Tras casi un mes de haber regresado a España, son muchas las emociones encontradas que tengo. Por una parte estoy muy contenta de estar de nuevo en un lugar que «conozco», de poder hablar de nuevo mi idioma, de comer la comida que tanto me gusta, de sentir el frío de la primavera, ver la lluvia, ver amigos que hace meses no veía… En definitiva, es delicioso estar en casa. Sin embargo, por otra parte siento nostalgia, por haber regresado, porque deje atrás gente maravillosa, porque me hubiese gustado estar más tiempo, porque hubiese querido ver más cosas, porque estar de viaje siempre es una aventura y cuando la pasas bueno, volver a la «realidad» es más complicado.
Y sí, es verdad, para nosotros no es lo mismo que para muchos viajeros que se van realmente de vacaciones y dejan atrás trabajo, obligaciones y se van a disfrutar 200% de un nuevo país y de nuevas experiencias. Para nosotros no fue así. Gracias a que Traviajamos, estuvimos en nuevos lugares, disfrutamos de experiencias, pero el trabajo fue con nosotros. Así que estar de nuevo en casa es hacer lo mismo que hicimos por allá, salvo que estamos en territorio «conocido».

¿Hay diferencia entre aquí y allá?

Hasta el momento no he notado la diferencia, salvo que aquí todo es más caro, aquí entiendo lo que discuten los de la mesa del lado, aquí puedo yo defenderme completamente sola y no necesito de Jaime para comunicarme (algo positivo tenía que tener), aquí estoy a gusto, estoy contenta, pero me falta algo…
Para irme organizando, te diré lo que extraño y por más raro que parezca, por más ridículo que te suene espero puedas entenderme. Extraño no entender a nadie, extraño estar en un sitio y ver personas hablar y no saber qué dicen. ¿Saben por qué lo extraño? Porque era genial, porque te permitía estar en tu propio mundo, especular, aventurarte y sobre todo te permitía intentar sobrevivir de alguna manera, para ayudar, para preguntar, para hacer lo que sea que quisieras hacer. Además, porque no hay nada más pesado que estar en un lugar y escuchar a gente hablar a gritos de política y pendejadas que a ti no te importan, pero igual te lo tienes que aguantar, porque es lo que hay, es de lo que hablan y tu, lamentablemente lo entiendes todo y la única opción que tienes es salir o aguantarte.
Por eso te digo que soy rara, porque para muchos puede ser genial entenderse con los demás y hasta participar de la discusión, pero para mí, lo maravilloso es no entender, es no saber de qué hablan, qué va a pasar. No tener claro si mañana la chica del restaurante estará contenta y parlanchina o por el contrario estará ensimismada y triste, pero con una sonrisa es su mirada y tratando de darme consejos que no le entiendo. Porque a mi no me interesa la política de los demás, ni que me digan por quien votar o que es mejor una nación sin Rey y demás… Lo siento, no me interesa. Eso no quiere decir que no me importe. 
Pues sí, estar en casa es genial, pero te diré que extraño Asia, para mí ha sido un descubrimiento maravilloso, pero no por el budismo, ni por el hinduismo, ni por los musulmanes, tampoco por la comida, ni por los lugares para conocer. La extraño porque me sentí en casa, me sentí segura, me sentí a gusto, me sentí muy bien allí. Me sentí comprendida, aceptada y sobre todo me sentí igual que ellos.
Yo en Europa me siento muy bien, es un continente que me encanta y me enamora cada que conozco o exploro un nuevo lugar. Sin embargo, en Asia me sentí como me siento aquí y un poquito más: segura, tranquila y adicionalmente me sentí viva y demasiado bien. Obviamente hubo lugares de lugares, situaciones de situaciones, pero en general fue una experiencia completamente positiva, que me enseño a tener paciencia, a comprender, a tolerar, pero sobre todo descubrí que puedo hacerlo, que puedo enfrentar desafíos, que puedo ser y hacer lo que yo quiero.

Como estamos de confesiones…

Si te digo la verdad, esto no es que lo haya descubierto exclusivamente en Asia, desde que salí de mi país en el 2009 lo vengo descubriendo, salvo que en Asia, al no comprender nada, al estar realmente sola pude palparlo y realmente sentir todo lo que he aprendido estos años lejos de casa, de mi familia, de mis amigos, de lo que me es conocido y natural… Todo esto ha sido para crecer, ha sido para aprender, pero sobre todo ha sido para más adelante poder enseñar. Porque todo lo que aprendas para ti, en algún momento será un bien para otro.
Así que no veo la hora, no veo el momento en que pueda trasmitir a los demás este amor, esta paz, esta alegría por nada, esta conexión y re-conexión conmigo y con los demás (personas, lugares, situaciones, cosas, animales, pasado, presente, futuro…) que aunque no me hacen perfecta e inmune a sentimientos negativos, me hace perfecta en mi imperfección y sumamente feliz con mi vida y mi situación actual.
Así pues, a seguir sacándole jugo a la vida, a seguir exprimiéndola, pero sobre todo a seguir aprendiendo y enriqueciendo mi espíritu con nuestras experiencias y con viejos recuerdos del pasado presente. Porque aunque hoy en particular extraño Asia, lo cierto es que estoy feliz y contenta de estar de nuevo aquí. De saber que se vienen cosas maravillosas y de que siempre estoy en casa. Porque como te dije una vez: «[piopialo]mi casa está dónde está mi corazón [/piopialo]».
Elegir con el corazón
[su_box title=»Participa >.<» box_color=»#f6acac» radius=»5″]¿Y tú dónde tienes tu casa?[/su_box]

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