La anécdota que te tengo para hoy es sobre cine, porque vamos a destinar esta tarde a disfrutar de una película ya que el cine es mi principal hobbie.
Me encanta ir a cine, disfrutar de una buena película, de ciencia ficción principalmente, con muchos efectos especiales, preferiblemente.
Comer palomitas y degustar el momento que me da estar allí sentada viendo algo que me haga volar la imaginación. Así que hoy te voy a contar sobre las primeras veces que fui a cine, además de una anécdota que me pasó en el cine de Riveira el año pasado.

Mi primera vez en cine

La primera vez que fui a cine (o al menos que recuerdo), fue por allá en el año 1992 viendo Doble Impacto de Jean-Claude Van Damme.
En mi pueblo natal el cinema lleva años sin funcionar, pero hubo una época, cuando yo era muy pequeña, que existían y de hecho habían dos (sí, lo sé, es increíble, pero es verdad).
Uno mucho más «moderno» y costoso. El otro mucho más «sencillo» y básico, pero ambos funcionaban y era genial cuando los domingos nos íbamos para cine con mis padres. No era un plan de cada ocho días, pero sí lo hicimos de vez en cuando y era genial.Anécdota de idas a cine
Las películas que más recuerdo son esa de doble impacto, una de terror, que no recuerdo el nombre pero que había un payaso en ella y era horrible.
Además de otra que vi solamente con mi madre, unos días antes de que clausurarán el teatro de la calle real de manera definitiva.
Esta fue la mejor, porque fuimos a una maratón, dos películas, entre ellas Dragonheart, que me encantó y fue muy divertida verla.
Anécdota de idas a cineDe eso ya mucho tiempo. En Sevilla cerraron los cinemas y ya ir a cine en las ciudades cuando estaba de vacaciones no fue posible.
Hasta que en el 2000 me fui a vivir a Cali y ahí volví a revivir mi pasión por ver películas en cine, entre las primeras fue Límite vertical y desde entonces no he parado, cada cierto tiempo iba a cine y de hecho ahora voy con mucha más frecuencia que antes.
Porque cuando estaba en Cali iba una vez cada dos meses por ahí, pero cuando me fui a vivir a Bogotá era el plan de una vez al mes.
Luego en Compostela llegamos a ir una vez cada quince días, eso sí dependiendo de la época porque a veces no hay mucho para ver y en Riveira, a pesar de que el cine era muy pequeño llegábamos a ir una vez por semana.

De qué va realmente la anécdota

Tanto así que un día llegamos tarde a la función. Era para ver Epic a las 4:30pm y llegamos a eso de las 4:40pm. Le pregunté al chico de la taquilla si aún podíamos entrar a verla. No nos importaba perdernos un par de minutos del principio.
El chico me mira con cara de «extranjeros tenían que ser» y me dice levantando la ceja: «llegan un poco tarde»
Y le digo con toda mi cara de pan que puedo poner: «bueno, otro día será ¿no?» y me dice: «son 7€» y yo me ilumino, le paso el dinero y me hace entrar.
Anécdota de idas a cineFuimos, compramos las crispetas (palomitas), Jaime entró al baño y yo me fui para la sala.
El chico hasta me abrió la puerta porque estaba algo encartada con las palomitas y el refresco, pero la sala estaba completamente oscura. No había nada, ni nadie y a no más puse un pie dentro, la película empezó de cero.
Sí, nos abrieron la sala solo a nosotros dos… ¡Qué pasada!
A pesar de su «mala leche» nos hizo un favor, porque no tenía porqué hacerlo. Bien podía decir que ya no vendía entradas y listo. Aunque yo creo, que lo hizo más por el hecho de que nos «conocía», estábamos en un pueblo y todo es mucho más sencillo, dudo que en una gran ciudad pase así 🙂
Bueno, estas son mis anécdotas para hoy #SábadoDeAnécdotas… Hay muchas más para contar sobre cines, películas, pero lo dejaré ahí de momento.
Que tengas un feliz fin de semana y si puedes disfruta de una buena película a mi salud 😀
[su_box title=»Participa >.<» box_color=»#dec6f8″ radius=»5″]Espero me cuentes alguna anécdota de tus idas a cine o algo que te haya parecido curioso. Por ejemplo la gente que ronca o aquellos que se la pasan hablando todo el tiempo… No sé, tu cuéntame algo…[/su_box]

2 comentarios

  1. Cuando niña mi hermano me llevaba al cine a ver películas de pistoleros, de chinos, me gustaban mucho cuando la protagonista era la que daba patadas y era la guapa del paseo, eso me hacia soñar con ser la heroína de las películas, no habían crispetas como ahora que son un tarrado, pero me gastaba cremas, solteritas, golosinas y la pasaba genial con él, cuando quitaron el teatro, fue muy triste, pues era un programa de cada 8 días los domingos.

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