Llegamos a Istanbul un martes de octubre a las 4:45 am. Mientras pasamos por inmigración, fuimos al baño, sacamos dinero, dejamos las maletas en consigna y salimos rumbo a la ciudad. Eran casi las 6:30am. Sobre estas primeras experiencias que vivimos en el Aeropuerto Internacional Ataturk decir que:
Volando a IstanbulHay muchos servicios en el Aeropuerto de Istanbul, entre ellos baños por todas partes, cafeterías, el servicio para guardar equipaje, casas de cambio, cajeros automáticos, oficinas de hoteles y alquiler de coches. Sin embargo de lo que carece este sitio es de un buen servicio de Internet. Ni siquiera Starbucks que es conocido mundialmente por permitirte utilizar Internet tras realizar una compra (así sea por una hora), cosa que he experimentado en México, España y Australia (donde he entrado a tomar un delicioso chocolate), no fue posible experimentarlo en Istanbul. Resulta que allí para tener acceso a Internet, debes dar tu número de teléfono de Turquía, cosa que obviamente no tienes si eres turista.
La opción es comprar una tarjeta para adquirir un número, pero esto te puede costar 105 liras (LT), que son como 40€. Para un día que uno va a estar en la ciudad es mucho dinero. Otro servicio que ofrecen muchos aeropuertos es acceso a Internet de pago. Eso sí, es carísimo. Pero efectivo para una emergencia. Sin embargo, el Aeropuerto de Istanbul, aunque tiene servicio de internet, exige igualmente que des tu número de teléfono del país. Así pues, en definitiva, no hay manera. O al menos nosotros no la encontramos.
Volando a IstanbulSaliendo del aeropuerto Internacional Ataturk
El aeropuerto tiene buenas conexiones a la ciudad. Hay servicio de bus, metro, taxi y como ya lo dije, alquiler de coches. Nosotros tomamos el tren a la estación Sultanahmet, que es el lugar donde se concentran los lugares históricos que queríamos conocer. Demora más de una hora y hay que hacer transbordo para tomar el tranvía. Cuesta 6LT por persona, que es como 2€. Ahí tuvimos nuestro primer problema ya que sacamos del cajero 100LT (37€) pero este nos dio dos billetes de 50LT y la maquinita para comprar los “pasajes” del tren recibe hasta billetes de 20LT. Gracias a que un señor de información estaba allí nos cambió el billete, nos compró los pasajes y nos indicó cómo debíamos hacer. Ya sabíamos que era haciendo transbordo en una estación, lo que no sabíamos era que había que comprar dos pases: uno para el metro y otro para el tranvía (en la misma maquina). Esto nos lo indicó el señor y fue una gran ayuda.
Desayuno en el centro de Istanbul
Restaurante en Istanbul ÇigdemEstábamos en el “centro” a las 7:30am más o menos, así que buscamos una cafetería para desayunar y topamos con una muy interesante, cerca de donde nos dejó el tranvía. El lugar se llama: Çigdem y como experiencia estuvo bastante bien. Después de todo un capuchino no tiene mucha ciencia y Jaime se tomó un té rice, típico del país, que le gustó. Para acompañar pedimos dos açma, que se parecen mucho a los cruasanes, pero son diferentes. Era los más baratos que vimos (1LT (0,37€)) y resultaron muy ricos. El lugar es muy agradable, buena música turca y turcos desayunando, lo que lo hace acogedor. Como anécdota, al momento de pagar la cuenta, que fueron 11,50LT (4,30€), Jaime le dio al chico un billete de 20LT y dos monedas de 2LT, pues la idea era ir deshaciéndose del peso. Resulta que cuando llegó el cambio, habían 8LT con 50 centavos. ¡Vaya risa! El chico pensó que las 2LT eran la propina y lo cierto es que no podemos culparlo, ya que Jaime saca el billete de 20LT, y cuando el muchacho ya se iba a ir, lo llama para darle las 2LT (pensando que el chico entendería que todo eso hacía parte del dinero para pagar la cuenta). Pues no. El chico asumió que era su propina. ¿Y quién le hace reclamo? ¡Jajaja! Lo cierto es que fue muy gracioso y por lo menos no mucho dinero. Tal vez ahí sí hubiésemos protestado 😀
Nuestra primera Mezquita
La Mezquita Azul IstanbulAntes de las 8:30am ya estábamos listos para empezar nuestro recorrido en los dos lugares que queríamos conocer de Istanbul: la Mezquita del Sultán Ahmed comúnmente conocida como Mezquita Azul y AyaSofya (Santa Sofía). Empezamos con la Mezquita, al ser la hora de apertura, llegan varios buses con turistas de todas partes. Es mucha la gente que hay. Afuera hay vendedores ofreciéndote “velos” (Hiyab) para cubrir los hombros y la cabeza, en el caso de las mujeres y piernas y rodillas en el caso de los hombres. Deben hacerlo para poder ingresar, ya que no se puede llevar faldas o pantalones cortos. Esto último aplica también para los hombres. Así mismo, hay personas vendiendo “bolsas de tela” para guardar los zapatos. Pues debes ingresar descalzo o en medias.
[pullquote] La entrada a la Mezquita es gratuita y dependiendo la hora en que vayas puede o no haber fila para ingresar[/pullquote]
Sin embargo, ten en cuenta que a la entrada de la Mezquita hay bolsas plásticas (como las de los supermercados en la sección de frutas y verduras) y una persona que facilita mantas en calidad de préstamo durante la visita. Esto facilita mucho las cosas en caso de que tu forma de vestir no sea la apropiada para visitar este tipo de lugares.
Es un lugar muy bonito, tranquilo y muy especial. Es grande y tiene aquello que, tal vez, hayas visto en televisión: un lugar destinado para las abluciones, un “cuarto especial” para que las mujeres recen, una alfombra limpia y pulcra para que los creyentes se puedan arrodillar y rezar, unos jardines hermosos con unos árboles que son un espectáculo, y desde luego, creyentes por los alrededores y muchísimos turistas.

Las cúpulas de la Mezquita AzulAllí estuvimos un buen rato. Como era de esperar. Había un grupo de españoles, así que nos hicimos muy cerca de ellos para escuchar algo de la historia (se puede decir que «gobernamos» información a falta de Internet). Esperamos un buen rato, hasta que el sitio estuvo más desocupado. Al llegar era casi imposible caminar por la cantidad de gente que había, pero tras un rato, era un lugar mucho más solitario y agradable. Tomamos fotos y disfrutamos. Porque aunque no somos musulmanes, estos sitios son mágicos, llenos de energía y que vale la pena contemplar y sobre todo aprovechar para meditar un poco.

Para no cansarlos con el relato, mañana les sigo contando nuestra aventura por Istanbul. Gracias por leerme 🙂

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