Son muchos los cristianos que asisten a las iglesias a que les pongan la ceniza, mientras que el padre le dice: “Arrepiéntete y cree en el evangelio” o “Acuérdate de que polvo eres y en polvo te convertirás”.
Esto nos recuerda que nuestra vida en la tierra es pasajera y que la vida definitiva se encuentra en el cielo. Nos afirma que somos frágiles (polvo) y que nada podemos hacer verdaderamente grande si no es con la ayuda de Dios.
La ceniza se puede interpretar como el gesto de una  disposición interior de reconocimiento del pecado y de búsqueda de Dios a través del arrepentimiento de aquello que hemos hecho mal.
La ceniza recibida concientemente nos hace ver que un día vamos a morir y que nuestro cuerpo se va a convertir en polvo. Nos enseña que todo lo material que tengamos aquí en la tierra se acaba, mientras que todo el bien que hagamos nos lo vamos a llevar a la eternidad. Al final de nuestros días, sólo nos llevaremos aquello que hayamos hecho por Dios y por nuestros hermanos.»
Al acercarnos a los templos a que nos impongan la ceniza, expresamos con humildad y sinceridad de corazón, que deseamos convertirnos y creer de verdad en el Evangelio.
Miercoles de ceniza
Encontré en Internet muchos textos que hablan y explican la cuaresma y en particular el miércoles de ceniza.
Confieso no ser una católica activa, pero este día es especial para mí, y siempre trato de ir a la iglesia así sea un momento y darle gracias a Dios por todo lo que tengo (salud, familia, felicidad).
Es raro caminar por la calle y ver a tanta gente con la ceniza en su frente, marcados por una religión, una fe, que sé yo, son muchos los que aún creemos y tenemos fe en ese Dios o al menos en algún Dios 🙂

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