Roma con lluvia

Roma con lluvia y granizo: cuando la ciudad eterna te recibe a su manera

Roma con lluvia ya puede ser intensa, pero Roma con granizo a las nueve de la mañana es otra categoría. Roma es Roma. Y Roma hace lo que quiere, incluso con el clima.

Esta es mi tercera vez visitando la ciudad y la sexta en Italia. Cada vez que llego a Italia, como te dije antes, siento que estoy en casa, que todo encaja, que todo está en su sitio.

Pero Roma este primer día decidió ponerme a prueba antes de dejarme disfrutarla como se merece.


Llegar a Roma en bus nocturno: lluvia, granizo y metro lleno

El bus nocturno desde Venecia nos dejó en Roma a las seis y media de la mañana en medio de un aguacero. Pudimos llegar a la estación de metro y esperamos casi hasta las siete para poder montarnos en uno y llegar a la zona del apartamento.

El metro a esa hora estaba lleno hasta reventar. No un poco lleno. Lleno de verdad, de esos llenos que en Roma son una categoría propia. Tuvimos que dejar pasar tres o cuatro trenes antes de poder montarnos, y cuando lo logramos no íbamos precisamente cómodas. Amontonadas, sin poder movernos, con las maletas ocupando el poco espacio que quedaba. El metro nunca se vació del todo en todo el trayecto. Fue realmente impresionante ver la cantidad de gente que se mueve en Roma a esa hora.

Llegamos a la parada más cercana al apartamento con el objetivo claro: dejar las maletas en un locker mientras esperábamos que nos entregaran la habitación después de las dos de la tarde.

El problema fue que el lugar que tenía marcado en el mapa para dejar las maletas ya no existía. No había ningún local, ningún letrero, nada. Había que buscar otra opción. Entonces decidimos desayunar algo en un café mientras esperábamos y estando en esas llegó el granizo.


Roma con granizo a las nueve de la mañana

Estábamos desayunando en un café, muy cerca al Vaticano, intentando reorganizarnos y buscar alternativas para dejar las maletas, cuando cayó la primera granizada. A las nueve de la mañana. En pleno abril en la bella ciudad de Roma.

El hielo caía con una fuerza impresionante, golpeando el toldo del café, rebotando en el suelo, convirtiendo la calle en algo que no se parecía en nada a la Roma soleada que uno imagina.

Nos quedamos dentro esperando que parara, mirándonos las tres con esa mezcla de incredulidad y humor que ya habíamos perfeccionado a lo largo del viaje.

Paró. Y luego me puse a buscar el sitio para dejar las maletas, costó un poco, pero al final lo encontramos bastante cerca y dejamos las maletas y pudimos salir a caminar un poco por el Vaticano.


Qué hacer en Roma con lluvia: Vaticano, Castel Sant’Angelo y plan B

Pensé que a las nueve y media de la mañana, con la lluvia tan fuerte que hubo y con el frío que hizo, habría poca cola para entrar al Vaticano. Pensé mal. La cola era impresionante, de esas que no tienen nombre, dando la vuelta a la manzana y más allá. No había manera de entrar ese día, porque hacer esa cola era imposible.

Así que dimos la vuelta por los alrededores, pasamos por el Castel Sant’Angelo y decidimos entrar. Fue una de las mejores decisiones del día.

Nunca había entrado al Castel Sant’Angelo en mis visitas anteriores a Roma y no sé por qué lo había postergado tanto. Ese lugar permite una visita mucho más grande de lo que parece desde fuera, con muchísimas cosas para ver dentro, y tiene una de las vistas más bonitas hacia el Vaticano que he visto.

Verlo con mi madre y mi prima, las dos viendo Roma por primera vez, tuvo algo especial que no esperaba sentir con tanta fuerza. La verdad es que Roma es sorprendente.

Mientras tanto, en el camino hacia el apartamento, vivimos otro momento de tensión. Casi no encontramos el edificio. La dirección nos llevaba a un número 32 en una pared sin una puerta visible, sin ningún letrero, sin nada que indicara que allí había un alojamiento.

En Roma hay muchas estafas con apartamentos falsos de Airbnb y Booking, y ese momento de «¿Dónde está el lugar?» fue genuinamente angustiante. Resultó que el edificio quedaba justo a la vuelta a la derecha, exactamente como luego me indicó el joven por mensaje, pero hasta que no lo vimos con nuestros propios ojos el susto fue real.


R.T. House’s: alojamiento cerca del Vaticano

Nos quedamos en un lugar llamado R.T. House’s y resultó ser un acierto total. Habitación con baño privado, pequeño pero funcional, bien ubicado a pocas cuadras del Vaticano y del Castel Sant’Angelo, y con acceso fácil caminando al Coliseo y a casi todo lo demás.

En Roma caminamos muchísimo y desde esta ubicación todo era posible. Así que fue una buena elección.

Un dato práctico y muy importante que dejé en mi reseña de Booking: no hay cocina en el apartamento, solo las habitaciones y los baños. Solo cuentan con un hervidor de agua. Si necesitas cocinar, no es el lugar. Pero si lo que buscas es ubicación y comodidad para recorrer Roma a pie, no encontrarás mejor base.

Cerca hay un restaurante chino muy económico, cafeterías y heladerías con buenos precios. Y si algún día vas al museo del Vaticano el último domingo del mes que es gratis, esta ubicación es perfecta para madrugar y ponerte a la cabeza de la cola.

La tele era de adorno porque no había manera de hacerla funcionar, pero el internet iba bien y eso, para quien trabaja viajando, importa más.


Fontana de Trevi de noche después de un día caótico

A las once de la mañana cayó la segunda granizada. Esta vez ya caminábamos por la calle y el hielo nos cayó encima sin aviso. Nos resguardamos donde pudimos y esperamos. Roma seguía haciendo lo suyo.

Por la tarde, después de recoger las maletas y llegar por fin al apartamento, nos duchamos, nos cambiamos de ropa mojada y descansamos un poco mientras el cielo, milagrosamente, fue despejándose.

Por la noche salimos a ver la Fontana de Trevi. Ahora cobran dos euros para acceder a la zona más cercana a la fuente, algo que no existía en mis visitas anteriores y que al principio me pareció exagerado.

Pero tiene su lógica: la gente va circulando, no se amontona tanto y se puede ver bien. Después de las diez de la noche el acceso es libre pero eso sí, la montonera es impresionante, de esas que he visto en mis visitas anteriores que son una locura absoluta.

Roma de noche hizo lo que siempre hace: quitarte el mal humor de un día complicado con una sola imagen. Valió la pena. El primer día siempre es el más duro. Lo que vino después fue otra cosa.


Consejos para visitar Roma con lluvia o mal tiempo

  • El R.T. House’s en Booking: muy cerca al Vaticano, perfecta ubicación para recorrer Roma a pie. Sin cocina, tenlo en cuenta. El edificio queda justo a la derecha del número 32, no te asustes si no ves puerta a primera vista en la calle que te marca Booking, porque es justo a la vuelta.
  • El metro de Roma en hora punta es una experiencia límite. Si llegas en bus temprano, espera un poco antes de intentar montarte o como nosotras deja pasar varios trenes hasta que cojas valor y puedas subirte.
  • El Castel Sant’Angelo merece pagar la entrada. Es mucho más grande de lo que parece y las vistas al Vaticano desde arriba son una de las mejores de Roma.
  • El Vaticano entrar después de las 9am es una ruleta. La cola puede ser interminable incluso con mal tiempo. Así que mejor intenta ir temprano.
  • La Fontana de Trevi ahora cobra dos euros para acercarse y poder tirar bien la moneda de los deseos. Después de las diez de la noche es gratis pero está a reventar. Los dos euros de día merecen la pena por la comodidad, ya que fluye con rapidez y puedes disfrutarlo mejor.
  • Si llueve en Roma, que puede pasar incluso en primavera, lleva impermeable y no solo paraguas. El granizo no avisa.

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