Hoy debería hablarte de #TerapiasAlternativas y aunque el tema que he elegido no debería estar en esta «sección» lo cierto es que bien podría tenerse en cuenta como un buen hábito de salud, por ello en vez de hablar de alguna terapia, te hablaré de lo que he aprendido en mis años de vida con respecto a la alimentación, a la importancia de comer sano y de disfrutar de lo que comes cada día.

Comer Sano

Contexto y confesiones

Lo primero decirte que no soy la mejor cocinera del mundo, ni mucho menos la más sabia o hábil en el tema.
De hecho, la cocina y yo no es que seamos buenos amigos, pero llevo 10 años viviendo sola y algo he ido aprendiendo. Tal vez no tanto como debería ser, pero es un proceso que va poco a poco. Al menos para mí lo es así.
Por eso, no esperes que te de recetas, ni te diga que debes o no comer para tener una vida más sana. Te contaré, como siempre, mi experiencia y lo que he aprendido y ya veremos que podemos sacar positivo de todo ello.

Primeros años de vida

Yo me críe a punta de pan, chocolate, agua de panela, arepa y en cuanto a comidas había sancocho, frijoles y lentejas, nunca faltó el arroz, las tajadas y la carne, esto era lo básico en toda comida.
Casi nunca probamos las ensaladas o las frutas. No era muy común en casa ver variedad de esto, tampoco el pescado era un visitante recurrente, más bien era esporádico. El pollo iba con alguna frecuencia, pero no tanto.
Siempre fuimos carnívoros de cerdo o vaca y para mí esa era la realidad, hasta los 19 años que me fui de casa y descubrí otras cosas.

Primeros cinco años viviendo en pareja

Cuando me fui a vivir con Jaime, ninguno de los dos era amante de la cocina, pero aprendimos a defendernos con pasta, emparedados y ensaladas.
De vez en cuando hacíamos alguna comida rara, pero lo normal era salir a comer fuera a restaurantes económicos y muy ricos. Luego nos fuimos a vivir a Sevilla de nuevo y allí contamos con nuestras madres y con mi tía quien nos cocinaba delicioso todos los días.
Así que allí volvimos a la comida en casa, sana, saludable y sobre todo deliciosa.

Cinco años viviendo fuera del país

Verduras: Comer sanoVivir en España nos ha mostrado un abanico de posibilidades. Muchas de ellas ya las habíamos descubierto en Bogotá, Cali y hasta en Sevilla, pero disfrutar de mariscos a buen precio y todas las semanas lo hemos conocido en Compostela.
También hemos aprendido a comprar las verduras de la época, así como las frutas. Hemos descubierto que nos gusta la comida que no es frita (algo que es muy típico en Colombia) y también hemos creado nuestra propia visión de lo que queremos para nuestro cuerpo.
Jaime lleva años encaminándose en el mundo vegetariano. Desde que estábamos en Bogotá empezó a dejar de comer carne. Ya no come ninguna carne roja y pollo, una o dos veces al año. La comida de mar si sigue siendo habitual, si quiera una vez por semana.
Por mi parte tampoco como carnes rojas, pero esto para mí mucho más reciente. Hace 5 años deje el cerdo y empecé a comer carne de ternera una vez por semana, hasta llegar a comer solamente una vez al mes. Ahora llevo 9 meses sin comer ninguna carne roja y no me ha hecho falta.
El pollo, lo como de vez en cuando una o dos veces al mes como mucho, pero durante nuestro viaje por Asia no lo comí ni una vez.
Mientras que la comida de mar sí me hace falta y me gusta comerla entre dos y tres veces por semana, a veces más. Las frutas, las verduras y las pepas se han convertido en comida diaria y en Asia también aprendimos a querer un poco más el picante, por lo cual ahora hacemos mucha comida con curry y con cierto picantico. No mucho, pero al menos ya lo soporto más.

Ser vegetariano no es la única manera de comer sano

Tomate: Comer sanoDejar de comer carnes no es la única manera para comer sano. Creo que el secreto se encuentra en cómo vas a comer la carne.
Por ejemplo yo en Colombia la comía demasiado hecha, casi quemada (se puede decir), pero luego empecé a comerla menos hecha, más jugosa, lo que para algunos es casi cruda pero según dicen es mucho más sana, pues cuando la cocinas tanto se pierden «propiedades».
Igual, sea que comas carne o no, sería interesante incluir en el compra verduras y muchas frutas.
Yo no era de comer verduras, pero he aprendido un montón con ellas y ahora me gustan mucho. Tanto así que cuando llevo días sin comer una ensalada o unas verduritas salteadas, las extraño y tengo que prepararlas en casa o ir a un restaurante a comer, porque me hacen falta. Siento que mi cuerpo me lo pide.

Hacer dieta o comer sano ¿Es lo mismo?

La verdad ni idea, yo para las dietas soy muy mala. Con mi madre a veces «jugamos» a hacer algo. Comer piña todo el día, tomar jugos naturales de no sé que frutas con no sé que matas en ayunas, cosas así, pero nada que nos mate de hambre o nos obligue a comer poco.
Yo creo en que [piopialo]comer sano es la mejor dieta[/piopialo]. Creo que si aprendes a comprender tu cuerpo y sus necesidades, pero sobre todo aprendes a aceptarte y ser realista con tu situación, aprenderás a disfrutar de la comida y te sentirás más sana mientras comes.
Con Jaime tenemos muchos rituales antes de comer, él mucho más que yo, pero ahí voy aprendiendo:
Bendecir la comida es el primer paso. Tanto antes de cocinarla, como antes de comerla
Disfrutar cada bocado y agradecer al universo la oportunidad de comer lo que tenemos en el plato
Comer SanoAdemás buscamos recetas que nos llame la atención sobre cocinar verduras en diferentes salsas y cada vez nos vamos volviendo más expertos en el tema.
Aún nos falta, pero mientras aprendemos disfrutamos 🙂
Comer sano va mucho más allá de un hábito, debería ser una misión en la vida.
Deberíamos aprender a darle a nuestro cuerpo cosas que nos sirvan, que nos hagan bien y sobre todo que nos de la energía que necesitamos para seguir adelante cada día.
[piopialo vcboxed=»1″]Cada persona es un mundo, cada cuerpo también lo es.[/piopialo]
Tú busca aquello que te haga bien y empieza con cosas pequeñas, pero sobre todo abre tu mente a nuevas comidas, a nuevas recetas y a nuevas experiencias gastronómicas, no te encierres en que la única comida rica es la que prepara tu madre, a que como se come en tu país no se come en ninguna parte…
En fin, quítate esos pensamientos de la cabeza y disfruta, porque: cuando abres tu mente y dejas a tu paladar disfrutar de cosas nuevas y «extrañas», ganarás mucho más que un buen sabor de boca.

Y tú ¿Qué opinas sobre este tema, te gusta comer sano? ¿Qué tipo de comida es tu favorita?

3 comentarios

  1. Pingback: Dietas extremas
  2. Pues hace poco, estoy incursionando en esto de comer verduras y frutas, la verdad, me gustan pero no veía la necesitad, ahora estoy tratando de mermarle a las harinas y a lo dulce y no lo veo tan complicado.

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