Bien dicen que el movimiento genera movimiento… En mi caso bastó con poner planes de mudarme y visitar a la familia en marcha para ver que mi vida entera está dando un vuelco, y eso que acabamos de comenzar. ¡Qué emoción!

Este cambio radical tras más de un año y medio viviendo solos y sin salir nada más que a comprar nos ha devuelto la vida.

Con-Lina-en-Ferry

Continuando la saga de nuestra mudanza, te cuento que pasamos por la odisea de hacernos un test PCR para viajar… Y descubrimos ya en el propio avión que no nos lo iban a pedir al llegar a Colombia. ¡Vaya mierda!

Por un momento pensé que vaya gasto más estúpido hicimos, y que si lo hubiera sabido antes nos lo habríamos ahorrado.

Pero al final nos ha venido bien para darnos una escapada en ferry, pasear con un touroperador por Guatapé, ir al cine y muchas cosas más.

Esta última semana la pasamos mejor que bien con una de mis mejores amigas de toda la vida, a la que llevo sin ver desde el 2018.

Estamos en Medellín, Colombia, y ya nos ha sacado por media Antioquia. ¡A esta señorita le sobra energía incluso cuando se cansa!

Yo no soy muy de planear a medio o largo plazo, pero con ella toca planificarse bien de antemano porque es una mujer ocupada. Y por eso tenemos un parche armado para el mes de agosto ya desde mediados de junio. Porque es eso, o no la veo hasta el 2022.

Con este paseo en ferry que te decía, aunque más bien nos subimos a un transbordador mediano para dar paseos por la represa de Guatapé, no pude evitar un flashback.

Fue como volver al 2019 con nuestra visita a Tailandia. Y es que allá, para llegar a cualquiera de las islas que no tienen aeropuerto, te mueves a punta de ferry.

Estando en España nunca he hecho uso de ellos, ni con mi ex ni con mi actual pareja; pero lo tenemos anotado como una experiencia pendiente.

Lo más habitual es usar el ferry para llegar a las islas (Baleares y Canarias sobre todo, aunque también a Córcega y Cerdeña).

También es frecuente viajar en ferry si quieres llevarte contigo tu coche desde donde resides hasta tu destino. Quizás por eso no pensé en usarlo como medio de transporte, ya que no tengo coche propio ni lo quiero, y trato de llegar tan deprisa como pueda a mi destino para poder disfrutar más de la estancia.

Lo bueno del Mar Mediterráneo es que también puedes llegar navegando al norte de África y a otros destinos europeos, como Malta, Grecia e Italia y sus respectivas islas.

Además puedes usar este medio de transporte en el norte de Europa y visitar por mar no sólo el Reino Unido e Irlanda, sino también Suecia, Dinamarca, Noruega, Finlandia, Estonia, Letonia y Lituania.

Muchos de estos son países que he visitado por tren o en avión en el pasado, y saber que también puedo llegar por mar me hace bastante feliz. Al fin y al cabo, ¡esto significa que no tengo que irme a los países asiáticos para montar en un transbordador!

Aquí en Colombia no se usa mucho el ferry. Solamente para zonas apartadas, como sucede en Barranquilla. Se favorece más el avión para llegar a sitios como la isla de San Andrés.

Lo que sí puedes encontrar son lugares donde te alquilan motos de agua, lanchas o similares para pasear un rato… Y ahí fue a donde nos llevó mi amiga estos días.

Me gustó mucho ese paseo, porque fue como vivir lo que veo en los videoclips de la música country a la que me he aficionado recientemente (esa gente vive haciendo fiestas en barcos o en el embarcadero).

En fin, puedo contarte que nuestra vuelta a la vida viajera tras el confinamiento apenas empieza, y estamos disfrutando mucho de viajes, amistades nuevas y viejas, además de gozar reencontrándonos con la familia.

Ya te estaré contando más en la Newsletter y en otros artículos. Así que pendiente 🙂

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