Europa tiene grandes lugares para visitar y disfrutar. Ahora que he vuelto a Colombia, pienso mucho en todo lo que disfruté viviendo en España. Me doy cuenta de que valoro mucho tener la oportunidad de caminar por lugares que no solamente son bellos, sino que también te dan la oportunidad de conocer más de la historia, la gente, la cultura y las diferencias que tenemos.

Todos los días estamos saliendo a caminar por el pueblo donde vivimos. Damos largas caminatas, nos perdemos por las calles y terminamos subiendo y bajando lomas que a veces nos dejan secos, pero igual es genial. 

Este pueblo tiene apenas 119 años de existencia. Y la verdad, extraño la antigüedad de ciudades como Roma, París y Londres, que tienen más de 2000 años. También de Compostela, con casi 500 años, y de muchísimos otros lugares de Europa e incluso de Asia en los que te sientes caminando en la historia misma.

Recorrer las calles de estas ciudades es como estar en un museo al aire libre. Y definitivamente he descubierto que me gustan las cosas antiguas, o al menos en los lugares que visito. 🙂

En alguna ocasión te he dicho que mi ciudad favorita de Europa es Roma, y podría decir por ende que mi país favorito es Italia. Tiene todo lo que me gusta de un lugar: buenas personas, lugares bellísimos para visitar, comida deliciosa y la oportunidad de sentir que estás pisando historia. Recorriendo caminos que recorrieron gladiadores, emperadores, y personas que por poquito gobiernan todo el mundo.

De momento, creo que es el país de Europa que más he tenido la dicha de visitar. He estado seis veces en Italia. La primera vez fue una visita de una semana a Roma en el 2009, y me enamoré. Nunca pensé que un lugar me fuera a gustar tanto. 

La segunda vez pasamos una noche y un día en Bari en 2010, de camino a Croacia y Montenegro. El sitio, aunque tranquilo y sin muchos monumentos, es bastante agradable. 

La tercera vez fue de nuevo en Roma, para disfrutar de un recorrido que en 2014 estaba realizando Matías de Stefano llamado Espiral Roma-Amor. Tuve la oportunidad de ir al evento, disfrutar de una misa papal el día domingo, y además  disfrutar un par de días más en esta ciudad que me encanta. 

La cuarta visita fueron dos semanas recorriendo Padua, Verona, Bologna, Pisa, Florencia, Genova, Venecia, Torino y Bérgamo en el año 2015. Una locura y una belleza de viaje, antes de encaminarnos a pasar un par de meses por Jordania, India e Israel. 

La quinta vez fue con mi madre en 2016. La llevamos con nosotros en un viaje de dos semanas que hicimos por Eslovenia, donde también estuvimos disfrutando un par de días en Liubliana y luego pasamos por tierra a Verona y Venecia. 

La sexta y última vez fueron quince días en 2018 recorriendo Nápoles, Castellammare, Pompeya, Herculano y Sant’Agnello.

Italia en general. Sin embargo Roma sigue siendo la ciudad que tira de mí. Tiene cosas bellísimas en sus calles para recorrer durante horas, monumentos maravillosos y lugares icónicos para disfrutar como esta visita organizada al Coliseo y muchas otras que realizan que te hacen vivir la magia de épocas pasadas donde todo era tan diferente y a la vez tan apasionante.

Anécdotas y consejos para disfrutar Roma y otros lugares de Italia

Te voy a contar un par de anécdotas que me han pasado visitando Roma, porque es una ciudad para caminar, para perderse por sus calles y disfrutarla de día y de noche. Es realmente bella. Tiene mucho para ofrecer y gozarás un montón de sus edificios, casas y callejuelas.

La primera vez que estuve, recuerdo que caminé mucho. De hecho hicimos un recorrido a pie desde la Piazza della Repubblica hasta el Vaticano. 

Esta caminata (sin paradas, ojo) es de al menos 1 hora. Pero nosotros hicimos un recorrido largo y pasamos por la Basilica Papale di Santa Maria Maggiore, el Coliseo, el Foro Romano, el Panteón, la Piazza Navona, el Castel Sant´Angelo y muchísimos otros lugares. ¡Recuerdo que visité tantas iglesias ese día que quedé sin ganas de ver más por un año entero!

Roma es un sitio para patonear muchísimo. Por ello mi recomendación es que la camines, aunque utilizar el metro está bien para ver cómo son y vivir la experiencia, o si tus zapatos y tus pies ya piden tregua. Pero si puedes recorrerla caminando, merece muchísimo la pena.

Y aquí te dejo un consejo: no desconfíes de las iglesias por sus fachadas sencillas y medio destrozadas, pues dentro están llenas de artes y bellísimas imágenes.

Otra cosa que hice en Roma fue aprovechar para disfrutar del Vaticano (que dicen que es un país diferente, pero está ahí, en Roma). Es bellísimo, tanto por fuera como por dentro, y recorrerlo es genial. Si puedes subir, merece mucho la pena las vistas.

La segunda vez que estuve en Roma disfruté haciendo el recorrido de Ángeles y Demonios, libro de Dan Brown del año 2000, que en 2009 se convirtió en una famosa película protagonizada por Tom Hanks. Pues bien, en esta ocasión y como buena friki, ¡hice el recorrido de la película! Y fue una gozada, porque también ves los lugares con otros ojos.

Me hace falta ver el Coliseo por dentro, pero no lo he hecho aún porque creo que sería más divertido ir con más personas. Por eso creo que una guía podría ser interesante para este tipo de lugares. Estando allí descubrí que hay muchas opciones para ver el Coliseo, incluso de noche, que es un encanto disfrutar. 

De hecho, una de mis fotos favoritas de Roma es del Coliseo de noche. Es un espectáculo que una imagen no puede capturar lo suficientemente bien.

Ahora bien, en cuanto al tema del alojamiento, existen muchas opciones. Yo la primera vez me quedé en un hotel cerca de la Piazza della Repubblica. Hotelear en Italia es un poco caro, si te soy honesta, y eso fue en 2009. 

La segunda vez optamos por un Airbnb, y fue muchísimo mejor, no solamente porque nos ubicamos en sitios menos turísticos (ya que estuvimos en dos), sino porque salió mejor de precio.

También existen otras opciones como CouchSurfing e incluso algunos hostales para mochileros mucho más económicos porque compartes habitación con otras personas o estás en camarotes. Tú sabrás si te compensa sacrificar privacidad y comodidad para ahorrar.  

Aquí lo importante es tener presente que no vas a estar en el lugar mucho tiempo, ya que Roma es una ciudad que te invita a estar fuera todo el tiempo. Y ya que estás en Italia, no olvides probar su gelato, que es una delicia. El de pistacho es mi favorito.

Si pasas por Nápoles es obligatorio comer una pizza en la Pizzeria Da Michele, que no solamente es famosa porque salió en la película de Julia Roberts Come, reza, ama, sino por su eficiencia. ¡Todos los días atienden a miles de personas! 

En el momento en que nosotros fuimos, solamente tenían dos opciones de pizza: Margarita y Marinara (con queso y sin queso, para qué más) y dos opciones de bebida: agua y cerveza. Algo muy raro en Italia, donde te venden pizzas de lo que quieras y cuando vas a un restaurante no sabes que elegir entre tantas opciones.

Pero lo fabuloso no es que solamente tenías dos opciones, es que la pizza es gigante, baratísima y deliciosa. ¡Merece mucho la cola que hay que hacer para entrar! Nosotros pasamos algo menos de una hora de espera, pero puede ser mucho más tiempo. Y si eres muy sociable, igual haces amigos mientras esperas. 

También te digo que pasar así sea una noche en Venecia merece muchísimo la pena, porque ir y verla de día, no es lo mismo que disfrutarla de noche. Y esa es una realidad.

¿Qué pasa? Que el alojamiento es caro allí, pero si te lo puedes permitir es una experiencia que disfrutarás un montón porque el lugar de noche se vacía de tantos turistas que hay en el día y cobra una magia que te hace encoger el corazón.

Y otra cosa, en Verona hay que tocarle la teta a Julieta. No sé si es una cosa de amor o qué, pero es divertido ver a todos los turistas allí echando mano. 🙂

Podría hacer varios escritos solamente para contarte todo lo que me gusta de Italia y de visitar sus rincones, pero mejor paro aquí. 

Cuéntame, ¿te llama la atención visitar Italia? ¿Qué es lo que más te causa curiosidad de este país?

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