Este es un pensamiento personal sobre la frase de la imagen. No va dirigido a alguien en especial, pero si te toca lo que pienso sobre el tema, medítalo, solamente tu sabrás el motivo de ello.

Cosas perdidas

Una piedra después de ser lanzada

A veces nos lamentamos por esa piedra lanzada o esa oportunidad perdida, cuando resulta que eso era lo que debía pasar. De ello teníamos que aprender.
Si no hubiésemos tirado esa piedra o perdido esa oportunidad, tal vez no estaríamos dónde estamos ahora. Tal vez estaríamos mejor o peor, eso nunca lo sabremos (o tal vez sí).
[piopialo vcboxed=»1″]Lo cierto es que sea el camino que hayas elegido lo importante es no lamentarte por las decisiones que hayas tomado.[/piopialo]
Afróntalas, asúmelas y vive con ellas. Aprende de ellas y sobre todo crece con ellas, porque esa será la única manera que tendremos de disfrutar la vida, de vivirla plenamente y de aprender.

Una palabra después de decirla

Sobre las otras dos frases, aunque a veces dices cosas que hieren a otros y quieres retirado, pero ya no puedes. Para ello existen las disculpas sinceras.
A pesar de que la palabra hiere a veces más profundo que un puñal, una disculpa del corazón también puede sanar.

El tiempo una vez pasado

En cuanto al tiempo, vuelvo al primer punto. Lamentarse por haberse perdido cosas, por haber dejado pasar el tiempo: mientras dormías, comías, trabajabas no es sano para nadie.
Si hoy descubres que has perdido mucho tiempo, hoy debes hacer algo para remediarlo. Sin lamentarte por todo lo que perdiste (eso sería volver a perder el tiempo).
No te lamentes por el pasado, disfruta el presente y vívelo intensamente. El pasado ya se fue, el futuro no está escrito, el presente es lo que vale… y como dicen por ahí “Haz que cada segundo cuente”
Me encantan los mensajes que me hacen reflexionar sobre la vida, sobre los sucesos, sobre un pensamiento.
No es malo dar nuestro punto de vista sobre algo, o no tendría porque estar mal. Sin embargo, no todo cae bien a todos, pero no por ello hay que dejar de opinar y de pensar.
Al fin y al cabo, ¿Desde cuándo debemos de dejar de opinar porque a otros puede ofender? Qué viva la diferencia de opinión, la divergencia y sobre todo el querer vivir la vida de una manera que no sea cuadriculada.

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