Hace como un mes dejamos nuestra querida Compostela y nos trasladamos a vivir cerca al mar. Santiago de Compostela es una ciudad que nos encanta, sus parques son hermosos bien cuidados, la ciudad es increíble y después de cuatro años ya estábamos muy acostumbrados a todo. Sin embargo, tras pensarlo mucho decidimos intentar vivir cerca al mar y ver qué tal nos iba, si nos gustaba, nos sentíamos bien teniendo el mar tan cerca y sobre todo si este tipo de ciudades era un buen lugar para pensar asentarnos, porque ya sabes, una cosa es ir al mar de vacaciones, otra muy distinta vivir allí. Hay gente que es de ciudad o de campo, el mar no es para todo el mundo.

Vista de la autopista
Vista de la autopista

Es así que ahora estamos en Riveira, un municipio de Galicia, situado en la costa oeste de la provincia de La Coruña con aproximadamente 30.000 habitantes, tiene una playa, llamada Coroso con una longitud de 1700 metros y un paseo marítimo ideal para caminar, aunque soy más de pasear por la playa, que el agua helada me congele los pies, es genial. Esto fue lo que más nos enamoro de la ciudad tener el mar tan cerca, aunque también hay que tener en cuenta que la gente es muy amable, agradable y que se come muy bien. Hay mucho verde y la tranquilidad es otro punto a favor.
Entonces, a pesar de extrañar la “ciudad” lo cierto es que vivir cerca al mar es un tema completamente diferente, te da una perspectiva de la vida y la naturaleza que te ayuda mucho a canalizar energía y sobre todo a que seas más creativo. Estoy particularmente feliz de estar donde estoy en este momento y con estas fotos, les presento mi nuevo hogar. Esperando que te animes a venir a visitarnos 🙂

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