Cuando observas tu entorno y te das cuanta que las situaciones o las personas son de una forma que no logras comprender, empiezas a crear juicios, piensas que tienes la respuesta a todo diciendo lo que está bien y lo que no. Porque eso es lo que te han dicho toda la vida. Es verdad que todos pasamos por cosas que pueden ser malas. Que nos hacen ubicarnos en un lado de la línea. Sin embargo, por qué no practicamos la no interferencia, la tolerancia y el amor. Sin importar si es «bueno o malo» para los demás: para tu familia (pareja, madre, padre, hijos, hermanos, primos, tío), amigos, compañeros de trabajo, conocidos, vecinos…
Palabras y AccionesSoy una partidaria de crear tu propio camino. De decidir por ti mismo que es bueno y que es malo según tus propios descubrimientos. Que vayas tras aquello que realmente deseas en tu vida social, cultural, educativa y afectiva. No que te guíes por los estándares estipulados por otros. Crea tus propios límites. No te pares a pensar si es bueno o malo para los demás, siempre y cuando sea lo mejor para ti.
No es nada sencillo, más aún cuando llevamos años escuchando lo que es bueno y lo que es malo para nuestra familia, amigos, Iglesia, Gobierno, sociedad y entorno laboral y profesional. Todos ellos además nos dicen que está bien y que no y a pesar de que en el fondo tengamos nuestras dudas y no nos sintamos a gusto con lo que dicen terminamos siguiendo esos caminos. Porque era lo que todos esperaban de nosotros. Sin embargo ¿dónde queda lo que yo quiero, lo que necesito, lo que de verdad me importa?
No se trata de llevar la contraria. Se trata de hablar con honestidad;,con el corazón, no con la lógica, la razón o el qué dirán. Se auténtico, vive a tu manera. Pero eso sí, deja de ignorar a ese ser tan maravilloso que eres.

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