Hace demasiados años que no paso por Murcia, pero siempre llevo en el recuerdo esa frase con la que se hizo popular durante mi infancia:

“Qué hermosa eres”.

Conocí esta región española por fragmentos, poco a poco, desde muy pequeño…

Y de hecho, todavía hoy estoy completando el puzle.

¡Aunque mi mejor amigo murciano diga que esto en el fondo es pequeño!

Tuve la suerte de tener casa allí desde siempre, por lo que para mí era terminar el colegio y largarnos para la playa hasta la primera semana de septiembre.

Lorca-Murcia

No todo el mundo tiene casa en Murcia pero pueden…

Pero si no es tu caso, puedes hacer como la mitad de mis amigos de siempre y alojarte en un hotel en Murcia o alrededores.

Moverte por la zona es realmente sencillo.

Gracias a mis abuelos descubrí el festival de las minas de La Unión (mítico festival de cante flamenco) y la maravilla que es pasar las vacaciones en la costa del Mar Menor.

Durante muchos años estuve obsesionado con el mar.

¿El motivo? Que allí donde pasaba mis veranos hay un centro de alto rendimiento para deportes acuáticos.

Cada día veía personas en veleros o practicando kitesurf y windsurf. Aunque de pequeño lo que me obsesionaba eran los pequeños barcos a pedales (que no podían faltar cada verano).

Según pasaban los años fueron añadiendo (aunque quizás sea más correcto decir que fui descubriendo) excursiones de buceo, además de rutas en piragua y kayak.

En cuanto a otros vehículos acuáticos, empecé a ver mucho esas motos de agua que además permiten el esquí acuático, y esos aparatitos nuevos que llaman flyboard.

Seguramente los pruebe por primera vez en cuanto pueda volver por el Mar Menor.

Nuestros veranos en Murcia tenían una rutina particular…

Por las mañanas nos levantábamos tempranito para disfrutar del mar.

Eso incluía, por supuesto, dar largos paseos por la costa del Mar Menor, ya fuese andando, en bici o a nado.

Y algunos días, aprovechando que estábamos hambrientos e inspirados, nos hacíamos la ruta del chiringuito o la del tapeo.

Si te pareces a mí, que soy de buen comer, los platos regionales murcianos te van a enloquecer.

Baste decir que cuando me llevan a la plaza de las Flores o a la plaza Europa, les cuesta sacarme de allí antes de que cierren los bares de tapas.

Dadas mis raíces manchegas y extremeñas, lo que más me ha llamado la atención de los platos típicos murcianos es el zarangollo, el pisto, el arroz con liebre y dos variedades de pastel (de cierva y de carne).

Y lo que me descolocó del todo fueron los paparajotes y las morcillas de arroz.

También puede ser que fuese aquí donde me enamoré de las aceitunas. ¡Qué manera de aliñarlas!

Después de comer, dediqué todas mis tardes a descubrir maravillas de la región de Murcia en buena compañía.

En esas exploraciones encontramos nuestros primeros cines, restaurantes, locales recreativos, centros comerciales y otros lugares de ocio y cultura.

El problema es que a la final todos crecemos

A medida que mis amigos del barrio y yo íbamos creciendo, comenzaron las visitas a San Pedro del Pinatar, Torre Pacheco, Lo Pagán, San Javier y otros pueblos cercanos.

Descubrimos Cieza y sus vendedores de vino a granel.

Tan bueno que siempre llevábamos un par de garrafas de vuelta a casa tras las vacaciones.

Y gracias a mis grandes amigos de Murcia capital y Cartagena, vi por primera vez Calblanque, el museo naval, las ruinas romanas y el Bando de la Huerta.

La primera vez que fui al bando descubrí el jardín de Floridablanca, el más antiguo de Murcia.

Con ellos comencé a explorar los parques naturales, museos y monumentos de la zona.

Como la Sierra de la Muela, el Valle Perdido y el castillo de Monteagudo.

Todavía tenemos pendiente subir a la Fuensanta de Algezares en Murcia y comer allí.

Este es el Santuario de Nuestra Señora de la Fuensanta situado en Algezares.

Por eso no me canso de decirle a mis amigos de Guadalajara que, si tanto les gusta:

  • el excursionismo (subir a montes, descubrir pueblos y visitar parajes en especial)
  • y los deportes acuáticos (surf, campamentos y todo), que vayan a Murcia.

En cuanto a las noches, poco puedo decir…

Pues mis amigos y yo pasamos la mayoría de ellas al fresco. Cena, paseo, conversaciones hasta las dos…

Algún baño nocturno, con cuidado por si las medusas…

Ese era mi plan habitual. De vez en cuando bailábamos junto a los chiringuitos, ya que algunos doblan como pubs nocturnos.

Algo que me llama mucho la atención es que, antes de la caída del sol, en Murcia comienza un desfile de personas vestidas con sus mejores galas.

Casi como invitando a su gran amor a llegar pronto a su lado por fin.

Cuando nos fuimos haciendo más mayores, mis dos mejores amigos de Murcia me invitaron a descubrir otra cara más:

La noche murciana y sus mil opciones

Cervemur es mi favorita. Las Tascas, conocida zona de fiesta, la de uno de mis mejores amigos. Y con otro de mis mejores amigos y su hermana, descubrí Atalayas y Águilas.

Lo que no he llegado a ver todavía es ZigZag.

Pero bueno, tengo tiempo para volver por allí, muchas ganas y muy buenas amistades dispuestas a recibirme y acompañarme.

Ahora cuéntame en los comentarios:

¿Tienes recuerdos así de algún lugar que hayas visitado mucho en el pasado? ¿Te llama la idea de conocer tan íntimamente algún lugar?

Este artículo realizado por Sergio Melich de La Vida es Fluir nos lleva de viaje por uno de sus rincones favoritos de España: Murcia.

Con ello damos pie a una nueva serie de posts que verás por aquí.

Donde te seguiremos hablando de nuestros lugares favoritos y de la tierra en la que nacimos.

Yo te he hablado de mi vida por Santiago de Compostela, y ahora que llevo 8 años fuera, tengo aún grandes recuerdos de este bello lugar que te contaré en algún momento.

Espero te haya gustado y en los comentarios nos cuentes sobre esos lugares que te gustan.

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