Cómo la distancia fortaleció mi relación con mi familia después de 17 años
La relación con mi familia siempre la consideré buena. Hablábamos mucho, compartíamos, nos llevábamos bien todos. Sin embargo, cuando me fui a vivir a España, allá por el 2009, las cosas cambiaron considerablemente.
Y no como yo esperaba.
Me fui de casa a los 19 años, pero siempre viví «cerca», en el mismo país. Primero a dos horas y media cuando estaba en Cali, luego a ocho horas cuando me fui a vivir a Bogotá.
Al principio cuando estaba en Cali, trataba de ir cada 8 días, pero luego solo iba a casa cada 15 días, era muy joven y extrañaba mucho mi casa. Sin embargo, al alejarme más, esas visitas se redujeron a tres veces al año, como máximo. La verdad es que al vivir en Bogotá, las visitas se redujeron mucho y era muy duro para mí, estar tan alejada.
Cuando estaba en Colombia nunca nos mandábamos un email, en ese entonces, no había Facebook o WhatsApp y solo hablábamos por teléfono unas dos veces al mes, como mucho. Como mis hermanos apenas estaban creciendo, la relación con mi familia y con ellos en particular era «normal» para la distancia y la época, poco teníamos en común.
Cuando finalmente me fui a vivir fuera del país, ya tenía 28 años y mi hermano menor 20. Las cosas eran distintas entonces, pues en ese momento ya compartíamos más tiempo juntos, hablábamos más cuando iba a casa y teníamos más cosas en común.
Al irme, la verdad pensé que eso iba a cambiar e iba a ser lo más duro de estar lejos del país. Porque todos sabemos que la distancia sí cambia las relaciones, eso es innegable. Pero en nuestro caso, contra todo pronóstico, nos ha fortalecido mucho.
Así es mi relación con mi familia
Ahora, hablo más con mi familia que cuando vivía en Colombia, puedo decirte que no pasa un día sin que sepa algo de ellos. Esté donde esté, no importa: siempre nos comunicamos. Y si paso dos días sin dar señales de vida, encuentro mensajes esperándome (antes en el correo, ahora en WhatsApp).
Algo que hace unos años habría sido impensable.
Creo que lo que más he aprendido estando fuera de mi país es a comunicarme mejor con las personas que amo.
A estar ahí aunque no esté presente físicamente. Y no hablo de enviar dinero (no le envío dinero a mi familia), hablo de compartir a pesar de la distancia. Lo primero es muy fácil, lo otro no es sencillo, porque muchas personas necesitan el contacto físico para sentir que hay conexión y compromiso. En nuestro caso, hemos aprendido que hay muchas maneras de conectar, pero sobre todo, que la comunicación se puede afianzar mucho cuando hay voluntad para hacerlo.
No digo que el contacto físico no haga falta. Claro que hace falta. Pero hoy en día se pueden crear relaciones fuertes de muchas maneras, el asunto es que tienes que dar mucho de ti para que eso sea posible.
Estando fuera, aprendí a estar más presente
Estando fuera de mi país y lejos de mi familia y amigos, he aprendido que ahora estoy más presente en casa que cuando vivía ahí físicamente. Porque cuando estamos «allí», damos las cosas por sentadas. Cuando estamos fuera, valoramos más los momentos sencillos de la vida de las personas que amamos.
Pensamos que solo debemos estar presentes en los grandes sucesos, algo que, claro, nos perdemos estando lejos. Pero cuando la vida misma ya es un gran momento para compartir, creo que lo importante es simplemente estar, y dejarse sentir cuando más nos necesitan.
Sé que la relación con mi familia no es el mejor ejemplo, pues conozco familias que viven muy separadas, se hablan poco e incluso no tienen relación después de años de estar separados.
Yo llevo fuera de casa desde 1999 y fuera del país desde el 2009, y puedo decirte que la relación con mi familia se fortalece cada día que estoy fuera. Quizás me pierdo momentos importantes como cumpleaños, celebraciones, muertes y nacimientos, pero una cosa es clara, si uno quiere puede y hoy en día no hay excusa para no estar en contacto con las personas que amas.
Yo la verdad me esfuerzo mucho por estar presente en los momentos importantes de mi familia, quizás no siempre lo puedo conseguir, pero la relación con mi familia es sólida y sé que ellos saben que pueden contar conmigo y yo con ellos. A pesar de la distancia, siempre estaremos juntos.
¿A ti también te ha pasado esto de irte lejos y descubrir que la relación con tu familia mejoró en vez de deteriorarse? Cuéntame cómo ha sido tu experiencia.

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