Sol de medianoche: qué es y por qué amo los días largos de Europa
El sol de medianoche es uno de esos fenómenos que siempre me han fascinado. Técnicamente, no es lo que vivo en España, pero los días largos de verano en Europa me hacen sentir algo parecido: son las ocho y media de la tarde, todavía hay luz natural, la gente sigue en la calle y el día parece no querer acabarse.
Para alguien que creció en Colombia, donde el sol sale y se esconde casi siempre a la misma hora, esta diferencia se siente enorme. Y quizás por eso amo tanto esta parte del verano europeo.
Porque sí, en Colombia, al estar tan cerca del ecuador, no vivimos cambios tan marcados entre el invierno y el verano. Allá los días empiezan sobre las cinco, cinco y media de la mañana y se acaban a las seis de la tarde, casi sin variación entre estaciones.
En cambio, aquí en Europa, pasamos de días que oscurecen a las seis de la tarde y amanecen a las nueve de la mañana, a días donde amanece a las cinco y media y oscurece a las diez de la noche (dependiendo de dónde estés).
Cuando vivía en Galicia, en los días más largos del año, oscurecía a las once, once y media de la noche. Eso es realmente algo impresionante de ver. Aunque sí, en verano puede que me queje un poco de tanto calor, los días largos hace que me duela menos 🙂
Cómo cambian los días largos de verano la vida en Europa
El que sea tarde y aún haya sol, te permite hacer muchísimas más cosas: salir a caminar más, quedarte más tiempo fuera de casa.
Con la oscuridad y el frío, uno tiende a resguardarse más rápido, a hacer planes de casa, ver películas, quedarte adentro. En cambio, con los días largos y el verano, te dan ganas de salir, de tomarte una copa con amigos, de hacer vida en la calle.
Y lo interesante es ver que llega cierta hora y, como todavía hay luz, sigues haciendo vida fuera. Eso a mí me encanta.
Mientras no lo vives, no lo extrañas. Estás acostumbrada a que a las seis o siete de la tarde ya sea de noche, a que el día se acabe ahí, y no pasa nada, sigues tu vida con normalidad.
Pero una vez que vives el cambio, los días largos, las noches largas, los días oscuros, todo se ve desde una perspectiva distinta. Te enseña mucho de ti misma, de la gente y del lugar donde vives.
Dónde ocurre el sol de medianoche y qué es la noche polar
Lo que más me fascina, y que me encantaría vivir algún día, son esos lugares donde es de día las 24 horas durante semanas o meses seguidos y su contraparte, donde es de noche casi todo el tiempo.
Ese fenómeno se llama sol de medianoche, y ocurre en las zonas cercanas al Círculo Polar Ártico durante el verano, por la inclinación del eje de la Tierra.
En Svalbard, Noruega, el asentamiento habitado más al norte de Europa, el sol no se pone entre el 18 de abril y el 25 de agosto, aproximadamente. ¿Te imaginas estar de día todo el día?
En Tromsø hay luz durante las 24 horas del día durante varias semanas, y en las Islas Lofoten se puede disfrutar de luz casi ininterrumpida entre finales de mayo y mediados de julio.
En la Laponia finlandesa ocurre algo similar entre mayo y agosto, con actividades como senderismo, pesca o sauna a altas horas de la noche seguida de un baño en aguas abiertas.
El fenómeno contrario se conoce como la noche polar: en esos mismos lugares, durante el invierno, el sol apenas se asoma un par de horas al día o no se asoma en absoluto.
En los polos, este ciclo se extiende hasta seis meses de luz y seis meses de oscuridad continua. Ahí es donde entiendes que las películas no nos engañan del todo.
Ese tipo de experiencias tan fuera de lo común, tan fuera de lo que conocemos, creo que te hacen vivir cosas nuevas y te ayudan a crecer como persona y como habitante de este planeta.
Te enseñan a ver la vida desde otra perspectiva, a tener más tolerancia, más compromiso. Cualidades que luego te sirven para muchas otras cosas.
Cómo aprovechar los días largos de verano en Europa
Si estás viviendo los días largos por primera vez, o apenas los estás descubriendo, aprovéchalos: haz más planes con amigos, haz pícnics, sal más, toma más sol.
Este año descubrí que aquí, cuando llegan los días oscuros, es común que te receten suplementos porque te hace falta el sol. Así que mi consejo es: mientras el sol esté ahí, disfrútalo y recárgate de él, para que cuando lleguen los días cortos, lo extrañes un poco menos.
¿Tú también has sentido cómo cambia tu ánimo con la luz o la falta de ella? Cuéntamelo en comentarios. Y si te gustan estas reflexiones sobre vivir fuera, viajar y mirar la vida desde otra perspectiva, puedes suscribirte a mi newsletter para recibir mis mensajes diarios.

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