Hace unos días, me vienen pasando algunas situaciones, que me han hecho pensar, el motivo por el cual a veces nos comportamos como borregos, siguiendo a líder de la manada, sin pararnos a cuestionar el por qué de esa situación o peor aún, el por qué no hacerlo de manera diferente y tomar nosotros mismos otra decisión o alternativa.
Por ejemplo, el otro día viajamos a Madrid, al bajarnos del avión en el aeropuerto de Barajas, habían dos caminos a elegir, uno llevaba a la terminal dos y el otro a la terminal uno. Sin embargo, como la primera persona tomó el camino que llevaba a la terminal dos, todo el mundo le siguió, sin fijarse en las pantallas que decía que el equipaje iba a llegar a la terminal uno. No se sabe si el primero que salió no tenía equipaje y sabia para dónde iba o simplemente el otro camino le pareció muy solitario y decidió irse para la terminal dos. Ni idea, lo que es cierto es que todo el mundo (o bueno, gran parte de los pasajeros), se fueron para esa terminal.
Nosotros cuando nos bajamos, observamos como todo el mundo seguía al que iba adelante y como no teníamos equipaje, pero igual, nos recogían en la terminal uno, lo que hicimos fue dar la vuelta y seguir las indicaciones que nos llevaran a esa terminal. Cuando pasamos por las maquinas que tenían los equipajes, nos causo gracia que no hubiese gente. En ese momento fue que nos dimos cuenta que, la mayoría de pasajeros, se fue para la otra terminal. Por el solo hecho de seguir como borregos al que va de primero. Y quien conoce el aeropuerto de Madrid sabe que la distancia de una terminal a otra es bastante largaaaaa (que pérdida de tiempo).
Y para no ir muy lejos, ayer cuando llegábamos de Sevilla, en el nuevo aeropuerto de Compostela, la gente iba siguiendo al que iba adelante, como siempre pasa. Hubo un momento, en que me paré y dije, “por qué todo el mundo sigue ese camino, si es más largo, si se pasan por este lado, se evitan una pequeña vuelta”. Así que me desvié de la manada, pero como era solo yo, el resto decidió seguir a la mayoría. Caminando un poco más, como buenos borregos que son. Eso me causó mucha gracia y no dejo de preguntarme ¿Por qué hacemos eso? ¿Por qué seguimos al de adelante, sin cuestionarnos y parar un momento y pensar buscar mejores alternativas?
Estamos tan acostumbrados a seguir al de adelante que nos olvidamos que podemos nosotros tomar el control y hacer lo que queramos. Incluso dar la vuelta y recorrer el camino transitado si eso es lo que nos place. Pero no, el 95% de las personas siguen como borregos (es un cálculo mío, nada de cosas científicas y eso), es el porcentaje que saco de estas dos experiencias que he decidido compartir. Aunque si me pongo a pensar, otras tantas podría compartir.
Así que mi pregunta del día es ¿Eres un borrego? O por el contrario tratas de ser un líder frustrado sin seguidores, pero con grandes y espectaculares ideas para ser descubiertas algún día. Yo espero que ese sea el caso, porque nada nos ganamos con ser borregos. Es preferible vivir solo pero ser creativo, inteligente y propositivo a ser una marioneta más de este mundo tan monopolizado.

5 comentarios

  1. De pronto para algunos es mejor seguir a otro, y si se equivocan hecharle la culpa al otro sin detenerse a pensar que la culpa también es suya, todo por la pereza de hacerse escuchar…

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