Hoy voy a hacer una confesión. Es verdad que a muchas mujeres les gusta ir de compras, tienen una gran debilidad por los zapatos, bolsos o ropa que está de moda, otras tienen debilidades por los accesorios (pulseras, cadenas, anillos, pendientes, etc.…).
Conozco a muchas que les gusta gastar dinero comprando cosas que ni necesitan, simplemente porque hoy están deprimidas o están tan contentas que es necesario auto regalarse cosas. No sé por qué hay que buscar motivos para gastar dinero, pero bueno, cada loco con su tema.


Mi debilidad a la hora de comprar

Como estamos de confesiones yo les diré cuál es mi debilidad a la hora de comprar. Así que aquí va, yo me inclino por los chinos.
Así es, soy una fan y me encantan los almacenes o bazares chinos. Siempre encuentro algo útil, bueno, bonito y sobre todo barato.
También me encantan los lugares donde venden antigüedades o libros usados y los mercados de pulgas, claro que en estos lugares compro mucho menos que en un chino, pero me gusta recorrerlos y si encuentro algo que me guste, pues lo compro.
Esa es otra, yo no puedo decir “el martes me voy de compras” porque sencillamente no soy de las que se programan para esas cosas. Yo salgo a hacer alguna vuelta y si veo algo que me guste en alguna tienda, me sirve y se ajusta a mi presupuesto, pues lo compro. Sino, sigo mi camino y no pasa nada.
Desde luego hay cosas de cosas. A veces se requieren ciertos objetos en la casa que no dan espera o en tu closet por alguna estación del año.
Ahí si toca programarse y aunque no quieras, debes ir a comprar estrictamente lo necesario. Conmigo no funciona muy bien, pero cuando toca, pues toca…

Anécdota comprando en los chinos

Sobre los chinos, les diré que me han sacado de dos apuros en concreto. Hace un año nos fuimos de vacaciones un par de días a Andalucía, confiados del buen clima en esa región de España así que sólo llevamos chaquetas ligeras y zapatos cómodos.
Pero no estábamos preparados para lluvia intensa y frío acojonante. Qué sorpresa nos llevamos cuando eso fue lo que recibimos y ¿qué nos toco hacer? Pues comprar un saco para el frío y al día siguiente unos zapatos para la lluvia y ¿en dónde?, pues en un chino encontré un saco genial súper cálido por 2 euros y unos zapatos muy cómodos que me sirvieron para andar mucho sin cansarme por 10 euros.
Además de medias más gruesas para superar el frío en mis pobres pies 2 euros “3 pares”.
También tuvimos que comprar una sombrilla que nos costó 3 euros, así que por 20 euros estuvimos servidos para afrontar la lluvia, el frío y la larga caminada que nos pegamos esos tres días en esta bella región.
Que por mucho calor que haga en verano, cuando dice llover, llueve con ganas.
Esa es una de muchas experiencias que tengo con los chinos, tiendas que me encantan porque sus dueños son chinos.
Dirán pero es lógico es un almacén chino, pero que va, aquí tu vas a un restaurante mexicano y no encuentras mexicanos atendiéndote. Ni siquiera te hablan español, como nos pasó en un mexicano en Bruselas.
Así que me encanta ir a un chino y que me atiendan chinos o ir a un restaurante hindú y que me atiendan hindúes. No hablan nuestro idioma muy bien, pero siempre están sonriendo, se hacen entender y además siempre encuentras algo bueno que comprar.

Por ahora, basta de mis confesiones y qué tal si compartes alguna

3 comentarios

  1. Pues parece que yo soy de la misma temática, no me desvelo por ir de compras, solo lo necesario, no soy muy antojada, asi este es otros sitios, veo y no veo cosas que me llamen la atención y como poco me gusta cargar cosas, pues menos me gusta encartarme.
    A no ser que entre a un almacén de hilos y revistas de manualiudades, que ahí sí, me dan ganas de invertir, hasta lo que no tengo.

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