semana Santa.

Por toda la ciudad aparecen puestos vendiendo huevos de Pascua pintados a mano, todos diferentes, todos con una dedicación artesanal que te detiene a mirarlos.

Los había por montones, en colores y diseños que no habíamos visto nunca. Nos llamaron muchísimo la atención porque esto no es una tradición que se viva en Colombia, ni en España, así que fue súper divertido de observar.

En uno de esos mercadillos comimos una salchicha deliciosa y dulces caseros que completaron la parada perfectamente. Esos momentos de mercadillo, que ya en Ámsterdam habían sido de los mejores del viaje, siguieron siendo una constante maravillosa.


El Wiener Schnitzel: la chuleta que no decepciona

Una de las cosas que tenía marcadas en rojo para Viena era comer el Wiener Schnitzel en un sitio de verdad. La recomendación de varios viajeros apuntaba al Schnitzel Wirt, en Neubaugasse 52, y aunque tenía mis dudas, la verdad es que no fallaron.

Este es un restaurante local, lleno de gente, sin pretensiones, con una relación calidad-precio que en una ciudad tan cara como Viena resulta casi un milagro.

La porción era considerable y la chuleta, empanada y perfectamente cocinada, estaba deliciosa, casi que repetimos.

Si vas a Viena y quieres comer el plato más típico sin arruinarte, apunta esta dirección. Neubaugasse 52.


El Prater: la noria más antigua y el parque que nadie te recomienda

Una de las paradas más inesperadas y más divertidas de Viena fue el Prater, el parque de atracciones que lleva funcionando desde el siglo XVIII y que está a una sola parada de metro del centro.

No está en las diez cosas que hacer en Viena que encuentras en cualquier guía. Y es una pena, porque merece mucho la pena.

En invierno no todas las atracciones están en funcionamiento, pero hay suficiente para pasar un buen rato. Montañas rusas, casas del terror de temáticas variadísimas, desde el lejano oeste hasta brujas y demonios, atracciones para todos los gustos y edades.

Si viajas con niños, es una parada perfecta para desconectar de tanto museo y tanta historia. Y como mi prima me pedía mucho un lugar así, lo descubrí de pura suerte y allá que la llevé de sorpresa.

El símbolo del Prater es el Riesenrad, la noria gigante original de 1897, con sus vagones históricos que llevan más de un siglo girando sobre Viena. La entrada era cara así que no subimos, pero la vimos de cerca y la fotografiamos.

En cambio sí montamos en la noria más moderna que hay junto a ella, que cubre perfectamente el capricho sin el precio de la histórica.

De noche el parque tiene otra dimensión completamente diferente, con las luces y el ambiente festivo que contrasta de manera muy curiosa con la solemnidad imperial del resto de la ciudad.

Una cosa curiosa es que este parque abre todos los días del año, así que genial, porque lo podrás disfrutar cuando vengas sin problema. Y otra novedad, es que estaban montando juegos nuevos, así que genial.


El cementerio que es un museo

La otra parada fuera del circuito habitual fue el Zentralfriedhof, el Cementerio Central de Viena, uno de los más grandes de Europa y uno de los más sorprendentes que he visto en mi vida.

Los cementerios centroeuropeos no tienen nada que ver con los que conocemos en Latinoamérica. Aquí las tumbas son criptas elaboradas, con esculturas, ornamentos y una belleza arquitectónica que los convierte en museos al aire libre.

Pasear por el Zentralfriedhof es pasear por la historia de Austria.

Allí están enterrados Beethoven, Schubert, Brahms y Johann Strauss, entre muchos otros.

Encontrar sus tumbas fue toda una aventura porque las indicaciones del mapa no eran lo más claras del mundo, busqué hasta indicaciones de viajeros que seguimos sin éxito alguno. Ya nos íbamos a marchar sin haberlas visto cuando, por puro azar, las descubrimos.

Y resultó que estaban en un lugar mucho más fácil de encontrar de lo que las indicaciones sugerían (definitivamente la gente se enreda explicando algo tan sencillo).

Por eso es que a veces perderse es la mejor manera de encontrar lo que buscas.

¿Por qué no visitar un cementerio estando en Viena? Si está allí y es una experiencia diferente y genuinamente interesante, ¿por qué no? El viaje también es eso: salirse del camino marcado y descubrir que hay cosas maravillosas fuera del circuito habitual.


Viena: un diez sobre diez

Dos días en Viena dan para mucho si se organizan bien. No entramos a ningún museo ni pagamos ninguna entrada de palacio, aunque sí que entramos en la famosa Catedral de San Esteban e incluso subimos a ver los tejados que son una belleza, y aun así salimos con la cabeza llena de imágenes y la sensación de haber visto una ciudad extraordinaria.

La opulencia de Viena no intimida cuando la recorres a tu ritmo.

Es una ciudad que te permite elegir tu propia versión: la imperial y grandiosa, o la local y cotidiana. Nosotras mezclamos las dos y nos quedamos con lo mejor de cada una.


Si vas a Viena, apunta esto

  • El alojamiento de Julia en Airbnb fue el mejor precio que encontré para tres personas. Busca opciones en Airbnb si Booking sale caro.
  • Compra bonos de transporte si te alojas fuera del centro. El metro de Viena es una maravilla.
  • El Schnitzel Wirt (Neubaugasse 52): mejor precio y calidad para el Wiener Schnitzel. Sin reserva, llega temprano.
  • El Prater está a una parada de metro y es perfecto para un par de horas de desconexión. De noche tiene mucho ambiente.
  • El Zentralfriedhof vale la visita aunque no seas fan de los cementerios. Lleva el mapa descargado porque las indicaciones in situ pueden despistar.
  • Si vas en Semana Santa, no te pierdas los mercadillos de huevos de Pascua. Son una preciosidad.
  • Los palacios y jardines se pueden disfrutar gratis desde fuera. No hace falta pagar entrada para quedarse con una imagen preciosa de la ciudad.

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