No quiero volver a lo de antes

No quiero volver a lo de antes

«No quiero volver a lo de antes«, es solo un recordatorio para mí misma. Resulta que durante mucho tiempo he tenido la intención de cambiar mis hábitos y construir una rutina que me llene de energía.

Mi día solía consistir en acostarme tarde, alrededor de la una o dos de la mañana, leyendo hasta las tantas. Me despertaba cerca de las nueve o nueve y media, casi siempre sin desayunar, y me ponía a trabajar directamente.

La primera comida del día era a la una de la tarde, y después de eso, hacia las tres o cuatro, me sentía tan cansada que necesitaba una siesta. Este ciclo se repetía día tras día.

Entre Colombia y el caos de la pandemia mantener una rutina más sana se hacía cada vez más complicado.

Entre el 2018 y el 2021, tenía más orden: hacía ejercicio, desayunaba o me preparaba un batido, y tenía mis pausas de descanso establecidas. Pero después, durante los años 2022, 2023 y 2024, ese ritmo se perdió.

Poco ejercicio, pocas madrugadas, y cada vez más deseos de recuperar una versión de mí que sentía mucha más energía.

Adaptándome a España y a una nueva rutina

Desde mitad del 2024 volví a vivir en España, y mi primer mes fue un caos de adaptación. Entre el hospital, las noches irregulares, y la llegada de familiares, fue complicado encontrar estabilidad.

Sin embargo, un cambio significativo llegó después de un festival, en el que tuve que madrugar durante varios días seguidos. Al regresar a casa, aunque cansada, descubrí que levantarme temprano y mantenerme en movimiento me hacía bien. Así comenzó una nueva rutina.

Cada mañana, me pongo mi ropa deportiva y salgo a caminar, descubriendo la ciudad y sus parques.

Al principio fue extraño, pero luego de varias mañanas seguidas, sentí una transformación y empecé a acostarme más temprano y levantarme con mucha más energía en la mañana.

Descubriendo una versión renovada de mí misma

Cuando escribí estos primeros párrafos llevaba cuatro meses levantándome temprano. Dos meses de verano que aproveché para caminar fuera antes de que empezará el calor y a finales de agosto, que empezó a amanecer más tarde, me apunté en el gimnasio, lo cual ha venido genial con los días más fríos que empezaron en el mes de septiembre.

Me encantó salir a caminar en las mañanas y explorar la ciudad en la tranquilidad, con el aire fresco y la soledad. Esto no solo me ha llevado a conocer nuevos lugares, sino también a incorporar nuevos hábitos: ahora desayuno, algo que no hacía en años, y comienzo el día con más vitalidad.

Ahora bien, el gimnasio no es mi lugar favorito, pero he encontrado en las clases dirigidas una buena química y una rutina que me está ayudando mucho a mantener el equilibrio que buscaba.

Por la mañana aproveche mucho para estudiar ya que estaba en los últimos semestres de universidad. Las tardes eran para el trabajo y las prácticas, y la verdad cada día me sentía más activa y con muchas ideas. Aunque el cuerpo a veces se siente muy cansado, es un cansancio hasta bueno.

Cuidarme a mí misma también ha tomado otra dimensión: estoy empezando a hacerme mascarillas para la piel y el cabello, algo que nunca había hecho antes.

Este autocuidado me hace sentir bien, me llena de alegría y confianza.

Un futuro que quiero mantener para no quiero volver a lo de antes

Sé que aún queda camino por recorrer, pero esta nueva rutina me tiene muy contenta. No quiero volver atrás a la versión de mí que estaba cansada, desordenada y sin energía. Quiero que esta etapa dure y me ayude a seguir siendo una persona activa, que se cuidada y que tiene ganas de seguir evolucionando.

Esta es la versión de mí que quiero conservar.

Dos años después

Encontré este texto guardado, a medio terminar, y casi lo dejo ahí otra vez. Pero me hizo gracia releerlo, porque han pasado dos años y la vida, como siempre, no salió exactamente como lo planeé.

¿Sigo madrugando y caminando cada mañana como en esa etapa dorada? No. Ese ritual se fue perdiendo, como suelen perderse las rutinas cuando la vida se complica de nuevo o cuando uno se acomoda mucho y el cambio ya no es tan malo.

Sin embargo, algo sí se quedó es que sigo yendo al gimnasio, no a las 7:30 am, pero si, todos los días y hago al menos una hora o hora y media de entrenamiento. También sigo desayunando, a media mañana y haciendo trabajo «pesado» en las mañanas, antes de entrenar.

Y aunque ya no madrugo como antes, debo decir que lo que aprendí en esos cuatro meses no fue una rutina perfecta e intocable, fue descubrir que sí puedo cuidarme, que sí puedo sentirme con energía cuando quiero. Y eso, aunque hoy se vea distinto, no se me olvidó.

Así que quizás la lección real no era «no quiero volver a lo de antes» en plan todo o nada, sino ir quedándome con lo que sí funciona, aunque el resto cambie.

¿Has vivido algún cambio en tu vida que después te haya hecho pensar en «no quiero volver a lo de antes«

Publicaciones Similares

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Por favor lee esto antes de enviar tu comentario. Los datos de carácter personal que me proporciones rellenando este formulario, serán tratados por Diana Garcés como responsable de este proyecto. La finalidad es gestionar los comentarios del blog. Legitimación: tu consentimiento.
Destinatarios:los datos que me facilitas estarán ubicados en los servidores de KnownHost LLC (proveedor de hosting de Diana Garcés) Con domicilio en Delaware, Estados Unidos. Más información en: https://www.knownhost.com/.
Derechos podrás ejercer tus derechos para rectificar, limitación y suprimir los datos escribiéndome a [email protected]. Puedes consultar la Política de Privacidad para mayor información.