La frase de esta semana es “Hay cosas que es mejor no decir…” y la verdad es que a veces el silencio y la prudencia es la mejor alternativa, ya que puedes herir susceptibilidades y con algo que piensas en el momento, ya puedes acabar con la autoestima de alguien, cuando lo que realmente pasa es que tú te estás volviendo exigente, presuntuosa o inflexible (quien sabe). Sin embargo, lo cierto es que me mantengo en el hecho de que es mejor no decir ciertas cosas. Callar y esperar es mi política a partir de ahora. Aunque claro, eso puede llevar a que más adelante uno explote en un sinfín de resentimiento y dolor y las cosas pueden ir a peor. Pero no me siento con la fuerza de decir lo que debo en este momento. Por lo cual, me callaré y esperaré otro instante para reventar lo que pienso, o simplemente dejaré que las cosas sigan como van y “Dios proveerá” como dicen por ahí.
Aunque les cuento que hace unos días estuve mal de la garganta y al parecer fue porque no dije lo que tenía que decir, porque me guarde todo lo que realmente quería que los demás supieran, precisamente para no estar mal con nadie y dejar que las cosas sigan su curso sin yo intervenir. Eso me costó estar toda una semana mal de la garganta, pero eso sí a no más volví a la “normalidad” de mi vida, milagrosamente me alivie. Entonces Jaime me decía, si ves, por no decir lo que tenias que decir, te has atragantado todo lo que sentías y tu garganta es la que pago… 🙂
Nunca sabremos si realmente esa fue la razón de mi malestar, pero la verdad es que no estaba enferma, no tenía gripa ni nada de eso, simplemente me molestaba la garganta y tenía que procurar hablar poco. De hecho un día cuando trate de hablar de más termine ahogada y casi me muero… Por lo cual el silencio fue mi amigo durante esos días. La otra teoría es que me hicieron brujería para que no dijera nada, pero para mi mejor. A veces la mejor estrategia es callar y más cuando las compañeras no durarán en el trabajo lo suficiente como para armar alboroto 😀
Pero bueno, este post no iba sobre trabajo, solo quería compartir un pensamiento (lo que está en el primer párrafo), el resto es carreta anecdótica, eso sí.

5 comentarios

  1. Pues que te digo, yo si todo me lo guardo, bueno, por lo menos un 90% y puede ser peor, porque la copa se llena, llena, llena y ya luego no sabes ni como salir del lio por no haber hablado a tiempo…

  2. diana¡, el título es interesante, y mi querida niña Mafalda (que pisa los 50 jeje) es muy ilustrativa. Groucho marx solía decir que ante desconocidos es bueno siempre guardar silencio, pensarán que somos tontos, pero aun así es mejor no abrir la boca para no darles la razón… jajaja. Esto es algo muy personal, pero yo creo que, en ciertos casos, callar es tan pernicioso como mentir, y eso nunca termina siendo bueno para nadie. Hay palabras que no se pueden tragar, pues son indigeribles, (tal vez por eso ese problemita de la garganta, jeje), por eso se deben decir, sin embargo, la discreción es virtud de intelectos sabios, y yo que soy muy bocon te admiro jaja. Que andés bien, che¡, muy linda la página.

    1. Miguel gracias por tu comentario…
      No lo creas ha sido difícil y a veces me callo lo que no debería y hablo de lo que debería callar. Tengo un serio problema, pero trabajo en él cada día 🙂
      Saludos,

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