Hace días no escribía y no porque no tenga algo que contarte, solamente he estado invirtiendo mi tiempo en otras actividades y he dejado olvidado este espacio. Sí, lo sé muy mal de mi parte, pero le pondré remedio a la situación, empezando en este momento.
Como he estado tan despistada en estos días, hoy me tomaré la libertad de divagar, por eso encontrarás que hablo de sueños, planes y cambios. Si puedes seguirme, te invito a que te quedes y divagues conmigo.

Cambios y sueños
La foto la tomé en el Castillo de Caerphilly, en Gales

Hablado de sueños

¿Alguna vez te ha pasado que cuando te levantas tienes algo en la cabeza: una imagen, una frase, una canción, un momento y eso dura un par de minutos y luego algo que era tan claro se evapora y ya no lo puedes recuperar?
A mí eso me pasa con mucha frecuencia, ya que soy de tener sueños muy vívidos y casi siempre tienen un mensaje que darme.
Es por esto que desde hace unos años duermo con una libreta al lado. A veces me despierto y puedo apuntar lo que sueño. Otras veces me despierto y mientras busco la libreta se ha ido y por más que me concentre no logro que vuelva.
No sé, es de esas cosas raras que me pasan y que seguro a alguien más le pasará. O al menos eso espero porque sino tendré que preocuparme por andar algo chalada 🙂
El tema es que hace unas semanas tuve un sueño que no recuerdo completamente pero sí tengo la imagen final en mi cabeza. Alguien me preguntaba «De dónde eres» y yo le respondí: «Soy de donde estoy en cada momento».
A no más abrí los ojos, apunté la frase pero no logré recordar más del sueño, ni quién me hizo la pregunta.
Fue muy gracioso, porque eso fue hace semanas y hoy cuando escribo esto pienso en lo que significa para mi ese mensaje, ese adaptarse a cada lugar y momento en el que este. Porque eso a la final es lo que hay que hacer cuando Traviajas. Adaptarte hasta tal punto de ser uno más.

Vivir el aquí y el ahora

Llevamos una larga temporada disfrutando de muchos lugares diferentes. Mucho tiempo sin saber en qué lugar vamos o queremos estar mañana. No me quejo, a mí particularmente me gusta el cambio y eso es lo que tiene vivir el aquí y el ahora.
El no saber, no es algo que me desvele, no es algo que me preocupe, porque estaremos dónde tengamos que estar, en el momento en que debamos estar. No antes, no después, porque eso es lo que tiene la vida.
Mucha gente planea con semanas y hasta con meses de anticipación cosas para hacer, yo lo hago también, claro que sí. Sin embargo, cuando algo se sale de esos planes, es como si el mundo se acabara.
La persona puede pasar un gran disgusto y es que al planear no se cuenta con que las cosas cambien.
Por eso cuando no salen tal cual lo tenías pensado algo se desacomoda en tu cabeza y hace que te pongas de mal genio, que veas las cosas de manera negativa y que a la final no logres disfrutar el aquí por estar preocupado por el mañana o por el problema que tienes encima.
Es normal, a todos nos ha pasado cientos de veces. Qué le vamos a hacer, la vida es así. Es un cambio constante al que pocos estamos preparados para enfrentar.
Nadie en su sano juicio disfruta de los cambios bruscos con que la vida le da por sorprendernos a veces, porque es que sencillamente a veces esos cambios nos desacomodan no solamente el caminado sino también otras cosas.

Cambios y más cambios

Actualmente vamos a enfrentar un nuevo cambio y no puedo hablarte de él, porque no tengo idea de qué será, cuándo será, ni cómo será.
[su_quote]Las situaciones cambian, las personas cambian, las circunstancias cambian, los sentimientos cambian, el clima cambia, los países cambian. Todo en la vida es un constante cambio la pregunta es ¿Qué tan preparados estamos para enfrentar ese cambio?[/su_quote]
Y para que no creas que has perdido el tiempo leyendo mis divagaciones sin sentido y en caso de que seas de los que le tienen miedo al cambio, te daré dos consejos que te pueden ayudar cuando el cambio se avecina y no queda otra que enfrentarlo:
Actitud – La actitud lo es todo en la vida. Si tienes una actitud positiva y optimista frente a la vida, los cambios no serán tan terribles, porque tu actitud hará que sea mucho más llevaderos.
Tener una buena actitud te abre muchas puertas y hace que superar un cambio sea como levantarse en las mañanas.
Al principio con algo de pereza y con ganas de seguir durmiendo, pero después con un chute de energía que te hará afrontar lo que venga y disfrutarlo, porque es otro día más de aprendizaje, de sueños y de vivir.
Los cambios nunca son malos – No sé porque nos han vendido la idea de que los cambios son malos y de que una estabilidad es lo que todos necesitamos.
Para mí eso es una gran mentira. Los cambios aportan muchas cosas positivas a nuestra vida. Por ejemplo nos enseña a madurar, nos enseña a asumir responsabilidades, nos enseña que somos capaces de asumir riesgos y lo mejor, nos enseña a salir victoriosos de cualquier reto.
Así que mi consejo es que dejes de pensar que los cambios son malos y empieza a verlos como algo positivo que si pasan es porque algo debes aprender y por ello debes tener una mente abierta y lista para recibir todo lo que necesitas conocer en este momento de tu vida.
Como plus te dejo este cuento que espero te ayude a enfocar mejor el tema de los cambios, pero sobre todo que te enseñe que por el miedo al cambio o por no querer aceptar que las situaciones cambian, te estás perdiendo un montón de nuevas experiencias en este momento.
«Mi pequeño mundo se ha roto»
Así que abre los ojos y deja de pensar que todo lo malo te pasa a ti y adáptate que el cambio siempre es por algo.

Y tú, ¿Cómo afrontas los cambios, cómo vives tus sueños? ¿Eres de apuntar o tienes una memoria que recuerda todo después del sueño?

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5 comentarios

  1. Los cambios no son ni buenos ni malos; los cambios simplemente son. Parafraseando a Lennon:
    ‘La vida es eso que te pasa mientras te empeñas en otros planes’.

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