Compostela es considerado un lugar muy religioso y al que vienen muchos turistas gracias a la Catedral de Santiago, por lo cual se supone que la Semana Santa debe ser una época importante y muy celebrada en la ciudad. Al menos eso espero.
La verdad es que hay muchos eventos culturales y religiosos. Hay procesiones, misas importantes y aunque no tanta gente como esperábamos, si se ven muchos peregrinos que llegan a la ciudad en busca de meditación, relajación y porque no, conocer un poco la región y sobre todo ver la hermosa catedral.
Es una lástima que la semana haya estado tan fría y sombría, aunque creo que esto no es impedimento para que las personas que vienen disfruten una semana religiosa y aprovechen su estadía en la ciudad. Sin embargo, para nosotros que apenas nos estamos acostumbrando al frío fue durísimo y casi que no nos llenamos de valor para salir fuera de casa.

Eso lo hicimos solo el sábado en la tarde. Caminamos un rato, con algo de lluvia y frío, estuvimos en la Catedral y vimos la procesión de la Soledad, debo confesar que me la imaginaba diferente, pero fue interesante y me gustó mucho las bandas de guerra, pues tienen un instrumento que es un espectáculo y es la gaita.
El sonido es hermoso y el toque que le da a la marcha es genial, creo que fue lo mejor de la procesión, porque de resto no fue nada del otro mundo. muy sencillo todo.

Después de la procesión nos fuimos para la Iglesia de San Agustín al concierto de Música Fiata Köln & Capella Ducale quienes interpretan música del siglo XVI y XVII con instrumentos históricos. Durante una hora y media disfrutamos de su música en un lugar muy hermoso.

El problema fue que a media noche que salimos, ya que estaba haciendo un frío, tenaz. Pasamos por la Catedral y estaban en una misa. A esa hora la Catedral se ve hermosa, iluminada. Había mucha gente y el sonido del órgano es una cosa que te eriza los pelos, es un espectáculo. Claro que estuvimos casi al final, así que no vimos mucho, pero vale la pena ir a una misa en este lugar.

En conclusión pensé que iba a ser más difícil esta primera Semana Santa fuera de mi país, pero la verdad es que no fue tan terrible. Extrañé un poco las hermosas procesiones en Sevilla, estar con la familia, pero en general estuvo bien. Descansé, me abrigué mucho y adelanté algunas cosas de la Universidad, algo que me tiene feliz de estar aquí, pues he podido dedicarle tiempo a mi estudio, sin descuidar el trabajo y la casa, porque aunque no lo crean ahora hasta cocino. Nada en especial, pero ahí voy cogiendo confianza…

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