Esta semana me ha pasado algo muy gracioso en Compostela. Resulta que estábamos reorganizando nuestro trastero, viendo qué cosas llevar para nuestro viaje, qué dejar, qué vender, qué regalar y qué donar y como tenemos dos cajas enteras con libros de colección se me ocurrió averiguar en la biblioteca si era posible dejar los libros en «préstamo».

Es decir,  dejar los libros allí para que alguien los use, y en un tiempo vuelvo por ellos (si es que vuelvo), sino quedan como donación. Esto (o algo muy parecido) algunas personas y en algunos países se conoce como «consumo colaborativo»

Me parece algo con mucho sentido. No sé, llámenme loca o como quieran, pero hoy en día cuando el consumo colaborativo es cada vez más común y sobre todo va siendo más normal. No sé porqué me miraron como si fuera una chalada, como si estuviera hablando de algo de locos y de estúpidos.

Me sentí cuestionada y sobre todo siendo observada como si hablara un idioma completamente diferente, como si el sólo hecho de pensar en ello fuera ridículo. Ni siquiera en Asia me sentí de esa manera.

Mi trastero
Mi antes y mi después

Es momento de mi anécdota

Les voy a contar cómo fue la situación para que se den una idea:

La chica me mira tras hacerle la pregunta de si podía dejar mis libros en calidad de préstamo en la biblioteca y me dice:

¿Por qué vas a hacer eso?

Porque no quiero dejarlos más tiempo guardados cuando alguien puede estarlos utilizando

Entonces, ¿Por qué no los donas?

Porque son libros que quiero conservar y me gustaría prestarlos, más no regalarlos

Pero no le veo sentido al tema, déjalos guardados en una caja entonces

A eso yo no le veo sentido, cuando podrían estar siendo leídos por otras personas. Además, son libros (algunos) que ustedes no tienen aquí y a mucha gente les puede gustar ¿Por qué no compartirlos?

Sigo sin verle sentido y me parece algo que no es viable ¿Y si los dañan y si se los roban?

Es un riesgo que estaría dispuesta a asumir. Al fin y al cabo ¿No es el mismo riesgo que asumen en una biblioteca?

Sí, pero qué sentido tiene. Sigo sin verlo, pues creo que es algo que no vale la pena hacer. Déjalos guardados, es una mejor solución.

Bueno, yo creo que tiene mucho sentido, más aún en el mundo que estamos viviendo donde cada vez somos más las personas que estamos trabajando, viajando y queremos compartir. ¿No has escuchado hablar del Consumo Coraborativo? Pues bien, escucharás hablar de ello y en un tiempo esto será una realidad. Así y todo muchas gracias por atenderme.

Y me fui, con mi sonrisa de siempre y escuchando cómo cuchicheaba con los compañeros. Imagino que sobre una pirada que acaba de hacer una pregunta bastante tonta y sin sentido 🙁

La culpa es mía por ilusa

Jaime y las personas que les he contado esto, no pueden de la risa. Primero porque decir esto en Galicia, teniendo en cuenta que los gallegos (algunos, no todos) son tan cerrados, fue una estupidez y segundo porque después me puse a «evangelizar» a la chica, pero ¿Cómo evitar esta última parte si ella también se puso a cuestionarme? Me dio papaya y pues ya saben el dicho.

En fin, que ahí tienes mi aventura en Compostela. Mis libros siguen guardados, con ganas de que alguien los lea, pero será en otra oportunidad, porque de momento en una biblioteca no será, al menos no en una en Compostela.

Sin embargo, tras contarte todo esto y pensar en el tema, te pregunto:

¿Realmente crees que estoy loca? ¿Opinas, que el que yo piense que compartir mis libros por medio de una biblioteca es una buena alternativa, es algo descabellado? ¿Crees en esto del consumo colaborativo o eres de los que prefieren guardar tus cosas antes de que las utilicen y «te las gasten»?

¿Qué pierdes acumulando objetos materiales?

En serio, me encantaría saber tu opinión. Yo la verdad he aprendido desde siempre, aunque más ahora, que acumular cosas no es negocio, por el contrario es una carga que te limita y te quita:

Libertad de movilidad, de hacer y de decidir lugar en los cuales puedes estar y actividades que puedes realizar

Autonomía. Muchos se vuelven dependientes de sus objetos materiales y con base en ellos deciden qué pueden y qué no pueden hacer.

Te hace egoísta. Porque no quieres compartir, no das la posibilidad si quiera de pensar en prestar lo que tienes porque aunque no lo estés utilizando imaginar que otro lo haga es totalmente inapropiado y ni para qué considerarlo.

Te convierte en alguien consumista. Porque siempre vas a querer tener y tener más cosas. Más cuadros en tu casa, más elementos decorativos, más películas para la colección, más libros, más ropa… Con eso los únicos que se benefician son los almacenes.

Y podría seguir enumerando durante un buen rato más, pero creo que son situaciones que tú mismo irás descubriendo con el tiempo. En caso de que esto te sea de interés.

El viernes realicé un artículo en Traviajar sobre el Minimalismo mientras Traviajas donde te comparto una parte de mi visión sobre el tema y sobre todo te cuento cómo lo he estado haciendo estos años.

Hay algo más que aprendí con esta experiencia

Que cuando tienes una idea, un sueño, un proyecto, siempre encontrarás personas como la chica de la biblioteca. Que te mirara raro, te cuestionará, refutará tus ideas y te hará sentir estúpido.

Sin embargo, de ti depende de que ese sueño no se apague, porque personas así, en el camino, encontrarás un montón. Por eso es importante creer realmente lo que dices, creer en ti y confiar en que por más descabellado que parezca.

Las mejores ideas muchas veces fueron locuras en su tiempo.

8 comentarios

  1. Que fuerte Diana ! a mi me parece una idea super genial. yo te cuento que hago algo muy similar, compro libros, los devoro y luego los dejo en el parque el Retiro de aquí de Madrid con una nota en su interior…por lo general dice algo como esto: » te dejo una parte de mis pensamientos, de mis sueños, de mi esencia quiero compartirlar contigo, solo contigo, cuida de todo y promete que cuando lo leas, lo dejarás de nuevo por aquí…para otras personas….gracias !!! » ignoro que resultado he tenido, pero por lo menos voy a los sitios y los libros no se encuentran allí………tu idea es genial, ojalá puedas ponerla en practica en otro lugar. 😀

    1. Pues caro, incluye en ese mensaje tan bonito un «si quieres escríbeme y cuéntame qué te ha parecido el libro»…
      A mí me encantaría que un extraño me escribiera y me dijera: «leí tu libro y muchas gracias, ya lo compartí con otros» por ejemplo… Debe ser genial…
      Voy a hacer eso, me gusta 🙂
      Un abrazo y a ver cuándo el futuro llega 🙂

  2. Hace poco respondí a alguien sobre este tema mostrándole una película finlandesa de un chico que decide apartar todos sus bienes materiales en un garaje, para después poco a poco ir sacando las cosas que necesitaba y darse cuenta de que se necesita muy poco para vivir. Yo era de esas personas que guardaban hasta el detalle más nimio. De hecho aún guardo una caja con recortes de cientos de cosas, de entradas, de billetes, de pegatinas y etiquetas (esta la guardo porque me ha llevado mucho jeje). Solía guardarlo todo y tirar cualquier tontería me daba pena. Ahora (no por la peli porque ni la he visto) por darme cuenta de que estar apegada a tantas cosas materiales de mi vida (y no por valor monetario sino sentimental), hacía que me costase avanzar, decidí empezar a deshacerme de muchas cosas. Ya he llegado a un punto en el que he tirado quizás demasiado, y esas ganas de tirar también puede ser obsesiva xD. Creo que hay que vivir con lo justo y necesario porque así aprendes a valorar más las cosas que tienes. Pero antes de tirarlas, creo que sería mucho mejor hacer algo como lo que te dijo esta mujer 🙂

    1. Irene, tienes toda la razón el tirar las cosas no es para hacerlo a la loca y de manera obsesiva, hay que hacerlo de manera responsable y consciente y para ello hay muchos filtros, como por ejemplo: tirar cosas que llevas un año sin usar, tras analizar que no volverás a usarlo. Es una de mil ideas 🙂
      Un abrazo y muchas gracias por compartir, si te acuerdas el nombre de la peli, nos cuentas 🙂

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.