Depresión post-mundial: 4 consejos para superar el bajón después del Mundial
La depresión post-mundial no es algo que sea reconocido, pero sí es un término utilizado para lo que muchas personas están sintiendo en este momento.
Resulta que el pasado 19 de julio terminó la vigésima tercera (XXIII) edición de la Copa Mundial de la FIFA, y no nos digamos mentiras: el mundo entero se convirtió en un espectáculo durante mes y medio.
Como sucede con todo cierre de etapa, eso deja en nosotros emociones de todos los colores y sabores: alegría, entusiasmo, frustración, rabia… Pero hay una que casi nadie nombra en voz alta: ese bajón raro de los días después.
Yo lo conozco bien, aunque no por el fútbol. Me pasa con los viajes largos. De esos de pasarte un mes fuera. O quizá tres… O de esos que duras fuera hasta que se te acabe el aguante (o los dineros, lo que pase antes) recorriendo varios países.
Volver a tu ciudad, a tu rutina, a lo de siempre, cuesta muchísimo más de lo que uno espera.
Te toca reconstruir hábitos que habías soltado sin darte cuenta: levantarte a una hora fija, ir a trabajar o a entrenar, hacer lo que «toca» en vez de salir a descubrir un lugar nuevo cada mañana. Todo lo que ya conoces -tu idioma, tus calles, tu gente-, de repente se siente hasta aburrido. Te da pereza, te da jartera. Y ese contraste es el que golpea.
Con el Mundial pasa algo parecido, aunque la superficie sea distinta. Que se acabe el torneo no es lo que nos deprime. El problema está en el regreso a la misma tónica de siempre. Y me explico.
Durante el último mes y medio hubo más interacción social con la excusa de disfrutar juntos los encuentros. Quedabas con familiares y amigos para ver partidos, ya fuera en casa de alguien o en cualquier establecimiento que los retransmita. Ya tenías la excusa perfecta para salir de casa o recibir visitas. Y también para hablar con extraños en el gimnasio, en la cola del súper, en la clínica o en la calle.
Te pusiste la camiseta, sentiste esa identidad compartida y luchaste, aunque fuera desde el sofá, por un sueño colectivo. Y de un día para otro, eso se apaga.
A mi alrededor, aunque Sergio no tiene amigos futboleros entre los más cercanos, en el gimnasio sí los tenemos. ¡Y notaba la emoción de ellos por los partidos! De hecho, te puedo decir sin miedo a mentirte que fui mucho más al gimnasio estos días, solo para tener con quién hablar de fútbol.
Veías a los chicos, e incluso algunas chicas, con la camiseta puesta en el gym. Cada quien apoyando a su selección favorita. Hablabas de las malas jugadas, de los partidos sorprendentes, y de todas las cosas buenas que ocurrieron… Así como también despellejabas todas las cosas malas. Te emocionabas cuando jugaba tu país y te ponías triste cuando salía de la competencia alguien que apoyabas.
La verdad es que este Mundial me recordó mucho al mundial del ’98, en el que Colombia tuvo una buena participación, aunque no llegó tan lejos como se esperaba. En mi adolescencia, recuerdo haber vivido muy bien estos encuentros y compartirlos con familia y amigos, y en esta ocasión sentí muchas similitudes.
La depresión post-mundial: por qué volver a la rutina nos golpea tanto
Aquí hay algo importante que no quiero pasar por alto: sentir tristeza los primeros días después de un evento así es sano y se puede decir que normal.
Es una tristeza que debería durar un par de días, no más. El problema aparece si ese bajón se estira semanas, si no puedes dormir bien, si te cuesta relacionarte como antes, si te quedas horas reviviendo jugadas y momentos una y otra vez en el móvil.
Ahí ya no estamos hablando de una tristeza normal de transición, sino de algo que vale la pena mirar con más cuidado, y para lo cual conviene buscar apoyo si sientes que se te sale de las manos.
4 consejos para superar la Depresión post-Mundial
Como te digo, sentir tristeza o depresión en estos días puede ser normal, si lo viviste de manera intensa. Así que estas son mis recomendaciones:
- Vívelo, no lo pelees. Si ganó tu equipo, celebra, disfruta esa alegría un par de días más. Si perdió, permítete la tristeza. Alguien tenía que perder, así es el juego, y en cuatro años hay revancha. Además, recuerda que quien perdió fue Argentina, y ellos tuvieron la copa en 2022.
- Haz una lista de lo que te dejó el Mundial. Lo bueno y lo incómodo. Qué aprendiste, qué te generó rabia o envidia y por qué. A veces esas emociones dicen más de lo que está pasando en tu vida que del partido en sí.
- No esperes cuatro años para volver a reunirte con tus amigos. El hábito de verse cada tres días para compartir no tiene por qué desaparecer solo porque se acabó la excusa del fútbol. Búscale otra excusa: otra pasión, otro plan, lo que sea que los mantenga juntos.
- Recuerda que la pasión sigue viva en otros formatos como por ejemplo: ligas locales, torneos regionales, tu jugador favorito jugando para su club. No se apagó, solo cambió de escenario. Lo mismo pasa con los viajes: no necesitas el viaje de un mes para sentir eso de nuevo, una escapada a una ciudad cercana también cuenta.
Al final, ese vacío o depresión post-mundial o después de algo que amamos, no es una señal de que algo está mal contigo. Es la prueba de que sí te importó, de que sí lo disfrutaste con el cuerpo entero.
La idea no es evitar sentirlo, sino no quedarte a vivir ahí.
Ahora cuéntame, ¿habías escuchado sobre la depresión post-mundial? ¿Crees que es real?
¿Y a ti, qué evento te ha dejado ese bajón de «ya se acabó»? Cuéntame cómo lo manejas.

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