Una cosa es el miedo y otra muy diferente la vergüenza que sentimos por ciertas situaciones que pasan en nuestra vida.
Por ello es importante aprender a diferenciar el miedo de la vergüenza, para no caer en este común error que luego nos hace pensar que somos unos fóbicos cuando en verdad lo que debemos trabajar es nuestra pena o vergüenza por hacer y ser como somos.

Diferenciar Miedo de Verguenza

Definición de miedo y vergüenza

Según Espasa: Miedo es «un estado emocional que se manifiesta con la tendencia a la huida, la evasión o la defensa ante situaciones peligrosas».
Según la RAE:  miedo es «perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o daño real o imaginario». o «recelo o aprensión que alguien tiene de que le suceda algo contrario a lo que desea».
Según el libro: «Psicología del miedo: Temores, Agustias y Fobias» de Christophe André  dice que hay cuatro grandes tipos de aprendizajes que pueden facilitar la adquisición de un gran miedo:
Los acontecimientos traumáticos: haberse tenido que enfrentar personalmente a una amenaza o un peligro y recordarlo (una agresión o un accidente)
Los acontecimientos penosos y repetitivos: soportar pequeños traumatismos de forma regular, sin posibilidad de poderlos controlar (humillaciones, inseguridad)
El aprendizaje social por imitación de modelos: ver que alguien, suele ser uno de los progenitores, tiene mucho miedo a algo.
La integración de mensajes de ponerse en guardia: haber recibido una educación que enfatizara los peligros relacionados con un tipo y otro de situación.
Mientras que la vergüenza es:
Según la RAE: «Turbación del ánimo, que suele encender el color del rostro, ocasionada por alguna falta cometida, o por alguna acción deshonrosa y humillante, propia o ajena.»
Según Espasa: «Sentimiento de turbación producido por una acción o falta que se consideran humillantes o ridículas».

Situaciones que asociamos al miedo y son a la final vergüenza

Es normal vivir situaciones de vergüenza y asociarlas al miedo. Diferenciar el miedo de la vergüenza no es sencillo, porque la línea que separa una emoción de otra es muy pequeña y muy delgada y por eso podemos confundirnos y sentir que tenemos miedo cuando en verdad la alteración que sentimos es simplemente pena. Vemos estos ejemplos:
Decir que te da miedo encontrarte con alguien que tiene tu misma ropa en un evento, no necesariamente es un miedo. Lo que piensas al imaginar ver a otra persona con tu misma pinta, es vergüenza más que miedo, porque te sentirías expuesta, ridícula y humillada por la situación, pero miedo por eso, sinceramente lo dudo.
Porque si de verdad lo que sientes es miedo ni siquiera te arriesgarías a ir al evento pensando que puede pasar lo que imaginas, el miedo te paralizaría hasta tal punto que cambiarías de ropa más de una vez y al final decidirías mejor no ir para no pasar por tal situación.
Otro ejemplo es que te pillen con las piernas o axilas sin depilar. Esta situación no es cosa de miedo, es cosa de vergüenza de que te vean en «tu peor momento», donde no estás acicalada y bella como deberías ser siempre.
El sentimiento es de inquietud porque te puedan ver como realmente eres “al natural” y eso no te gusta porque piensas que no te ves sexy o bella.
El sentimiento que realmente sientes y que asocias con miedo, es realmente vergüenza al pensar que las personas se burlen o empiecen a hablar de ti por tu situación o dejadez al no depilarte como la “moda” manda.
Que la gente se de cuenta que estás en el baño defecando. Esto no es cosa de miedo tampoco, a no ser que sientas un gran dolor y lo que sientas es miedo al daño que puede ocasionarte.
Creo que el lo que asocias al miedo es la vergüenza al ser descubierta y que la gente sepa que estás cagando y luego hablen o hagan bromas por lo que has hecho fuera del santuario de tu casa.
Es verdad que muchas personas tienen miedo a ir a un baño público o hacer hasta pis en un baño de una casa que no es la suya. Pero esto es un miedo a la higiene, más que un miedo a ser descubierta haciendo algo que es tan natural y normal para todos.
Otra vergüenza que asociamos al miedo es la ser descubierto teniendo sexo. Muchas personas no disfrutan realmente de un encuentro sexual cuando saben que pueden ser descubiertas o que sus padres, amigos o familia están en la habitación de al lado.
Más que miedo lo que sienten es una pequeña turbación en su interior que no está realmente asociada al miedo sino más bien a la vergüenza de ser descubiertos haciendo algo que no deberían.
Cuando el sexo es tan natural y normal, sin embargo en nuestras culturas es mal visto que otros se den cuenta de lo que hacemos, de lo que nos gusta y de que disfrutamos de un encuentro sexual con una persona (que puede ser nuestra pareja o no). Cuando a la final todos hacemos lo mismo cuando lo deseamos.
Con ejemplos así podría seguir un buen rato, pero la verdad es que el miedo es mucho más que una sensación ligera de pena porque te pillen haciendo algo que no debes o llevando una prenda que no deberías.
Está bien que si pasas una situación demasiado humillante puede que luego empieces a sentir miedo, como lo explica Christophe André cuando habla de que las humillaciones e inseguridades que producen acontecimientos penosos y/o repetitivos que luego se convierten en miedo, pero eso es otro tema.
En general se puede decir que el miedo nace de una fuerte situación de humillación que hayas vivido en algún momento de tu vida. Pero si sabes ahora eso, tal vez puedas evitar tener en tu repertorio de miedos alguno adquirido por ser como eres.
Cuando uno sabe cómo controlar las situaciones de su vida, puede vivirla más plenamente.
Por eso mi invitación hoy es a que aprendas a diferenciar el miedo de la vergüenza, porque no son lo mismo.
Logrando manejar cada emoción por separado y como debe ser podrás controlar mejor la situación, vivir más intensamente y sobre todo darle a cada sensación el nombre y el valor que se merecen.
Algo que definitivamente te ayudará a sanar y a seguir adelante con una vida sin miedos y sobre todo mucho más feliz.

¿Te animas a diferenciar el miedo de la vergüenza y ver cómo te va? Si tienes dudas, busca con quien hablar sobre tus miedos y vergüenzas y descubre qué son realmente, para que así empieces tu propia sanación hoy mismo.

Si quieres leer los artículos que he escrito sobre el miedo, puedes encontrarlos aquí:

53 comentarios

  1. Pues el miedo no será igual que la vergüenza, pero la vergüenza proviene de varios miedos por el simple hecho que una persona se ponga nerviosa.

  2. Bueno ,no estoy de acuerdo en todo. Eso que dices del ridículo en realidad es miedo y vergüenza a la vez. Además el miedo sucede antes de algo cuando piensas «me van a ver sin depilar » tienes miedo,después de que te vean es vergüenza, es probable que sean ambas porque sientas vergüenza de ser como eres,y a la vez,miedo a que te descubran. Mientras la vergüenza va acompañada se miedo. El miedo puede ir sin vergüenza. Una persona puede tener miedo por su salud,pero no tener vergüenza. Sin embargo,las personas que tienen vergüenza, a la vez tienen miedo. Además lo que se recuerda de un hecho traumático es la vergüenza, no el miedo.

  3. Qué interesante. Me dejaste pensando. Incluso hay un ejemplo con el que me sentí muy identificada pero claro, no voy a mencionarlo porque me da pudor. Es así. Besos

  4. La verdad está explicado con mucho sentimiento, me gustó mucho. gracias por compartir estas cosas hermosas :), te voy a seguir. me gusta tu blog.

  5. De este artículo he pasado directamente al de Miedo a la muerte, muy interesantes ambos, dan que pensar y, sobre todo, que reflexionar acerca de nuestros comportamientos. Un beso

  6. Nunca me había parado a plantearme realmente que los equivocamos. Como bien dices la diferencia entre ellos es muy fina y muchas veces podemos equivocar una emoción con otra.

  7. Me ha parecido muy interesante. De joven tenía miedo de actuar en público, pero luego me dio cuenta que era por tener vergüenza de no hacer la actuación perfecta. Al día de hoy todavía me cuesta, aunque mucho menos. Un beso

  8. La verdad es que es bastante importante, y si es cierto que muchas veces la gente lo confunde, quizás identificando cada situación es más fácil ser capaz de afrontarlo, además que suele hacer sentirte bien hacia otras similares.
    Besitos de caramelo

  9. Soy una más con sus miedos y verguenzas y aprender a combatirlos o disminuyrlos no es una tarea fácil. Pero diferenciar uno del otro debe ser el primero paso para atingir nuestros logros.
    Un saludo.

  10. Yo mientras más viejo tengo menos vergüenza y por lo tanto menos miedo. Aunque la gente que me conoce dice que vergüenza no he tenido nunca….
    Una entrada muy interesante. Muchas veces se confunden estos dos sentimientos y tienes razón, la vergüenza es una poderosa arma que usamos como escudo para hacer muchas cosas y después lo transformamos en miedo.
    Saludos viajeros

  11. JAAJAJAAJJAJAJA Me ha encantado el post, algunas de las situaciones que mencionas fueron muy chistosas (quizás es esa risa extraña que te da cuando tienes vergüenza) me pareció muy informativo y excelentemente redactado, tienes razón en la mayoría de las cosas. Bien saben algunos que he tenido algunos de esos sucesos vergonzosos que asociamos con miedo y viceversa jaja
    Abrazo.

  12. HOLAAAAAAA!
    Excelente entrada, muy enriquecedora 😀
    pues yo no puedo decir que sea la mas miedosa, es el miedo normal que tenemos todos o eso creo. Pero si me da verguenza ciertas cosas, aunque no las confundo..
    Saludos

  13. Hola preciosa
    Como me gustan estos temas a mí, siempre he pensado que somos esclavos de miedo, se tiene miedo a tantas cosas, hasta de uno mismo a veces… La vida es maravilla tal y como es, el problema es la mente y el ego, que se encarga de ver enemigos, miedos, orgullos, y demás tonterías por todas partes, y claro vivimos manipulados por la mente y así vamos… pero todo esta en nosotros, lo más gracioso de todo es que la mayoría de los miedos ni si quieran son reales…
    Hay una frase que me gusta mucho que dice: Nada real puede ser amenazado.
    Un besito enorme y gracias por este artículo

  14. No estoy de acuerdo con lo que dices. En todos los ejemplos que utilizas, se puede tener miedo. Por ejemplo, encontrarte con alguien con la misma ropa que tú en un evento es una situación a la que puedes temer por la reacción que puedan tener los demás, el qué va a pasar, cómo se va a solucionar… Y cuando estás en esa situación, sientes vergüenza porque está pasando.
    Es más, existe el miedo a tener vergüenza: tener miedo a que cuando alguien te pregunte algo, te ruborices y no sepas qué contestarle, por ejemplo.
    Siguiendo con el primer ejemplo, cuando dices que tener miedo en esa situación sería cambiarte repetidas veces o ni siquiera ir al evento, ya no estás hablando de lo que comúnmente se conoce como miedo, sino de fobia. La fobia es un miedo irracional extremo y debe tratarse si te impide hacer una vida normal. Sin embargo todos tenemos miedos que, aunque no pensemos en ellos, se activan de vez en cuando sin necesidad de que nos parezca el fin del mundo.

    1. Raquel es verdad una vergüenza extrema se puede convertir en un miedo o en una fobia (hablando ya de algo extremo), el asunto es aprender a diferenciar cuándo es miedo, cuándo es vergüenza y cuándo fobia.
      Pero el tema del primer ejemplo, y reconociendo que hay personas que sufren de fobias con ese asunto, te diré que me parece absurdo que sigamos tan ensimismados en temas tan superficiales como «qué ponerme» o «qué dirán si me ven así», que lo padecemos todas (sobre todo mujeres) porque la competencia es dura y porque siempre terminamos comparándonos con otras, así que es normal sentir miedo y vergüenza, lo que debemos hacer es diferenciar y trabajar en perder esos miedos que no llevan a nada.
      Muchas gracias por tu comentario, me ha encantado 🙂

  15. me ha parecido super interesante este articulo, que bien explicado y redactado, bien es que es verdad que hoy dia viviremos, dormiremos y comeremos con miedo y verguenza por y hacia todo T_T

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