En julio de 2009 estuvimos en la segunda ciudad más importante de Portugal: Porto. Tiene, según el Censo del 2008, aproximadamente 221.800 habitantes y cuenta con un amplio patrimonio histórico.
Su centro histórico ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Entre sus atractivos turístico-culturales están: la Torre de los Clérigos, realizada por Nicolau Nasoni, la Casa de la Música y la Fundación Serralves dedicada al arte contemporáneo, es el museo más visitado de Portugal.

Estacion de tren Santiago de Compostela

Porto, parada obligada en Vigo

El viaje lo hicimos Jaime, Iván (un primo de Jaime que vive en Barcelona) y yo desde Santiago de Compostela en tren. Como no hay ruta directa, tuvimos que hacer parada obligada en Vigo que está a una hora y media de Compostela.
De esta ciudad salen dos trenes a Porto al día uno a las 7:40 am y otro a las 7:44 pm, como llegamos a eso de la 1 de la tarde, nos tocó pasar todo el día en Vigo.
Como era un viernes precioso disfrutamos del sol en una bonita y muy conocida playa llamada Samil, situada en la parroquia de Navia, muy cercana a la ciudad (10 minutos en taxi y 20 en bus).
Se dice que mide unos 1.115 metros de longitud por 15 metros de ancho, lo que la convierte en la mayor playa de Vigo y la verdad que es hermosa. Su arena blanca y su mar azul intenso es increíble, me sentí en San Andrés. Claro, quitando los vendedores ambulantes y con la particularidad de que el agua estaba helada.
Sí con un sol intenso y un calor increíble, pero el agua congelada….
Disfrutando de la Playa Samil, Vigo
Estuvimos disfrutando del sol, Jaime e Iván se la pasaron jugando en la orilla del mar y para rematar nos tocó unas prácticas de exhibición aérea.
Así que los niños estaban felices viendo una exhibición de aviones viejos y luego viendo maniobras en el aire.
Debo reconocer que estuvo bastante chévere el momento. Cominos en un restaurante frente a la playa, queríamos algo típico, pero estamos en Galicia, así que la comida de mar es lo típico por aquí. Yo pedí calamares, pues he descubierto que me encantan, al igual que el pulpo, el cual lo tuvo que probar Iván por venir de fuera.
Pulpo version Vigo
Así pasamos las 6 horas que tuvimos que estar en Vigo esperando el tren.
La verdad que fue bastante entretenido y el tiempo pasó rápidamente. Disfruté enormemente del sol, el aire, el paisaje. La playa es increíble y por llegar tan temprano nos tocó ver cómo las personas se iban acomodando cuando llegaban.
Caminamos mucho y vimos todas las bondades que tiene un lugar de estos en la ciudad, pues hay diferentes juegos para niños, mercadillos, piscinas para grandes y pequeños, lugares para jugar baloncesto o patinar, cafeterías, zona verde, en fin es una playa bastante equipada y como está anocheciendo tan tarde, la gente que sale de trabajar puede aún disfrutar con sus hijos un rato en este lugar. Esa es una gran bondad que tienen los días largos.
La foto del recuerdo en Vigo

De camino a Porto

A las 7:30 estábamos en el terminal, listos para abordar el tren que nos llevaría por fin a Porto.
Este tren salió a las 7:44 en punto hora de España y llegó a nuestro destino a las 9:55 pm hora de Portugal.
En el viaje conocimos una chica muy simpática de Viana do Castelo con quién nos fuimos hablando hasta que ella llegó a su destino.
Tuvimos un pequeño problema en la frontera entre Portugal y España (Estación Tuy) pues como Iván nos estaba visitando el fin de semana, Jaime quiso invitarlo a Portugal, obviamente no le avisó, por lo cual no trajo consigo su pasaporte y en la frontera lo pidieron.
A pesar de ser estado Schengen casi nos bajan del tren, sin embargo nos tocó un oficial buena gente, tomó nuestros datos, número de NIE, teléfonos de la casa, dirección y con eso nos dejó continuar.
Cabe anotar que gracias a esto el viaje se retraso un poco 😉
Exposición aérea en Vigo
Portugal tiene una hora de diferencia con España, así que a las 8:19 pm hora de España estábamos en la estación de Tuy cuando el oficial pasa pidiendo papeles.
Al momento en que el tren arranca ya eran las 7:29 pm hora de Portugal, eso es bien chistoso, así las cosas el trayecto desde Vigo hasta Porto que pareciera son dos horas, resultan ser tres con el cambio de horario.
Lo malo del viaje en tren es que para en todas partes, es lo que nosotros llamamos «un lechero», pero si vas de paseo y estas conociendo la verdad es que el viaje no es pesado y lo disfrutas, pues el paisaje es sumamente bonito y como es de día alcanzas a ver bastante.
Hablando con un piloto sobre la exposición aerea
Como teníamos bien las indicaciones del hotel donde nos íbamos a quedar, llegamos a la estación Porto Champanhà. Una estación muy bonita construida el 21 de Mayo de 1875 una de las más importantes de Porto.
Mientras buscábamos el hotel hicimos preguntas a la gente de la calle, que a pesar de la hora muy amablemente nos ubicaban. Así llegamos sanos y salvos sin tener que tomar un taxi, pues la estación estaba relativamente cerca del hotel.
De esta manera termina nuestro primer día de viaje. En la próxima nota les contaré lo que fue conocer Porto a pie y los lugares tan bonitos que visitamos, lo que más nos gustó de esta ciudad y lo que no tanto.
En Porto preguntándole a las personas con las que nos cruzamos en el camino

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