Seguramente más de una ves has llegado a la conclusión de que no quieres hacer algo, por el motivo o la razón que sea. Sin embargo, decir que “no” puede ser bastante difícil, dependiendo de la persona que tengamos al lado.
En el trabajo, nos da miedo decir “no puedo hacerlo” por el temor a que nos despidan. En las relaciones tampoco queremos decirlo, porque no queremos que nos alejen o nos encuentren “débiles”. Y con la familia, menos aún, porque al fin y al cabo son sangre de tu sangre y lo menos que quieres es que se sientan desilusionarlos por no “ayudarlos.

Ahí es cuando viene la disyuntiva de decir “no”, o hacer algo que no queremos simplemente por complacer a otros.
Las cosas se ponen realmente complicadas y entramos en el dilema de cómo lo vamos a hacer, porque definitivamente y aunque te inclines a decir que no, al final, casi siempre, terminas haciendo lo que no quieres, porque eres incapaz de hacer infeliz a alguien a quien aprecias.
Yo entiendo la situación, la he vivido infinidad de veces en situaciones diferentes. Con amigos, con pareja, con la familia, con conocidos, en el trabajo…
Sin embargo, debo confesar que siempre he tenido el don para decir que no. Aunque claro, a veces la debilidad puede más que el sentido común. Y aunque a veces cuesta, es mejor colorado un momento que pálido toda la vida, como dice mi madre 🙂
En el trabajo es importante decir “no”, porque a veces los jefes o compañeros abusan de uno, poniéndote más trabajo, encargándote cosas que no te corresponden sólo porque eres buena gente. Así que mucho cuidado, no dejes que abusen de ti. Porque lo hacen una vez y lo seguirán haciendo siempre.
En las relaciones (tanto de amistades, como de pareja o de familia), algunas personas tienen el don de la manipulación y logran que tú hagas lo que sea con tal de que ellos estén contentos y satisfechos contigo.
La mejor forma de agradar a otros, no es complacerlos ciegamente, así que ten cuidado con eso, pues poco te valoran si eres su marioneta.
Creo que a la final, lo realmente importante al aprender a decir “no” es no irse al otro extremo y ser un déspota arrogante e insensible ante las necesidades de otros.
Siempre es bueno cuidar los extremos, no irse para ningún lado y tratar de mantenerse a raya.
Decir que no, cuando algo puede acabar en un perjuicio para las partes afectadas, algo que cueste tu integridad o tus valores y sobre todo cuando no te sientes seguro con lo que debes hacer.
No será una tarea fácil, pero en más de una ocasión, será necesario, indispensable y podrá marcar la diferencia en tu vida.
[piopialo vcboxed=»1″]… es mejor colorado un momento que pálido toda la vida. Aprende a decir «no»[/piopialo]
Así que mi consejo es que nunca tomes una decisión apresurada, que medites las cosas y que si no estas seguro de algo, di que no
Es mejor perder un amigo, un conocido, un compañero de trabajo o tener a un familiar molesto, que vivir con remordimientos al haber hecho algo que cambió tu vida o tu forma de ser para siempre.

¿Cómo te va a ti diciendo que no?

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