En estos días que muchas personas hablan de cambios, por el fin de año, el inicio de uno nuevo, por salir de la zona de confort y demás…
Otros se encuentran dejando el trabajo, dejando la pareja, cambiado de ciudad, país, cortándose el pelo, pintándoselo, haciéndose tatuajes, cambiando de look…
En fin: cambios, cambios y más cambios es lo que se lee, se ve y se escucha cada día. Mi pregunta es ¿Cómo afrontas tú esos cambios? ¿Alguna vez has pensado en ello o simplemente ignoras lo que tu cuerpo te dice y sigues adelante sin pararle bolas a esas cosas?

Afrontar Cambios
Pues bien, tras vivir cambiando desde mi adolescencia y afrontando cada uno de ellos con optimismo, alegría y con la mente abierta, puedo decirte que mi cuerpo afronta los cambios diferente a mi mente .
Así es, el cuerpo es sabio y nos habla constantemente, el problema es que no todos entendemos su lenguaje, así que lo ignoramos. Pero el día menos pensado él se cansa de que lo ignores y pide a gritos que le pongas atención. Es ahí cuando vienen las enfermedades graves (al menos esa es mi teoría. Ve tú a saber si tengo algo de razón o ando más loca que una cabra, pero me gusta ese pensamiento, así que ahí lo tienes).
Y por qué te hablo de esto ¿acaso estoy enferma? ¿acaso ignoro a mi cuerpo y solamente me dejo guiar por mi mente. Por esos deseos que todos tenemos de cambiar, de hacer cosas nuevas, de experimentar?
Pues bien, yo soy de las pocas (o tal vez muchas) que no conocen su cuerpo. Con decirles que cuando me duele la panza no sé si es un dolor asociado a los ovarios, un daño de estómago o simplemente fatiga.
Esa soy yo, la que no sabe dónde queda el apéndice, para qué sirven los riñones, ni que está arriba o abajo.
Si confundo 8 con 80 ¿qué puedes esperar que pase con respecto a mi cuerpo?
Eso mismo, que no tengo idea nunca de nada.
Sin embargo, llevo un tiempo haciendo ejercicios para conocerme mejor, trabajando en mi menstruación, aceptando mi cuerpo, reconociendo el motivo por el cual me dan ciertos dolores, en ciertos momentos de mi vida.
Gracias a esa observación a mi cuerpo, me he dado cuenta de qué pasa cuando hay cambios, de cómo mi cuerpo reacciona a ellos, y no siempre es igual, pero en general los cambios influyen en mi salud y por ende en mi cuerpo.
Tal vez nunca lo hayas pensado. Tal vez no lo notes, pero te invito a que reflexiones sobre ello, a que aprendas a escuchar a tu cuerpo y sobre todo no lo ignores. Él es muy sabio y cuando reacciona de alguna manera lo hace porque te está pidiendo algo.
Él no se enferma sin razón. Él no tiene cambios porque quiere, lo hace porque necesitas ponerle atención, porque de alguna manera tú has ignorado su llamado y no tiene otra que enfermarse.
Seguramente, en algún momento de tu vida has tenido lo que llamamos «un presentimiento«. Cuando conoces a alguien, cuando vas a hacer algo, cuando empiezas a pensar en dejar tu trabajo. Cuando vas a ir a un sitio, cuando te piden que hagas algo, entre muchos otros ejemplos.
Sientes ese retorcijón en las entrañas (que también podría ser emoción), esa punzada en el pecho que te dice «ojo con lo que vas a hacer» (esa normalmente es por miedo).
<Antes de seguir, decirte que si te conoces bien, vas a saber distinguir cuándo ese sentimiento es emoción, alegría, esperanza y cuándo es miedo, temor o terror de una situación> pero tú igual lo haces, ignoras el llamado de tu cuerpo y sigues adelante.
Luego pasa algo malo o no sencillamente malo, simplemente que te hace sentir incomoda, que no te gusta. Eso te pasa una vez, pero luego vuelve a pasarte y vuelves a tomar el camino equivocado y así hasta que te da una gripe tenaz. Hasta que tu cuerpo se pone mal, te fracturas una mano, te caes de la bicicleta, te tuerces un tobillo, tienes una caída pendeja y quedas toda descuadernada, en fin…
El cuerpo se cansó de que lo ignores y te hace un llamado más «salvaje» para que pares el carro, para que lo mires y no lo ignores más.
Pueden pasar dos cosas, que te des cuenta de lo que pasa y tomes cartas en el asunto: cambiando de trabajo, bajándole al estrés, dejando a tu pareja, estudiando con compromiso, etc.
O puede que lo cures a punta de pastillas, terapia y sigas como si nada. Si optas por esto último, no te preocupes en unos meses o años volverás a caer enferma y tal vez cuando eso pase sí le pararás bolas al asunto. O puede que no…
Dime una cosa: has leído que Pepita, descubrió su pasión por los viajes, las terapias alternativas, el bordado, la danza, etc… después de una recaída, después de una enfermedad, después de que perdió a alguien.
¿No lo has hecho? pues bien, lo harás, porque muchas personas han encontrado su camino tras muchos golpes recibidos en la vida: malas relaciones, malos amigos, malos trabajos, malas situaciones, mala decisión de carrera…
En definitiva, malos caminos que se toman, cuando no se hace caso a ese grito del cuerpo en el momento de la decisión.
¿Me crees? ¿No me crees? si te digo la verdad no me importa, porque sé que es verdad, porque lo he vivido en carne propia y he visto a otros que lo han vivido.
Tal vez otros te lo dirán con palabras más bonitas, alentadoras y sobre todo con esperanza en el fondo, pero al final es tan sencillo como: Ponle cuidado a tu cuerpo, aprende a escucharlo, no lo ignores» y ve en busca de esa felicidad, de aquello que te llene el alma.
Sal de la zona de confort, quédate en ella, crea una nueva zona paralela, en fin, haz lo que tengas que hacer, como tengas que hacerlo para ser feliz, pero no te dejes convencer por otros. No permitas que decidan por ti.
[piopialo vcboxed=»1″]Conócete, ámate y toma tú las decisiones de tu vida.[/piopialo]
Tal vez se me ha ido un poco la olla (eso ya lo sabes) y he mezclado cosas, eso no lo dudes, pero bueno, esa es la idea.
¿Cuál? la verdad no sé, pero aceptándote y conociéndote un poquito más das un paso grandísimo hacia el cambio. Un cambio que te hará feliz y te enseñará un montón.
Ahora cuéntame ¿Qué crees sobre el tema de los cambios? ¿Cómo los afrontas? ¿Crees que los cambios afectan tu cuerpo?¿Alguna vez te has enfermado y luego hecho una locura que fue para mejor en tu vida?
A que no eres capaz de decirme que estoy algo loca 🙂
PD. La fotografía la tomé en el 2013 en un pequeño y bello pueblo de Galicia, España (que ahora no recuerdo su nombre)

4 comentarios

  1. Uff!! Yo no pienso que estés loca, ¡supongo que porqué ya somos dos!, tengo la misma teoría que tú, y este cambio tan grande que voy a dar a mi vida se debe principalmente porque mi cuerpo ya me dió dos golpes de atención en dos meses, primero me atropellaron yendo en bici y al mes y pico me caí por una escaleras, fracturándome el hombro, del cual aún me estoy recuperando.
    Yo escucho mucho a mi cuerpo, y si sé diferenciar cuando la cabeza me duele por estrés, por cansancio o por gripe, asímismo también diferencio claramente mi dolor menstrual, de un estomacal y de nervios en la boca del estómago…esto me ha tomado como tres años de mi vida, pero creo que al final estoy empezando a entrar en comunión con él!!yujuuu!!!
    Me ha gustado muchisímo tu reflexión, yo casi nunca lo comento porqué la gente me mira raro…más si cabe!jajajajaja
    Chu!!

    1. jajaja pues mira que para raras ya tienes compañía jajaja
      Muy poca gente entiende cuando dices algo de esto. A no ser que ya haya vivido una experiencia y diga «uhhhi sí mira que tienes razón». De resto, te miran como: «qué chalada que anda esta» A mi en Colombia me dicen: «esos españoles ¿qué te están enseñando? andas muy rara, con unas historias que ni se entienden» jajaja
      Pero yo estoy convencida de que es verdad y no somos las únicas, no creas. Hay mucha gente loca en este mundo 😀

  2. Pues la verdad es que me pasa algo similar, cuando algo no va bien o voy a ir a alguna parte que no me gusta mucho, me enfermo, así sea de gripa, pero algo me pasa, por lo tanto me doy cuenta que no hay que hacer las cosas contra la corriente, solo cuando convenga.

    1. Entonces asumes que ponerte mal significa que no conviene ¿No será que si conviene pero tu cuerpo lo rechaza porque en el fondo no lo has asumido bien, por qué aún falta algo?… No sé yo que digo, tal vez preocupaciones, tal vez no has averiguado bien antes del viaje, tal vez si estuvieras más convencida y segura de ello, no te sentirías mal… Bueno son ideas 🙂

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