¿Eres esclavo de la hora?
No sabría decirte cuándo dejé de usar reloj. Recuerdo que siempre tuve uno. De hecho soñaba con el día en que mi tía me regalara uno muy bonito que tenía: pequeño y cuadrito, de oro. Una reliquia que parecía de anticuario, pero que para mí era la cosa más bonita en relojes que había visto.
