Praga en un día

Praga en un día: castillo, puentes y un reloj que para el tiempo

Llegamos a Praga prácticamente a medianoche. Eso nos da para disfrutar de Praga en un día, pues el bus nocturno desde Dresde nos dejó en la ciudad con el cansancio encima y las ganas intactas de ver qué tenía guardado este destino que tantas personas me habían recomendado.

Sin embargo, al ser tan tarde y estar tan agotadas, buscamos el hostal y a descansar.

El hostal solo para mujeres

Había reservado en el Stellar Female Hostel sin darme cuenta de que era un hostal exclusivo para mujeres. Pensé que era simplemente el nombre, ya saben como el Liceo Femenino que hay en mi ciudad y que era mixto jajaja.

Pero este hostal, no era así. Cuando llegamos y entendimos el concepto, la sorpresa fue agradable.

La entrada era con código, los baños compartidos, por planta, la cocina bien equipada y disponible para todas las personas del hostal. Un espacio tranquilo, seguro y con un ambiente muy diferente al de los hostales mixtos.

La habitación compartida, donde me tocó dormir a mí, que normalmente me genera dudas, aquí no fue ningún problema. A mí madre y a mi prima les reservé una habitación privada en el último piso (eran 4 pisos).

En este hostal conocimos a otras viajeras de paso. Algunas acababan de llegar como nosotras, otras llevaban días en la ciudad. Nos dieron recomendaciones de lugares que ver, aunque la mayoría apuntaban a fiestas nocturnas que no eran exactamente nuestro plan. Pero el intercambio fue simpático y ese es uno de los regalos inesperados de los hostales: la gente que encuentras.


Praga a pie, de la mañana al anochecer

Praga fue la primera ciudad de lo que va de viaje donde no pagamos transporte público. Todo el recorrido fue a pie. El hostal estaba tan bien ubicado que desde allí se podía llegar a todas partes caminando, y así lo hicimos.

El único día que íbamos a estar recorrimos la ciudad con los pies, de la mañana hasta el anochecer.

La primera parada del día fue el Reloj Astronómico de la Plaza de la Ciudad Vieja. Llegamos justo a la hora en punto, que fue pura suerte o puro instinto viajero, y pudimos ver el mecanismo en funcionamiento: los muñequitos saliendo, la música, el pequeño espectáculo que lleva siglos repitiendo cada hora.

Había mucha gente alrededor esperando ese momento y cuando ocurrió, todos disfrutamos igual. Hay algo muy bonito en es reloj, en que un mecanismo es del siglo XV y que aún hoy siga siendo capaz de reunir a cientos de personas de todo el mundo y hacerlas sonreír al mismo tiempo.


El Puente de Carlos

El Puente de Carlos es el monumento más famoso de Praga y cuando lo cruzas entiendes por qué. Mide 500 metros de largo, cruza el río Moldava uniendo la Ciudad Vieja con el barrio de Malá Strana y fue construido entre 1357 y 1402 por orden del rey Carlos IV.

Siglos después sigue siendo el cruce más concurrido y más fotografiado de la ciudad.

Lo cruzamos caminando de lado a lado. Había pintores y dibujantes mostrando su trabajo, vendedores con sus puestos, turistas tomándose fotos en cada estatua que hay en el trayecto.

A lo largo del puente hay 30 estatuas barrocas de santos y figuras religiosas que lo convierten en una galería de escultura al aire libre. La que más nos llamó la atención fue la de San Juan Nepomuceno, que según la tradición fue arrojado al río desde este mismo puente por orden del rey Wenceslao IV.

Se dice que tocar la placa de bronce de su estatua trae buena suerte. No sé si es verdad, pero nosotras lo hicimos, quién quita que funciona.


El castillo y las vistas

Subimos hasta el Castillo de Praga, que domina la ciudad desde lo alto y que es visible desde casi cualquier punto de Praga. No entramos, lo vimos desde fuera y recorrimos el parque que lo rodea, que está muy bien y da para un buen paseo.

También disfrutamos de las vistas, por fuera, de La Catedral de San Vito donde se dice que la primera piedra fue colocada el 21 de noviembre de 1344 por el arzobispo de Praga, Ernesto de Pardubice. Y debo decir que es bellísima.

Las vistas desde el Palacio son de las más bonitas que vi en todo el viaje. Praga desde arriba es una ciudad de tejados rojos, torres y chapiteles que parece sacada de un cuento.

Llegamos mucho antes del atardecer y había mucha gente con la misma idea, así que no pudimos acercarnos tanto como queríamos. Pero incluso desde lejos, la panorámica era espectacular y la disfrutamos.

Como no pudimos ver el atardecer desde allí, decidimos bajar e ir a visitar al Niño Jesús de Praga que se encuentra en la Iglesia de Nuestra Señora de la Victoria ubicada en Malá Strana. Así que fuimos y pudimos ver la imagen, que es pequeña, pero llena de significado y muy bello. Además, en esta iglesia hay un pequeño museo con los vestidos que le ponen al Niño Jesús y está bien surtido.


Rebajas, cocina casera y kilómetros de calles

Entre monumento y monumento, Praga nos dio alguna sorpresa extra. Encontramos una tienda con rebajas de ropa y, después de semanas viajando sin maletas y reponiendo ropa de urgencia, la tentación fue irresistible, así que aprovechamos y compramos algo y seguimos.

La comida ese día fue casera, cocinamos en la cocina del hostal y comimos algo tranquilo. Después de tantos días comiendo fuera o en quioscos de mercado, preparar algo en casa fue un lujo pequeño y muy agradecido.

De Praga lo que si probamos fue los Trdelnik que es una masa dulce de harina que lo convierten en un cono de azúcar que luego le ponen helado y diferentes cremas. Es delicioso, un vicio que espero no llegue a España, porque reemplazaría mi gusto por los crepes 🙂


Praga en un día, merece más

Praga en un día realmente es poco, aunque sea un día entero y donde vimos mucho. Pero la verdad es que Praga es de esas ciudades que te piden tiempo.

Hay barrios enteros que no tocamos, rincones que se nos quedaron sin ver, actividades que quedaron pendientes. Lo que hicimos fue un buen aperitivo, suficiente para entender por qué tanta gente habla de Praga como de uno de los destinos más bonitos de Europa.

Si puedes, quédate más días. Y si como nosotras, vienes de Alemania y de un paso por Dresde y solo tienes uno, camínala sin parar desde la mañana hasta la noche. Vale cada paso.

Si quieres ver más imágenes de Praga, puedes ver el álbum que he compartido en mi cuenta de Facebook.


Si vas a Praga, apunta esto

  • El Stellar Female Hostel es una opción excelente si viajas sola o en grupo de mujeres. Seguro, bien ubicado y con muy buen ambiente.
  • El Reloj Astronómico da el espectáculo cada hora en punto. Organiza tu visita a la plaza alrededor de ese momento.
  • El Puente de Carlos es mejor visitarlo temprano en la mañana, antes de que llegue la multitud.
  • Las vistas desde el Castillo de Praga al atardecer son espectaculares, pero hay mucha gente con la misma idea. Si quieres más tranquilidad, ve a media mañana.
  • Praga se recorre perfectamente a pie si te alojas en el centro. Ahórrate el transporte público y camina.
  • Si tienes tiempo, Praga merece al menos dos o tres días para disfrutarla con calma.
  • Y no olvides probar los Trdelnik los hay en todas partes, así que no hay excusa para no disfrutarlos.

Te dejo el testimonio que dejé del alojamiento.

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